Público
Público

Vettel, víctima de sí mismo

VÍCTOR SEARA

Cuando las cosas son irreversibles, comienzan los arrepentimientos. Ayer, Button se consagró campeón del mundo y seguro que una persona le dio vueltas a sus errores cometidos. Ese fue Sebastián Vettel, que el sábado, al darse cuenta de que iba a salir muy retrasado por sus propios fallos, tiró el volante con fuerza cuando se bajó del coche y tuvo una buena charla con el jefe de su equipo. Es que si Button fallaba en Interlagos y Vettel no ganaba, iba a desaprovechar una oportunidad del oro.

Los números de Button no mienten. Categórico en el comienzo del año, muy mediocre en el segundo. Ganó seis carreras sobre siete, amenazaba con convertirse en una especie de Schumacher británico. A su lado, tratando de convertirse en una estrella, Vettel cosechaba alegrías y tristezas, como las de Australia o Malasia. Allí, Button ya había subido dos veces a lo alto del podio y Vettel no había sumado ni un punto.

Es posible que haya sido el más veloz; también el de más errores

Entonces comenzaron sus dudas. Vettel se puso el mono y dio un golpe en la mesa en China, donde consiguió la primera victoria de Red Bullen su historia, con Webber completando el doblete. La cosa parecía cambiar, y mucho más cuando en Mónaco estrenasen el nuevo difusor, similar al de los Brawn. Desde allí, el alemán puso su nombre al lado del de Button de forma constante. Todo bien, hasta aquella tarde en Mónaco, cuando terminó la carrera empotrado en las defensas por su propia culpa. Mientras, Button continuaba impertérrito hacia una nueva victoria. Un pequeño error de cálculo le puso en bandeja la victoria aButton en la carrera siguiente, en Turquía. Una más. Ya eran muchas. Jenson seguía acopiando puntos para un futuro de problemas. Y esos puntos le fueron fundamentales para conseguir el campeonato ayer.

Hoy es el día del arrepentimiento para Vettel. Es posible que haya sido el piloto más veloz, el más espectacular y el que más seguidores haya tenido en 2009, pero esos errores le hicieron perder un título que podría haber ido a parar, sin problemas, a su vitrina. Button, conservador y calculador en la segunda parte del año, lo veía venir, y se dedicó a administrar su buena renta.

Sobre Barrichello no hay mención. La mala suerte crónica volvió a sacudirle ayer, pero tampoco cabía imaginarse arrebatándole el cetro a Button. Ese honor debía ser de Vettel, el mejor dotado de los tres. Pero la inexperiencia le jugó una mala pasada. Como dijo ayer: "Seguro que hay un muchacho en el equipo Brawn que está mas feliz que yo". No hacía falta que lo nombrase. A merced de sus errores, Button es el nuevo campeón. De no haberlos tenido, quizás se hubiese convertido en el sucesor de Hamilton.

 

Más noticias de Política y Sociedad