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La UE presiona a Merkel en una semana clave para Portugal

El comisario Rehn advierte de que todavía hay países en peligro, en respuesta a los partidos alemanes que rechazan flexibilizar el fondo de rescate

D. BASTEIRO / P. BLÁZQUEZ

La rebaja de la calificación de Grecia y la constante presión de los mercados sobre Portugal han hecho saltar la alarma en el puesto de mando de la zona euro. Todas las miradas se centraron ayer en Angela Merkel, una canciller contestada tanto por un nutrido grupo de países de la zona euro como por los partidos que conforman su propia coalición de Gobierno. A estos últimos se dirigió el comisario europeo de Economía, Olli Rehn, que ayer pidió a conservadores y liberales que "no pierdan de vista que continúan las dificultades en los mercados financieros". Rehn advirtió de que "varios países de la eurozona están todavía en peligro". Este insólito llamamiento sirvió como respuesta europea a la moción aprobada por ambos partidos, en la que exigieron a la canciller que no apoye la compra de deuda pública de países acorralados por los mercados con dinero de los contribuyentes alemanes.

El alivio de la presión que ejercen los mercados sobre Portugal, Grecia o Irlanda será uno de los platos fuertes de la cumbre de jefes de Gobierno del viernes. Pero el auxilio de Portugal, el país en el centro de la diana de la especulación, no está en la agenda, sino que se tratará entre bastidores.

Las bolsas cierran planas a pesar de las tensiones en el mercado de deuda

"Existe preocupación por la situación de Portugal", asegura una fuente comunitaria al corriente de la preparación del cónclave. "No es posible prever el comportamiento de los mercados hasta el viernes, pero la zona euro quiere centrarse en el pacto por la competitividad" que exige la canciller.

En realidad, la moneda única se encuentra ante una pescadilla que se muerde la cola. Países como Portugal y España piden como prioridad a la canciller que acabe con la inestabilidad de los mercados reforzando la dotación del fondo de apoyo al euro y facilitando su uso. Por su parte, Merkel exige ante todo a la zona euro un gran acuerdo, cuya negociación está avanzada, que podría llevar a sus socios a ligar salarios a productividad, retrasar la edad de jubilación, cumplir por ley con el déficit o armonizar el impuesto de sociedades.

Los diplomáticos comunitarios confían en un acuerdo el viernes sobre la competitividad que permita a Merkel presentarse ante su opinión pública con una victoria política que abra la puerta a una mayor solidaridad financiera con los países de la zona euro. La decisión de ampliar el fondo del euro actual y articular uno para el futuro se tomará en otra cumbre, a finales de marzo, junto con la aprobación de varias medidas sobre la gobernanza económica del euro. "En caso de necesitar ayuda, Portugal podría recurrir a la solidaridad europea entonces", señalan las mismas fuentes. De esa reunión, la Unión Europea espera sacar una "respuesta completa y definitiva" a las tensiones en los mercados.

La Fed podría ampliar la recompra de bonos por la crisis del petróleo

Por el momento, Portugal asegura que no necesita rescate alguno. Lo corroboran públicamente la Comisión Europea y sus socios del euro, que reconocen que Lisboa está reduciendo su déficit a un ritmo adecuado. "Las presiones para que Portugal acepte un rescate de la zona euro y el FMI vendrán si sigue la inestabilidad en los mercados", apunta un diplomático en europeo.

Y al menos ayer la presión fue algo menos intensa. Tras la rebaja de Moody's a la deuda griega, las tensiones llegaron al mercado de deuda y el tipo de interés del bono a diez años portugués escaló hasta el 7,5%, el nivel más alto de la era del euro. Pero llueve sobre mojado, porque lleva más de dos meses por encima del 7%, que es el nivel donde se considera necesario un rescate. "La mayor parte de los analistas llevamos semanas descontando que habrá que rescatar a Portugal, pero hasta que no ocurra de verdad no parece que las bolsas se vayan a alterar mucho", advierte Pablo García, director de Oddo Securities.

Efectivamente, ayer apenas se inmutaron. La Bolsa de Portugal, el mercado más castigado, cedió sólo un 0,07%. La caída fue incluso menor para el Ibex 35 español que perdió un 0,03%, hasta los 10.495 puntos. En el mercado español, por primera vez en mucho tiempo el resto de empresas tuvieron fuerza suficiente como para compensar las fuertes caídas del sector financiero.

Porque los bancos españoles sí que acusaron la vuelta de las tensiones a la deuda de los países de la periferia: BBVA se dejó un 1,35% de su valor en bolsa y Santander cayó un 1,20%. Por su parte, el diferencial entre el bono español a diez años con el alemán bajó un punto a 210 puntos básicos. Este impulso optimista bien pudo deberse al informe de Morgan Stanley en el que asegura que el panorama de España, "aunque sigue siendo débil, ha cambiado considerablemente a mejor".

Y mientras Europa discute la compra de bonos, la Reserva Federal de EEUU lo tiene muy claro. Ayer anunció su predisposición a ampliar el programa de recompra de bonos más allá de los actuales 600.000 millones de dólares en caso de que la posible repercusión de la crisis de petróleo en Oriente Medio ponga en peligro la recuperación de la economía de EEUU.

La eurozona celebra el viernes una cumbre extraordinaria para aprobar el pacto de competitividad propuesto por Merkel y apoyado por Sarkozy.

La cumbre pretende generalizar en la zona del euro medidas tomadas en la última década por Alemania. Entre ellas, ligar salarios a productividad y no a la inflación, exigir por ley la reducción del déficit o retrasar la edad de jubilación.

Sólo tres días después, una reunión de ministros del euro y otra de todos los ministros de Economía de la UE debatirá la ampliación y refuerzo del fondo de rescate, clave para serenar las dudas de los mercados. Una semana después, los ministros del euro se volverán a reunir con idéntico orden del día.

La gran cumbre económica se celebrará el 24 y 25 de marzo en Bruselas. En ella, los 27 pretenden dar una "respuesta completa" a los mercados con un paquete de reformas en el que se encuentran el pacto de competitividad, la ampliación del fondo y varias medidas para crear un Gobierno económico de la zona euro. 

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