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Telemadrid Ayuso da las riendas de Telemadrid al polémico José Antonio Sánchez, que echó a la calle en 2013 a más de 800 trabajadores

Presidió la corporación pública de RTVE  entre 2014 y 2018, un mandato que estuvo rodeado de polémica, ya que no faltaron acusaciones de censura, manipulación o falta de pluralidad. Sus intervenciones públicas están salpicadas por las salidas de tono, llegando incluso a rechazar el exterminio de indígenas durante la conquista de América.

José Antonio Sánchez
El periodista José Antonio Sánchez durante un polémica intervención en Casa América. YouTube

El periodista José Antonio Sánchez, que entre otros cargos fue director general de RTVE entre 2002 y 2004 y presidente de esta corporación de 2014 a 2018, regresa a Telemadrid, radiotelevisión de la que ya fue director general de 2011 a 2014, etapa en la que acometió un duro Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que afectó en 2013 a 829 de los casi 1.200 trabajadores.

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, nombrará a Sánchez este miércoles en el Consejo de Gobierno regional como administrador de Telemadrid, según han confirmado a Efe fuentes del Ejecutivo regional.

El nombramiento de José Antonio Sánchez como administrador provisional de la radiotelevisión pública madrileña se produce una semana después de que el pleno de la Asamblea, el pasado jueves, aprobase la modificación de la ley que regula Telemadrid, impulsada por el PP y que salió adelante gracias a la abstención de Vox, y que acaba con el mandato de José Pablo López, en el cargo de director general desde 2017.

José Antonio Sánchez (Isla Cristina, Huelva, 1953) es licenciado en periodismo y, entre otros muchos medios, ha trabajado en la Agencia Efe (entre 1977 y 1983), el diario ABC (entre 1983 y 1998), fue director de Informativos del Canal 7 TV y colaborador en diversos medios audiovisuales o escritos.

En febrero 2002 fue nombrado adjunto a la Presidencia de la empresa Admira Media, antes Telefónica Media, y cinco meses después, el 19 de julio, llegó a ocupar el puesto de director general de RTVE, en sustitución de Javier González Ferrari y tras conseguir el apoyo de dos tercios de los consejeros del Ente (CiU, PP y CC).

"No me considero anti nada, y muchísimo menos, antifranquista"

Durante su mandato el Grupo público aplicó una política de reducción de costes, asumiendo el Estado el resto de la deuda; impulsó medidas para duplicar el número de programas de televisión subtitulados para sordos; en abril de 2003 sacó a RNE del Estudio General de Medios por considerar que no refleja la realidad de la audiencia de la emisora pública; y firmó acuerdos sobre el tratamiento de la violencia doméstica o la formación de profesionales que cubrieran información sobre drogodependencias.

Desde un principio, los grupos socialista y de IU fueron muy beligerantes con los informativos de TVE y le exigieron que garantizara el pluralismo y la neutralidad.

En concreto, se hicieron eco de las denuncias de censura en informaciones relacionadas con el hundimiento del Prestige, la ausencia de cobertura en directo de las manifestaciones contra la guerra de Irak, en febrero de 2003, o la petición de dimisión del director de los Informativos, Alfredo Urdaci, tras su condena en 2003 por la cobertura de la huelga general del 20-J de 2002, al que respaldó, pero al que destituyó el 22 de abril de 2004, un día antes de que el nuevo Gobierno socialista le sustituyera por Carmen Caffarel como nueva directora general de RTVE.

Por aquellos años protagonizó una entrevista en El País en la que esquivó una pregunta aparentemente inocua con una respuesta inquietante. En concreto la periodista Karmentxu Marín le preguntó si se consideraba antifranquista, a lo que él respondió con un displicente: "No. Eso es una tontería. No me considero anti nada, y muchísimo menos, antifranquista".

"España no fue colonizadora, fue evangelizadora"

Pero sus salidas de tono y ocurrencias no acaban aquí. Una de sus intervenciones más sonadas tuvo lugar en Casa América en abril de 2017. Un discurso que desató la polémica en redes sociales y un gran malestar en Latinoamérica. "España no fue colonizadora, fue evangelizadora", tuvo a bien esgrimir el por entonces presidente de la Corporación RTVE.

En su intervención, José Antonio Sánchez se refirió en reiteradas ocasiones al espíritu civilizador, colonizador y evangelizador de España, subrayando supuestas bondades de aquel episodio especialmente sangriento, poniendo el foco en "iglesias, escuelas y hospitales", llegando incluso a negar el exterminio de indígenas aludiendo al nivel cultural de los conquistadores españoles.

El periodista tuvo a bien coronar su alocución con una reflexión de lo más sorpredente: "¿Qué se hicieron cosas malas? ¿Y quién no las hizo en una conquista?". Una reflexión que quiso aderezar con una referencia de autoridad a la antropóloga australiana Inga Clendinnen, autora de Los aztecas. Una interpretación: "Lamentar la desaparición del Imperio azteca es como mostrar pesar por la derrota de los nazis en la II Guerra Mundial".

