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La UE se da hasta fin de año para plasmar en la ley el compromiso contra el cambio climático

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Los líderes de la Unión Europea (UE) se comprometieron hoy a plasmar en una ley antes de final de año los objetivos que han asumido en la cumbre de Bruselas contra el cambio climático, en aras de seguir liderando la acción internacional en ese ámbito.

Los gobernantes de la UE respaldaron una estrategia que fija importantes recortes en las emisiones de gases de efecto invernadero y para impulsar las energías renovables.

También aceptaron establecer medidas para evitar que los planes se traduzcan en una desventaja competitiva para la industria o inciten a la deslocalización de fábricas hacia lugares con una legislación ambiental más permisiva, lo que impediría reducir las emisiones a nivel global.

Con la estrategia respaldada hoy, la Unión pretende "seguir encabezando la lucha contra el cambio climático", dijo al término de la cumbre el primer ministro esloveno, Janez Jansa, cuyo país preside la UE este semestre.

Los Veintisiete acordaron el pasado año reducir en un 20 por ciento sus emisiones de CO2 para 2020, objetivo que podría aumentar hasta el 30 por ciento en caso de que otros países industrializados asuman compromisos similares.

Los participantes en la cumbre decidieron que los compromisos para hacer realidad esas metas tengan forma de ley a finales de año, de modo que el Parlamento Europeo los refrende rápidamente y la Unión pueda acudir con esas medidas a la conferencia internacional de Copenhague de 2009, en la que se negociará un futuro acuerdo internacional post-Kioto.

Las propuestas respaldadas incluyen la revisión del sistema europeo de comercio de emisiones y la carga que cada país deberá asumir en los próximos años para reducir el CO2 procedente de los sectores difusos (transporte, agricultura y vivienda), punto que exigirá complejas negociaciones a lo largo del año.

La presión de Alemania, Francia, Finlandia y otras delegaciones logró que finalmente las conclusiones aprobadas incluyeran una referencia a la industria más consumidora de energía como una de las que puede verse más afectada por los planes de Bruselas.

Esa industria incluye, entre otras, a las siderúrgicas, las cementeras o el sector químico.

Fuentes diplomáticas indicaron que este fue el punto que más se debatió en el Consejo de hoy.

La UE reconoció que se debe analizar y abordar con urgencia la posible deslocalización de fábricas en ese tipo de sectores, algo que, según Jansa, tendría un doble efecto negativo: más paro en Europa y más emisiones de efecto invernadero en otros países.

La cuestión se incluirá en la revisión de la directiva del sistema europeo de comercio de emisiones, "de manera que, si fracasan las negociaciones internacionales (para un acuerdo global), se puedan adoptar las medidas oportunas".

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, subrayó que las medidas sólo se aplicarán como último recurso, ya que el objetivo de la UE es lograr un acuerdo internacional contra el cambio climático que no haga necesario su puesta en práctica.

En el área de las renovables, los asistentes a la cumbre de primavera de la UE respaldaron los planes para aumentar el consumo de ese tipo de energía y de los biocarburantes.

El objetivo es que el 20 por ciento de la energía final consumida en 2020 proceda de fuentes renovables y cumplir la meta de usar un 10 por ciento de biocombustibles en el transporte.

"A la hora de lograr los ambiciosos objetivos de uso de biocarburantes, es esencial desarrollar y cumplir criterios de sostenibilidad para garantizar la disponibilidad comercial de biocarburantes de segunda generación", señalan las conclusiones.

La organización ecologista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) lamentó en un comunicado que la UE no diera hoy un apoyo incondicional al objetivo de reducir las emisiones en un 30 por ciento, con independencia de lo que haga el resto de países desarrollados.