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El único condenado por la matanza de My Lai rompe su silencio y muestra su pesar

EFE

El ex teniente William "Rusty" Calley, único condenado como responsable de la matanza perpetrada en 1968 en la aldea survietnamita de My Lai, ha pedido disculpas y expresado su remordimiento por aquellos hechos, que marcaron en la memoria estadounidense las atrocidades de esa guerra.

"No hay día que pase que no sienta remordimientos por lo que ocurrió aquel día en My Lai", dijo Calley el pasado miércoles en una intervención ante una pequeña audiencia en el Club Kiwani de Columbus (Georgia), según informó en su blog "Dick's World", el periodista jubilado Dick McMichael.

Según explicó el periodista, el ex presentador de televisión local Al Fleming logró persuadir a Calley, que a lo largo de todos estos años ha rehusado comparecer ante las numerosas ofertas de las grandes cadenas de televisión, para que interviniese en el club de Columbus, cerca de la base militar de Fort Benning, donde fue juzgado.

Aunque el ex militar reiteró que siguió órdenes, como mantuvo durante todo el proceso judicial por el que fue condenado a cadena perpetua por la muerte de 102 civiles, admitió que había violado la ley al seguir órdenes ilegales.

"Si me pregunta por qué no me negué a ello cuando recibí la orden, tengo que decir que era un teniente segundo que recibía órdenes de mi comandante y las cumplí, estúpidamente, creo", contestó al ser preguntado al respecto, aunque aclaró que eso no era una excusa, sino simplemente el relato de los hechos.

En la matanza, revelada un año después de ocurrir por el periodista Seymour Hersh, entre 300 y 500 personas de la remota aldea de My Lai fuero masacradas, aunque Calley sólo estuvo bajo arresto domiciliario tres años y recibió el indulto del entonces presidente, Richard Nixon.

Su capitán, Ernest Medina, negó cualquier responsabilidad en el consejo de guerra celebrado en 1971 y fue absuelto de todos los cargos mientras que el principal fiscal del caso William George Eckhartd, citado por el diario Columbus Ledger Enquirer, negó nuevamente que Calley hubiera cumplido órdenes.

El ex teniente, de 66 años, manifestó en la charla: "Siento remordimientos por los vietnamitas que murieron, por sus familias, por los soldados estadounidenses implicados y por sus familias. Lo siento mucho".

Según la versión de Dick McMichael, el ex teniente puntualizó que cuando un fotógrafo militar denunció los hechos, al enviar información y fotografías al senador por Nueva York Jacob Javits, el Ejército norteamericano negó que los hechos hubieran sucedido.

Calley sostiene que cuando el inspector general del Ejercito comenzó la investigación él no negó que hubiera ocurrido.

Todo el proceso judicial por la matanza estuvo plagado de incidencias y numerosas críticas acusaban al Ejército estadounidense de encubrir los hechos.

Como señala McMichael, aún hoy numerosos vecinos de Columbus y estadounidenses consideran a Calley "el chivo expiatorio".

Durante más de 40 años el ex teniente ha mantenido su silencio y trabajado en la joyería de la familia de su esposa, sin esconderse, aunque siempre ha eludido el intenso acoso mediático.

Junto al escándalo desatado con los "Papeles del Pentágono", que desvelaban las mentiras del Gobierno y los mandos militares, y la ofensiva del Tet, en la que los norvietnamitas asaltaron la embajada estadounidense en Saigón, la matanza de My Lai es considerada uno de los detonantes del cambio en la opinión pública estadounidense hacia el rechazo a aquella guerra.

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