"Yo no estoy en los papeles de Irán, ahí donde se cuelga en grúas a los homosexuales o se mata a pedradas a las niñas"

Quizá pudimos ver el verdadero talante de José Antonio Sánchez durante la sesión de control celebrada en mayo de 2018. Se dirimía su inclusión en los llamados papeles de Bárcenas como receptor de pagos en B por la nada desdeñable cantidad del millón de pesetas, tal y como aparecía reflejado en la contabilidad del que fuera tesorero. 

Ante la insistencia del diputado Miguel Vila Gómez (Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea) sobre su inclusión en dicho contabilidad, Sánchez respondió –algo desabrido– lo siguiente: "En cuanto a los papeles de Bárcenas... Yo no estoy ni en los papeles de Irán, ahí donde se cuelga en grúas a los homosexuales o se mata a pedradas a las niñas por darse un revolcón con el novio, ni donde se asesina a 150 personas por manifestarse en una calle como en Caracas... no no. Yo estoy en los papeles de Bárcenas, en los papeles manchados de sangre nunca estaré".

La eterna puerta giratoria

Tras su salida de RTVE, regresó a Telefónica, en la que ocupó el puesto de director general de la División Latinoamericana de Telefónica Internacional y director general de Coordinación Institucional de Telefónica Internacional.

El 20 de julio de 2011 fue propuesto por el Consejo de Gobierno de RTVM para ser nombrado nuevo director general del ente madrileño, a petición del PP, nombramiento que realizó el Gobierno de la Comunidad de Madrid al día siguiente.

Poco después de su llegada al cargo, en noviembre de 2011 anunció que se cerraría el año con una deuda de unos 255 millones de euros por la caída de ingresos por publicidad.

En noviembre de 2012 acometió un ERE que afectó a 829 de los casi 1.200 trabajadores

En noviembre de 2012 acometió un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en el Ente que afectó a 829 de los casi 1.200 trabajadores, de ellos 756 en Telemadrid, por lo que éstos realizaron huelga entre el 20 de diciembre y el 10 de enero de 2013, cuando el proceso de negociación terminó sin acuerdo y los trabajadores fueron despedidos.

El 6 de octubre de 2014, el Partido Popular lo propuso como candidato para presidir la corporación pública RTVE, tras la renuncia de Leopoldo González-Echenique, por lo que dejó la radiotelevisión madrileña el 13 de octubre.

Su nombramiento al frente de RTVE fue aprobado en segunda votación, por mayoría absoluta, y su mandato estuvo rodeado de polémica, ya que no faltaron acusaciones de censura, manipulación o falta de pluralidad.

En su recta final –su mandato expiró el 22 de junio de 2018–, los viernes desde el 27 de abril las mujeres de la corporación aparecían ante las cámaras vestidas de negro, práctica a la que se sumaron sus compañeros, a modo de protesta en pro de la pluralidad e independencia del medio.

Está en posesión de una Antena de Oro 1998, por su trayectoria profesional, y de una Antena de Oro extraordinaria 2002 de la Federación de Asociaciones de Profesionales de Radio y Televisión.

Comité de empresa de RTVM censura el nombramiento

El comité de empresa de Radio Televisión Madrid (RTVM) ha censurado este miércoles la elección del expresidente RTVE José Antonio Sánchez como administrador provisional del ente público madrileño y ha cuestionado los méritos para ostentar ese cargo de quien dejó "en la ruina" a la corporación durante su anterior etapa al frente de la misma.

Comité de empresa de RTVM: "No entendemos cuáles son sus méritos para volver a una empresa que dejó en la ruina"

"No entendemos cuáles son los méritos profesionales de esta persona para volver a una empresa que dejó en la ruina", con una deuda de 260 millones de euros, ha señalado el comité de empresa sobre quien ya fue director general de Telemadrid bajo los mandatos de los expresidentes Esperanza Aguirre e Ignacio González, durante los años 2011 y 2014.

En un comunicado, los trabajadores de RTVM han vaticinado que su nombramiento al frente de la corporación "no augura nada bueno para los madrileños ni para su radio y televisión pública" y, entre otras, cita además que fue el encargado de ejecutar el ERE que supuso la salida de más de 800 trabajadores.

En el plano de su gestión, el comité de empresa también ha recordado que dejó a RTVM con una audiencia de 3,6%, cuando actualmente se sitúa en el 6,2%, y una deuda de 260 millones de euros, frente al superávit de 4,6 millones actual.

"El verdugo final" de la cadena

Más Madrid recurrirá por lo contencioso-adminsitrativo el nombramiento de José Antonio Sánchez como administrador provisional de Telemadrid aprobado este miércoles por el Consejo de Gobierno.

Según ha explicado la portavoz del grupo en la Asamblea de Madrid, Mónica García, tras mantener una reunión con ONGs, este fichaje "se salta la ley" aprobada la pasada semana en el Parlamento regional. "Vamos a poner toda la carne en el asador para que Telemadrid sea una televisión pública plural y con independencia", ha garantizado la parlamentaria, quien ha lamentado el nombramiento de Sánchez, elegido para ser "el verdugo final" de la cadena.

Así, ha destacado que es una "cara conocida", que ya tuvo un pasado en el cual "vino a dilapidar" el ente y ha insistido en que su nombre sale en los 'Papeles de Bárcenas". "Es una carta de presentación de lo que quería Ayuso", ha zanjado.

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