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La Unión Europea espera ahora a la República Checa

Un recurso ante el Constitucional checo amenaza con paralizar las reformas

DANIEL BASTEIRO

El primer fracaso del Tratado de Lisboa en las urnas sumergió a la Unión Europea en una depresión institucional. Sin embargo, la resurrección que el texto vivió ayer en Irlanda podría significar sólo una alegría pasajera. Un recurso ante el Tribunal Constitucional checo amenaza con meter en el congelador los planes de una rápida entrada en vigor del texto.

Hasta ahora, 24 países han completado el proceso de ratificación, pero se necesita el sí de los 27. Además de Irlanda, falta Polonia, que ha anunciado que espera a conocer la segunda opinión de los irlandeses, y la República Checa, donde 17 senadores leales al presidente del país, el euroescéptico Vaclav Klaus, interpusieron un nuevo recurso al texto. Si es admitido a trámite, la espera por el fallo judicial podría demorarse meses.

Dublín consiguió que un irlandés tuviese una silla fija en el Ejecutivo

Bruselas no tiene tanto tiempo. El mandato del Ejecutivo comunitario y sus 27 comisarios, uno por país, termina a finales de este mes. Renovarlo sin el Tratado de Lisboa en vigor obligará a reducir el número de comisarios.

Renovarla con el nuevo tratado también lo establecía, pero Dublín consiguió en diciembre, mientras se analizaban las causas del primer no, que un irlandés tuviese una silla fija en la mesa del Ejecutivo comunitario. La exigencia era parte de las garantías que el Gobierno de Brian Cowen consiguió a cambio de convocar una segunda consulta.

Con el de los irlandeses, el texto ha superado ya su mayor reto: el del apoyo popular. En los próximos meses, con permiso de checos y polacos, la Unión Europea tendrá que transfigurarse para dotar de más poderes y competencias a las instituciones europeas, que incorporarán caras nuevas.

El texto ha superado ya su mayor reto: el del apoyo popular

La primera de ellas es la del nuevo presidente de la UE, con un mandato de dos años y medio para dirigir las reuniones de los 27 Gobiernos y representarlos en la escena internacional. Entre los candidatos con más posibilidades se encuentra Tony Blair, el antiguo primer ministro británico.

Además del presidente, se reforzará la figura del jefe de la diplomacia comunitaria con más poderes. El actual cargo de Alto Representante para la Política Exterior, que desde hace 10 años desempeña Javier Solana, pasará a ser vicepresidente de la Comisión Europea, que elimina así su comisario para esas funciones.

La Presidencia rotatoria de la UE, que este semestre corresponde a Suecia, ha anunciado que tratará de llegar a un acuerdo sobre estos dos cargos en la cumbre que celebrarán los 27 a finales de este mes.

La nueva estructura de la Unión Europea incluye además la creación de embajadas y un servicio diplomático propio, más poder de control de los parlamentos nacionales sobre las decisiones comunitarias, la ampliación de competencias de la Eurocámara o la creación de un mecanismo de solidaridad automático en casa de catástrofe natural o atentado terrorista. La UE reformada que prevé el Tratado de Lisboa echará andar bajo la coordinación de España, que en enero recogerá de Suecia el testigo de la presidencia rotatoria de los 27.

Los líderes de los ya 25 países que han garantizado su apoyo miran ahora a Praga. Si el recurso es admitido a trámite por el Constitucional checo, la puesta en funcionamiento podría retrasarse, prolongando aún más la carrera que comenzó hace cinco años.

"El primer ministro está convencido de que la ratificación del tratado se completará de manera que el Tratado de Lisboa pueda tomar efecto a finales de 2009", dijo en un comunicado la oficina del primer ministro checo Jan Fischer.

Entonces, la UE presentó su propuesta para una Constitución Europea que dos referéndum en Francia y Holanda tumbaron al año siguiente. Con el respaldo ayer de Irlanda, las líneas maestras de ese proyecto están a un paso de cristalizar.

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