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Trichet sólo contempla ayudas a Grecia si la Eurozona se viera amenazada

El presidente del BCE deja claro que, si la situación fuese extraordinaria, podrían concederse préstamos, pero no subvenciones

EFE

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ha advertido hoy de que sólo se justificaría un apoyo financiero de los socios europeos a Grecia, si la situación fuera 'extraordinaria' y afectara a la estabilidad del conjunto de la zona euro. En una intervención ante el Parlamento Europeo, Trichet ha puesto tres condiciones para que un apoyo financiero de los gobiernos europeos al Estado heleno sea aceptable para el BCE.

En primer lugar, ha explicado, 'no debemos confundir una transferencia o subvención con un préstamo'. 'Sólo podría tratarse de préstamos no concesionarios, que no impliquen elementos de subvención', según Trichet. En segundo lugar, además de la aplicación normal del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que contiene exigencias y contempla sanciones para los que incurran en déficit presupuestarios excesivos, la concesión de esas ayudas tendría que quedar sujeta a una 'condicionalidad especial muy rigurosa'.

Por último, 'la situación tiene que ser realmente extraordinaria para el país y crear un problema a toda la zona euro'. 'Eso es lo que han dicho los líderes europeos el pasado 11 de febrero'. Se trataría, pues, según el presidente del BCE, de 'un apoyo no concesionario, con condiciones muy rigurosas y con un elemento de estabilización para toda la zona euro'.

Trichet ha defendido la vuelta al espíritu inicial de los fundadores de la unión económica y monetaria europea, que pensaron en un 'destino común' y concibieron un mecanismo de 'presión entre los pares' para asegurar la disciplina presupuestaria. Que los problemas de un país como Grecia, cuya economía representa tan sólo un 2,5% de la Eurozona, estén movilizando a la opinión pública en toda la Unión, 'ilustra que estamos compartiendo un destino común'. Pero el mensaje de la autoridad monetaria, por lo que respecta a las crisis en las finanzas públicas, es que 'cada palo aguante su vela', ha dejado claro Trichet.

Los gobiernos han de ejercer presión, unos sobre otros, a fin de 'proteger al conjunto', como prevén los tratados y como lo concibieron los artífices de la unión monetaria. Según Trichet, la prioridad es 'defender la credibilidad' de la moneda única. El presidente del Banco Central Europeo ha recordado que la institución siempre ha dado la mayor importancia a la 'sensatez presupuestaria'.

En los años 2004 y 2005, ha recordado, cuando varios gobiernos, de los más 'grandes', quisieron debilitar considerablemente el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el BCE se opuso 'con vigor'. 'Alertamos de que, si se dejaba de lado la sensatez presupuestaria, tendríamos graves dificultades'. 'Hay que hacer todo lo posible para que el Pacto se aplique rigurosamente una vez más', ha vuelto a insistir el presidente de la autoridad monetaria europea.

Asimismo, ha urgido a los gobiernos a conceder inmediatamente poderes a Eurostat, la oficina estadística de la UE, para que pueda auditar sobre el terreno las cuentas de los estados miembros, y no se repita la falsificación de datos que se ha producido en el caso griego. Trichet se ha referido igualmente a los desequilibrios macroeconómicos dentro de la zona y ha defendido las razones del superávit de balanza de pagos en Alemania.

'Es legítimo ahorrar, crear reservas, cuando se cuenta con una población envejecida', ha dicho. El responsable europeo ha hecho un llamamiento a los países 'rezagados' para que aumenten su competitividad relativa y sitúen su nivel de inflación en el entorno de la media europea.

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