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El termómetro de Stoner

La Yamaha del campeón del mundo evoluciona, pero aún está un punto por debajo del ritmo de Honda

ALBERTO CABELLO

Enfadado, por los suelos o en ambulancia al hospital. Esos son los recuerdos de Casey Stoner (Honda) en unas cuantas participaciones ya en el Gran Premio de España en Jerez. Por no se sabe muy bien qué razones nunca se ha marchado del circuito gaditano con una sonrisa de oreja a oreja. El gesto podría cambiar mañana en una carrera de Moto GP en la que es el gran favorito después de conseguir la pole por delante de Dani Pedrosa y Jorge Lorenzo. "Es cierto que no es el trazado en el que mejor me han ido las cosas, pero estoy contento. He conseguido ir muy rápido", dijo al australiano al final de la clasificación.

Ocho temporadas son ya las que ha corrido en este trazado y sólo saboreó un tercer puesto con Ducati. Antes de acabar la sesión, un aviso. Una caída por gestionar mal la frenada en una curva le pone en alerta. Hubo unos cuantos más que se fueron ayer por los suelos, la opinión generalizada es que al recorrido todavía le falta un punto más de agarre.

La incógnita está en cuántas vueltas aguantará el dolor el piloto catalán

Jerez es el termómetro de Stoner, se canturrea por el paddock. Si consigue ganar también aquí, será la prueba definitiva de que va a ser el gran rival a batir en Moto GP para el resto de sus compañeros de cilindrada.

Honda sigue con su dominio apabullante. Aún mermado por la lesión de clavícula, Dani Pedrosa logró el segundo mejor tiempo a casi dos décimas de su colega de equipo. El dolor le traiciona en las curvas a derecha, el físico no le da para tandas muy largas en pista, pero no se da por vencido. Con plenas condiciones físicas su ritmo estaría al mismo o nivel o incluso más rápido que el de Stoner. Pero el Pedrosa de este fin de semana es un subcampeón del mundo en pequeñas dosis. No está para grandes atracones sobre su moto.

Valentino Rossi se fue al suelo y saldrá desde la cuarta fila de la parrilla

Aguantó en Qatar 13 vueltas hasta que comenzó a notar la falta de sensibilidad en la mano, la gran incógnita es la misma: cuánto tiempo podrá rodar en los tiempos de cabeza de carrera. Sus palabras desprenden pesimismo. Reconoce que va a ser una carrera muy dura para él y se refugia en la posibilidad de que mañana caigan unas gotas en Jerez para que las 27 vueltas no se conviertan en un calvario para él.

A sólo tres milésimas de Pedrosa está Jorge Lorenzo (Yamaha). Sus ingenieros no paran de darle vueltas a la configuración de la moto para acercarla lo más posible a las Honda. El fin de semana es largo y el domingo ya se ven las cosas con más optimismo. En Jerez los problemas han estado en los frenos. "Hemos dado un paso adelante, pero no todo lo que me hubiera gustado. La sensación en las frenadas es mejor que en los primeros entrenamientos", reconoce el campeón del mundo. Sin embargo, el balear esquiva la mirada cuando reconoce que para tener alguna opción para la carrera de este mediodía la primera condición es que las Honda no puedan marchar a su máximo nivel.

Ese es el horizonte de Yamaha en este comienzo de temporada. Está a expensas de que su máquina esté de dulce y que la de los grandes competidores esté algo por debajo de su evidente poderío.

Peor van las cosas por el box de Ducati. El ensamblaje entre nueva moto y Valentino Rossi sufrió ayer un retroceso, que parece estar relacionado con el mal estado físico del genio italiano. Para colmo, se fue al suelo al comienzo de los 50 minutos cronometrados y ya no pudo encontrar un ritmo competitivo en su vuelta a la pista. El rey de Jerez saldrá en la cuarta fila.

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