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Las víctimas del 11-M protagonizan la primera novela sobre los atentados

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Madrid, 20 sep (EFE).- Las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 son las protagonistas absolutas de "Donde Dios no estuvo", de la periodista Sonsoles Ónega (Madrid, 1977), la primera novela que se edita sobre el 11-M y que se presenta hoy.

Ónega, que ese día estuvo en la estación de El Pozo como reportera de CNN+ y que después ha seguido paso a paso la investigación y el proceso judicial, ha construido una obra "a caballo entre la ficción y la realidad" con los testimonios recogidos en los últimos tres años.

"Los hechos son absolutamente reales, todo lo que cuenta la novela sucedió", explica a Efe la autora, cuya obra arranca en la madrugada del 11-M, horas antes de que estallaran las bombas en El Pozo, Santa Eugenia, Atocha y la calle Téllez que causaron 191 muertos y casi dos mil heridos.

Por el libro, editado por Grand Guignol, desfilan el político que se juega su futuro en las elecciones que se celebrarán tres días después, la periodista que sigue su campaña, la esposa engañada a la que los atentados brindarán una oportunidad inesperada o el inmigrante que por fin ha logrado ahorrar para volver a su país y al que las explosiones arrebatan su sueño... y la memoria.

"Lo que le pasa a él le ocurrió a una víctima del 11-M, aunque el personaje no es real. Sí quise, sin embargo, incluir un inmigrante porque creí que debían tener un reconocimiento por el gran número de ellos que iban aquel día en los trenes", dice Ónega.

La primera parte de la novela, en la que se presenta a los personajes, da paso a otra en la que "el tono se vuelve trepidante para reflejar todo lo que sucedió en sólo veinticuatro horas".

Ahí es donde Ónega echa mano de los testimonios de quienes estuvieron ese día en el pabellón 6 de Ifema -donde fueron llevados los cadáveres y al que no tuvo acceso la prensa- y de sus conversaciones con el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo -"no habló conmigo hasta que la investigación estuvo concluida"- y con la fiscal Olga Sánchez.

En el libro, sin embargo, es una juez la que está de guardia ese día y quien no puede dejar de preguntarse el porqué de lo sucedido mientras levanta cadáveres en los escenarios de los atentados.

"Con ello he querido desvincular el personaje de la persona, del juez Del Olmo, pero son sus vivencias de aquellos días las que reflejo en el libro", dice la escritora, que también hace hueco en su obra a Turia, una joven casada con un pequeño delincuente magrebí que desaparece de repente y del que enseguida sospecha su implicación en los hechos.

"Me interesó mucho el papel de las personas que rodearon a los terroristas. De hecho, leyendo el sumario creo que el papel de las mujeres del 11-M ha sido crucial. Turia no existe, pero todo lo que le pasó a Turia sí ha sucedido. Turia denunció a su marido y nadie le hizo caso", afirma.

La novela relata cómo los miembros de la célula islamista que perpetró la masacre llegan a la estación de Alcalá de Henares y suben a los trenes en los que dejaron las bolsas con los explosivos, pero no se adentra en sus sentimientos ni en sus motivaciones.

"Podía haber reflexionado sobre por qué mataron, pero no creo que merezcan una reflexión. Mataron y punto. Quería que el libro reflejara las sensaciones y las vivencias de quienes sufrieron los atentados, no de quienes los provocaron", concluye la autora.

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