Público
Público

Vázquez se postula como Defensor del Pueblo

Las aspiraciones del embajador en el Vaticano y ex alcalde coruñés topan con el PSOE

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Después del nombramiento del nuevo nuncio del Vaticano en España, la marcha del embajador. Francisco Vázquez, actual representante de España ante la Santa Sede, ha anunciado a sus colaboradores su intención de abandonar su recién iniciada carrera diplomática para regresar a la arena política en España. Según ha podido saber Público, quiere hacerlo por la puerta grande. Vázquez aspira a suceder a Enrique Múgica como Defensor del Pueblo en junio de 2010, momento en que vence su mandato. Una aspiración que no contempla su propio partido, el PSOE, según fuentes de la dirección socialista consultadas por este diario y a la que, de momento, no conceden más entidad que la de un deseo personal del propio Vázquez.

La pretensión del ex alcalde coruñés cuenta, además, con el rechazo rotundo de los sectores nacionalistas. Curándose en salud, el Movemento polos Dereitos Civís, afín al BNG, ha iniciado una campaña de recogida de firmas en Internet contra la posibilidad de que el actual embajador en el Vaticano sea nombrado Defensor del Pueblo, responsabilidad para la que, según argumenta esta plataforma nacionalista gallega, se requiere un perfil con 'una especial imparcialidad' que, a su juicio, no adorna al ex alcalde coruñés.

Vázquez reveló en julio a sus íntimos su deseo de abandonar el Vaticano, una vez que el Ejecutivo dio el plácet al nombramiento del nuevo Nuncio en España, Renzo Fratini. El político gallego considera que, tres años después, su trabajo ha dado sus frutos, de tal modo que la Santa Sede ha abierto una nueva vía de entendimiento con el Gobierno, más abierta a acuerdos que el sector comandado desde Madrid por el cardenal Rouco Varela.

Vázquez llegó a Roma en 2006, por encargo de Rodríguez Zapatero, para reconstruir, en las altas esferas, una relación que se había roto con el Episcopado español. Y su trabajo ha logrado generar una nueva corriente en las relaciones entre el Vaticano y el Ejecutivo español.

Ahora, sin embargo, a sus 63 años, el ex alcalde de A Coruña quiere regresar, aunque todavía no lo ha pedido de forma oficial. Fuentes de la dirección socialista aseguran que, por el momento, Vázquez no ha mostrado ningún deseo de abandonar Roma. Sin embargo, en declaraciones periodísticas, el embajador ya ha hecho balance, destacando el acuerdo sobre financiación con la Iglesia o la conclusión del folletín Losantos-COPE. Y, sobre todo, el nuevo marco de diálogo entre el secretario de Estado Vaticano, cardenal Bertone, y la vicepresidenta De la Vega.

Vázquez asegura que el contacto con el Gobierno es muy fluido. 'El presidente siempre quiere conocer la opinión del Papa', afirma, y no sólo sobre leyes la reforma del aborto o las bodas gay. 'Esos temas no originan mayores tensiones. Hay muchos ámbitos en los que nos entendemos bien: cooperación internacional, iniciativas sociales y culturales, Latinoamérica... Eso es lo importante. Y los acuerdos siempre se han resuelto a satisfacción del Vaticano, con sentido común'.

Sin embargo, algunos de estos temas sí pueden resultar capitales para su futuro. Para acceder al cargo necesita el apoyo del PP y del PSOE, donde despierta muchos recelos y hay quienes consideran que su 'perfil' cristiano podría suponer un problema. Especialmente si, como temen fuentes del PSOE, acaba convirtiéndose en 'un Pepito Grillo' de las propuestas del Ejecutivo. Hay precedentes de esta actitud díscola. Vázquez no ha votado con los socialistas propuestas como la ampliación del aborto o la extensión del derecho al matrimonio al colectivo homosexual.

Por eso preocupa especialmente la opinión de Vázquez ante la ampliación de la Ley del Aborto o la reforma de la Ley de Libertad Religiosa (con la retirada de los crucifijos y la configuración de la objeción de conciencia). Para colmo, tampoco los federalistas del PSOE ni, por supuesto, los nacionalistas, ven con buenos ojos la postulación de quien consideran capaz de 'hacer el trabajo sucio' a las plataformas conservadoras en materia lingüística y de financiación autonómica.

Más noticias en Política y Sociedad