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Totalán Todo preparado para que los mineros entren en acción para rescatar a Julen 

Primero tendrán que revestir el túnel para asegurar el descenso. Después, los efectivos excavarán manualmente una galería que conecte con el pozo donde queda el niño. 

El equipo de rescate en el Monte Coronado en Totalán (Málaga) - Álex Zea / Europa Press

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Los equipos de rescate que desde el pasado 13 de enero buscan al niño Julen en Totalán (Málaga) afrontan este martes la recta final en los trabajos después de alcanzar en la noche de ayer lunes los 60 metros del túnel vertical paralelo al pozo donde cayó el pequeño.

Esta mañana los técnicos proceden a rematar las obras complementarias en el túnel, entre ellas el revestimiento de la galería, para la seguridad de los mineros que ahora deben excavar una galería en horizontal hacia el pozo y alcanzar el lugar donde se cree que se encuentra el niño de dos años.

Los mineros excavarán manualmente esta galería horizontal de unos cuatro metros para conectar con el pozo donde está Julen, en lo que pueden emplear unas 24 horas. Para ello llevarán, entre otro material, un martillo de aire comprimido, hachas y madera para entibar (apuntalar) el túnel que deben horadar.

Se han empleado 55 horas para llegar a los 60 metros de profundidad

La previsión es que hacia el mediodía la Brigada de Salvamento Minero empiece la tarea de perforación y previsiblemente solo bajarán dos mineros porque no cabrán más personas en el túnel inclinado.

La dureza del terreno determinará la duración de los trabajos para lo que los mineros han evaluado todas las posibilidades, entre ellas el uso de algún explosivo, si fuera necesario, para remover el terreno mediante microvoladuras.

Cientos de personas están trabajando sin descanso desde el pasado día 13 cuando la familia avisó de la caída del pequeño por un pozo de más de cien metros de profundidad.

Las mayores dificultades las ha planteado el terreno. La perforación de la galería vertical se inició el 19 de enero y se han empleado 55 horas para llegar a los 60 metros de profundidad, lo que supone haber empleado una velocidad de 1,1 metros por hora, por la dureza del material que se iban encontrando las máquinas.

Los padres del niño, que perdieron un hijo pequeño en 2017 cuando Julen era un bebé, siguen los trabajos en una vivienda del municipio apoyados por un equipo de psicólogos que ayudan en la tensa espera.

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