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Cómo el vaivén de los mercados marca el ritmo de la crisis

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La reacción de los mercados financieros es considerada un factor clave para determinar la evolución de la crisis en la zona del euro, pero cada vez más expertos alertan de que se les dedica "una atención excesiva".

Así opina el director del Centro de comportamiento económico de la London School of Economics (LSE), John Van Reenen, quien observa que "hay una obsesión con la reacción de los mercados a cada medida política que se toma".

"Lo que realmente importa es cómo una iniciativa va a funcionar a largo plazo, si va a fomentar el crecimiento o reducir el desempleo, y no cuál va a ser la respuesta de los mercados al día siguiente", señala a EFE Van Reenen.

"Tanto los políticos como los medios de comunicación ponen demasiado énfasis en lo que ocurre a corto plazo", agrega el experto.

Cuando la prensa habla diariamente de "los mercados" a menudo no distingue entre éstos y no todos tienen la misma importancia en la crisis de deuda soberana en la zona del euro, como señala el columnista del "Financial Times" Martin Wolf.

"Existen muchos tipos de mercados financieros, pero el único que importa y al que hay que prestar atención en la situación actual es el mercado de bonos, ya que es adonde deben acudir los estados como España para financiar su deuda", indicó a EFE.

Las bolsas de valores, aunque a veces puedan ser útiles para interpretar el estado de la economía, "son totalmente irrelevantes en este caso", añade Wolf, quien recuerda además que las señales que envían los inversores bursátiles suelen ser "impredecibles y confusas".

"No creo que los Gobiernos de la eurozona deban preocuparse por el comportamiento de las bolsas, a no ser que se desplomen por completo, lo que indicaría un alto grado de ansiedad sobre la economía", declara el periodista.

Al igual que Wolf, el economista y académico griego Costas Lapavitsas, que acaba de publicar en el Reino Unido el libro "Crisis en la zona euro", reconoce que es importante para los países tener en cuenta la reacción de los mercados de deuda, ya que es adonde acuden para tomar prestado dinero que les permita funcionar.

Sin embargo, sostiene Lapavitsas, "la política se ha convertido en prisionera de estos mercados", que no son determinantes en la crisis sino que no hacen más que "reflejarla".

"Esto es muy peligroso -advierte el catedrático a EFE-. Los políticos europeos están interpretando la crisis a través de los mercados, en lugar de ir al corazón del asunto y analizar qué funciona mal en las estructuras y mecanismos del euro".

Los líderes de la Unión Europea (UE), incide, "deciden sus medidas para atajar la crisis en la eurozona con los mercados en mente", pensando si tal o cuál medida "les va a dar confianza o los va a calmar..."

Lapavitsas y Van Reenen coinciden en que "esta es una batalla perdida".

"Por ejemplo -argumenta Van Reenen-, las medidas de austeridad que han acompañado los rescates de Irlanda, Portugal o Grecia se han impuesto con el objetivo de dar confianza a los mercados pero, pese a todo, siguen alborotados".

"Cualquier economista diría que para salir de la recesión no se necesita austeridad sino fomentar el crecimiento económico y la demanda y, no obstante, se ha hecho lo contrario", apostilla.

Para Lapavitsas, desde el punto de vista de la financiación de los estados "habría que acometer además cambios estructurales que rompan su dependencia de los mercados de deuda, lo que implicaría una profunda reforma bancaria y fiscal para que los Gobiernos pudieran financiarse mejor por esas vías".

Sin embargo, según estos analistas, de momento "no hay indicios claros de un cambio de política, con más énfasis en medidas a largo plazo, en la Unión Europea", donde a la crisis de deuda soberana se añade la presión por asegurar la supervivencia del euro.

En cuanto a la pregunta sobre el futuro de la moneda única, los expertos admiten que, hoy por hoy, ni ellos ni los mercados tienen una respuesta.

Judith Mora