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Vacunar sólo a escolares y padres bastaría para frenar la gripe A

Un estudio publicado en Science cuestiona la necesidad de inmunizaciones masivas

NUÑO DOMÍNGUEZ

La manera más efectiva de frenar el avance de la nueva gripe sería vacunar a todos los escolares de entre cinco y 19 años, así como a sus padres. Es lo que sugiere un estudio realizado en EEUU sobre dos de las peores pandemias de gripe de la historia, las de 1918 y 1957. El resultado de la investigación lo publica hoy la revista Science.

Las conclusiones de este trabajo científico, que no ha tenido en cuenta las peculiaridades de la nueva gripe, contrasta con las recomendaciones provisionales tanto de las autoridades sanitarias estadounidenses como del Ministerio de Sanidad español.

La ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jimenez, apuntó el 28 de julio que los principales destinatarios de la vacuna serían menores de 14 años, embarazadas, enfermos crónicos, sanitarios y otros trabajadores de "servicios esenciales".

Sanidad prevé adquirir vacunas para el 40% de la población, mientras que el estudio de Science señala que una epidemia de gripe en EEUU podría frenarse vacunando a 63 millones de personas, es decir, un 20% de la población.

La investigación ha buscado la forma más efectiva de distribuir un número limitado de vacunas para minimizar el número de contagios y muertes, así como los gastos sanitarios asociados al virus. Comparada con la política de vacunación fijada por las autoridades sanitarias de EEUU, inmunizar a escolares y padres no sólo sería la opción más efectiva para evitar contagios y muertes, sino también la más barata.

Los expertos han usado modelos matemáticos y datos de dos pandemias históricas. La de 1918, causada por un virus del subtipo H1N1, como el actual, fue mucho más virulenta y afectó más a niños y jóvenes. La de 1957 siguió un esquema parecido al de la gripe estacional y afectó más a bebés y personas mayores.

La estrategia de vacunación que propone el estudio para EEUU (300 millones de habitantes) emplearía 20 millones menos de dosis que las habitualmente necesarias para inmunizar a la población contra la gripe estacional.

Los escolares son el grupo en el que la transmisión del virus es más alta, por lo que atajarla reduciría considerablemente la expansión de una posible epidemia. Los padres, a su vez, actúan como un puente de nuevos contagios hacia otros sectores de la población, como personas mayores.

"Si detienes el contagio entre escolares y entre éstos y sus padres, proteges mejor a la población mayor que vacunándoles", explica Jan Medlock, un investigador de la Universidad de Yale (EEUU) que participó en el estudio. Del mismo modo, vacunar a niños de menos de cinco años no es efectivo, debido a que en este grupo el volumen de transmisión no es significativo.

El científico da por hecho que los trabajadores sanitarios serían los primeros en vacunarse. Medlock advierte de que, aunque los datos son aplicables a la nueva gripe, la mejor estrategia variará ligeramente según cómo se comporte este virus y cuántas vacunas tenga cada país.

 

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