Público
Público

Un testigo protegido confirma el plan para atentar contra el metro de Barcelona

Cuando supo que tenía que inmolarse, denunció el ataque y ayudó a desmantelar una presunta célula islamista

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El testigo protegido cuya declaración sirvió para desmantelar una presunta célula islamista que tenía planeado atentar contra el metro de Barcelona confesó hoy que viajó hasta la Ciudad Condal para participar en el ataque cumpliendo órdenes de Al Qaeda, pero que se arrepintió y avisó de las intenciones de su organización a un amigo policía francés.

En su declaración durante la segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Nacional contra los 11 presuntos integrantes de la célula, el testigo protegido —identificado como F1— relató que viajó a Barcelona en tren desde París el 15 de enero de 2008, ya que su 'organización' le pidió que participara en los planes para atentar en esta ciudad con sus conocimientos en fabricación de explosivos.

El testigo explicó que formaba parte de esta 'organización' desde 2005 y que con ella recibió entrenamiento durante un periodo de un año y medio en Pakistán, donde realizó 'cursos' de manejo de armas, fabricación de explosivos y 'lavado de cerebros'. Preguntado por cuál era esta organización, respondió que 'Al Qaeda', siendo ésta la primera vez que se menciona durante el proceso a esta red terrorista, que no aparece en el escrito de acusación.

Según explicó F1, sus superiores le pidieron que se reuniera en una mezquita determinada con el 'mulana Mahroof', acusado de ser el líder de la célula. Este procesado, que durante todo el juicio no dejó de gesticular —en aparente rezo— fue el único de los 11 que se acogió a su derecho de no declarar.

El testigo relató que fue precisamente Mahroof Ahmed Mirza quien le explicó que el líder de la organización, Baitullah Mehsud, había cambiado de planes y por ello pasaría de limitarse a la fabricación de explosivos a participar como terrorista suicida. El mismo Mahroof fue quien, según explicó, le dijo que un total de cuatro personas atentarían contra el metro de Barcelona con explosivos transportados en bolsas o mochilas, que serían detonadas por una tercera persona.

Después de estos ataques, Beitullah Mehsud realizaría una serie de peticiones que, de no ser atendidas, se verían seguidas de nuevos ataques en otras ciudades de Alemania, Francia, Portugal y Reino Unido.

F1 aseguró que preguntó a Mahroof y a uno de sus ayudantes más cercanos, Ahmed Hafeez, por qué habían elegido ese objetivo y éstos le respondieron que el motivo era que 'los equipos de emergencia no podrían llegar fácilmente'.

De esta manera, el testigo fue repasando punto por punto su declaración ante la Guardia Civil y el juez de instrucción, relato que ha servido de base para la acusación contra los 11 procesados, que se enfrentan a penas de entre nueve y 18 años de cárcel por los delitos de pertenencia a organización terrorista, tenencia de material explosivo y falsificación de documento oficial.

En principio iba a transportar las bombas, pero luego le dijeron que él sería uno de los terroristas suicidas. Fue entonces cuando dio la alarma

Según explicó, los planes eran cometer el atentado el día posterior a las detenciones. Para ello, dijo, esa noche serían fabricadas las bombas en la mezquita en la que se reunieron y en la que fueron detenidos la mayoría. En los registros efectuados, las Fuerzas de Seguridad se incautaron de 18 gramos de nitrocelulosa y perclorato potásico, procedentes del vaciado de bengalas.

El testigo explicó en el juicio que en un momento de la tarde del 18 de enero —el día de las detenciones— le permitieron llamar a su esposa en Pakistán y después Hafeez le advirtió de que era su última llamada, porque tendría que inmolarse.

Según indicó, en ese momento se sintió 'muy emocionado' y decidió irse al baño y encender su teléfono móvil, que le habían prohibido utilizar, para llamar a un 'amigo en Francia' que trabajaba como policía. En esta llamada, pudo advertirle 'en dos o tres palabras' de que en Barcelona al día siguiente se cometería un atentado terrorista'. Poco después, dijo, acudió la Guardia Civil a la mezquita y se produjeron las detenciones.

La amistad entre el testigo y el agente francés centró las preguntas de las defensas, que le interrogaron de manera insistente en el modo en que entabló su relación con el Policía, que resultó ser un miembro de los servicios de inteligencia franceses. El testigo negó conocer este extremo y también aseguró que hasta este día tampoco su amigo sabía que formaba parte de Al Qaeda desde 2005.

También negó que haya trabajado o trabaje para los servicios secretos del país vecino. Preguntado por si todavía pertenece a la red terrorista dirigida por Osama bin Laden se limitió a responder que sólo quiere decir la verdad y que será el tribunal 'quién decida quién es ahora'. Del mismo modo, explicó que nunca ha sido procesado por su pertenencia a esta organización.

La declaración del testigo comenzó después de que esta mañana finalizaran los interrogatorios de los acusados, quienes, como ya hicieran los primeros procesados que declararon el primer día, negaron cualquier implicación con actividad terrorista alguna.

Así, insistieron en que la comunidad a la que pertenecen, el Tabligh, sólo tiene como objetivo 'hablar de la paz y el amor' y también defendieron que no atentarían contra España, porque ha sido el país que les dio 'cobijo y comida'.

La sesión de hoy también fue seguida por un amplio número de periodistas y público. En un momento de la tarde, varios de los asistentes a la vista oral, familiares y amigos de los acusados, se ausentaron de la Sala y realizaron sus rezos en el edificio de la Audiencia Nacional.

Más noticias en Política y Sociedad