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La victoria de los conservadores en Irán es interpretada como apoyo al sistema islámico

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La victoria de los conservadores en las elecciones generales del viernes en Irán es interpretada por las autoridades iraníes como un apoyo popular al sistema islámico y a la política nuclear del presidente de la República Islámica, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad.

Tanto el presidente como sus aliados electorales, e incluso sus críticos, han calificado de "golpe fuerte a EEUU y a Occidente" la participación de los iraníes en la votación para elegir al octavo Parlamento en la historia de la República Islámica, compuesto por 290 diputados.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mohamad Hoseini, no esperó los resultados en Teherán, donde hoy continua el escrutinio, y manifestó que "EEUU es el principal perdedor en las elecciones iraníes", mientras descartó nuevas negociaciones con la UE sobre el caso nuclear iraní.

Hoseini, en declaraciones hoy a los periodistas en Teherán, dijo que su país está dispuesto a "negociar con los europeos sobre asuntos de cooperación económica o el desarme nuclear", tras reiterar que "las actividades atómicas iraníes son civiles".

Su declaración llegó pocas horas después de que el portavoz del Gobierno, Hosein Elham, dijera que Teherán "hablará sobre su programa nuclear únicamente con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA)".

"Las negociaciones con el grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) o con cualquier otro bloque han terminado", dijo Elham, según la agencia Mehr.

Ali Lariyani, ex negociador iraní en materia nuclear, fue más concreto al vincular la "amplia participación" del electorado en la votación del viernes a la insistencia de los iraníes en "sus derechos" nucleares

El ex negociador iraní, citado por la agencia IRNA, consideró que "los tradicionalistas han conseguido una victoria significativa" y que "las elecciones son una prueba de que ni el Gobierno ni el próximo Parlamento no temeremos ni a EEUU ni a sus aliados".

Lariyani concurrió a los comicios en una lista de conservadores conocidos por sus críticas a la política de Ahmadineyad, quien opinó el sábado que en la votación "el pueblo iraní ha defendido su identidad, sus objetivos y sus derechos, especialmente el de usar la energía nuclear pacífica".

Según los resultados parciales de las elecciones, la lista de Lariyani, el "Frente Unido de los Tradicionalistas" (Osulgayan), ha acaparado cerca de 40 de los 190 escaños ya decididos en las diferentes ciudades iraníes.

La otra lista conservadora, "Amplia Coalición de los Tradicionalistas", partidarios directos de Ahmadineyad, han obtenido unos 70 escaños, mientras que los reformistas ganaron unos 30, según los resultados parciales anunciados por los medios de comunicación iraníes.

El restos de los cerca de 190 escaños decididos los han ocupado figuras independientes, cuya orientación política se desconoce de momento, aunque todos apoyan los principios de la República Islámica.

Los responsables de la comisión electoral han anunciado que al menos 46 candidatos de diferentes tendencias tendrán que concurrir a una segunda vuelta en abril próximo.

El escrutinio de los votos en Teherán no ha terminado y el Ministerio del Interior asegura que hará todo lo posible para anunciar los resultados en la capital antes de la fiesta del "Noruz", Año Nuevo iraní, que comienza el jueves.

Aún así, el ministerio ha distribuido hoy una lista con los nombres de 14 candidatos, todos conservadores, que afirmó que obtuvieron escaños en la capital.

Entre los ganadores figura el presidente de la cámara saliente, Gholam Reza Hadad Adel, que participó en las elecciones bajo la lista de los partidarios de Ahmadineyad.

Las autoridades cifran en 65 por ciento el porcentaje de la participación en los comicios, del total de los 43 millones de iraníes con derecho a voto.

Esta cifra significa un aumento en un 14 por ciento más que la registrada en las elecciones de 2004, en la que los reformistas han perdido el control del parlamento.

Algunos comentaristas creen que la victoria de conservadores que no están del todo de acuerdo con la política de Ahmadineyad, como Ali Lariyani, puede causar conflictos en el futuro entre el Parlamento y el Gobierno.

Lariyani, ahora asesor del líder supremo para asuntos atómicos, dimitió a finales de 2007 aparentemente por su desacuerdo con la dura política de Ahmadineyad en el trato con la comunidad internacional sobre el caso nuclear.