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Ventaja socialista en la primera ronda de las municipales galas y la derecha llama a reaccionar

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La oposición socialista aventajó claramente a la derecha en la primera ronda de las elecciones municipales y cantonales, en lo que llamó una "advertencia" de los franceses al presidente, Nicolas Sarkozy, y su Gobierno, que, a su vez, instó al electorado a reaccionar en la última ronda del próximo día 16.

Sarkozy, cuya popularidad ha caído en picado desde comienzos de año, afronta un revés en su primer test electoral desde su llegada al Elíseo hace diez meses y la ratificación, un mes después, del control del parlamento por su partido conservador, la UMP.

La izquierda celebró el avance de sus filas en esta primera ronda y la ex candidata socialista al Elíseo, Ségolène Royal, llamó al electorado a "amplificar" en la segunda y última vuelta lo que llamó el "voto de castigo" a Sarkozy y su Ejecutivo.

Más prudente, el líder del Partido Socialista (PS), François Hollande, se negó a hablar de voto de castigo: "sólo lo sabremos al término" de la segunda vuelta el próximo domingo.

Para Hollande, reelegido alcalde de Tulle (centro), esta primera vuelta marca la voluntad de confiar a la izquierda numerosas ciudades sin necesidad de esperar a la segunda ronda y de advertir a Sarkozy y su Gobierno sobre su política, sobre todo en materia de poder adquisitivo.

El partido conservador gobernante, UMP, por su parte, se esforzó por minimizar el revés y llamó a la movilización para la segunda vuelta, que "está más que nunca en manos del electorado", según dijo el primer ministro, François Fillon, reelegido en el oeste del país.

Fillon, uno de los 22 miembros del Ejecutivo que concurrían en las municipales, recalcó que no se deben mezclar los temas locales, en juego ahora, con la "política nacional" sobre la que los franceses se pronunciaron, dijo, en 2007.

Dejó claro, tal como hiciera Sarkozy hace unos días en su única intervención sobre la campaña, que no habrá cambio de rumbo y que continuarán las reformas y la "modernización" del país.

A falta de resultados definitivos, la participación debería rondar un 66 por ciento, menos que en las Municipales de 2001, en las que la derecha arrebató a la izquierda unas 40 ciudades de más de 20.000 ciudades, aunque perdió sus bastiones de París y Lyon (tercera ciudad del país).

El alcalde de Lyon, el socialista Gérard Collomb, anunció su victoria, mientras que su correligionario y colega de París, Bertrand Delanoe, deberá esperar hasta el próximo domingo para descorchar el champaña.

Ruán, Laval, Alençon o Rodez perdieron a manos de la izquierda. Además, los socialistas han conservado Le Mans, Nantes y Dijon y están bien situados para conservar Lille, Rennes y Montpellier, o recuperar Estrasburgo.

En Marsella, segunda ciudad del país y bastión de la derecha, la UMP y el PS estaban igualados según las estimaciones, mientras que en Toulouse, cuarto municipio de Francia, la lista del alcalde saliente de la UMP aventajaba a la del aspirante socialista.

En Burdeos, el alcalde saliente y ex primer ministro (UMP) Alain Juppé fue reelegido a la primera, sacándose la espina de su derrota en las Legislativas de 2007, que supuso su salida del Gobierno.

Esta vez los miembros del Gobierno que pierdan sus apuestas locales no tendrán que dejar sus carteras. Entre los elegidos hoy mismo estaban los titulares de Interior, Presupuesto, Ecología, Trabajo o Función Pública.

Antes incluso de conocerse los resultados definitivos de esta vuelta empezaban las maniobras de cara a la segunda para las listas que accedan al desempate y las miradas estaban en el líder del centrista MoDem, François Bayrou.

Tal como cortejara a Bayrou y sus electores entre las dos vueltas de las Presidenciales, Ségolène Royal llamó hoy a "alianzas en todas partes" con el MoDem, pero el líder centrista replicó que no daría una "consigna general" sino que examinaría la situación "ciudad por ciudad, candidato por candidato".

El llamado "tercer hombre" de las Presidenciales consideró que la primera vuelta de hoy no fue "un voto de adhesión" a la izquierda sino de "advertencia" a Sarkozy y su Gobierno.

Mientras, la líder comunista, Marie-George Buffet, dijo que su partido ha conseguido conquistar "numerosas ciudades".