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Washington mantendrá el boicot contra Hamás

Hillary Clinton esboza las líneas maestras de la política exterior de la administración estadounidense

ISABEL PIQUER

Estados Unidos empieza poco a poco a definir su posición en Oriente Próximo. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, aseguró ayer que Washington no financiará ni tratará con un Gobierno palestino que incluya a Hamás hasta que la organización islamista cumpla tres requisitos: "Renunciar a la violencia, reconocer a Israel y seguir las condiciones previas de la Autoridad Palestina". La jefa de la diplomacia de EEUU hizo esta afirmación en su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes para trazar un esbozo de lo que será su política extranjera.

Clinton, dijo, ha dejado clara la estrategia estadounidense durante sus conversaciones con aliados árabes y otros países. "Queremos dejar la puerta abierta" para incluir al movimiento islámico, añadió. Pero "por todo lo que escuchamos, no hay intención por parte de Hamás de cumplir con esas condiciones".

El día anterior, el presidente Barack Obama, en una entrevista con el rey Abdala de Jordania en la Casa Blanca, reafirmó su compromiso con el proceso de paz y la perspectiva, cada vez más lejana, de crear dos estados que pudieran convivir pacíficamente.

También instó a Israel y a los palestinos a "alejarse del abismo" e invitó al primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, al presidente palestino, Mahmud Abás, y al mandatario egipcio, Hosni Mubarak, a mantener conversaciones separadas a principios de junio.

"Espero que en los próximos meses comencemos a ver gestos de buena fe por parte de todos", dijo Obama. "No quiero meterme en los detalles de lo que podrían ser, pero creo que las partes en la región probablemente reconocen cuáles serían los pasos intermedios para inspirar confianza" en el proceso.

Palabras prudentes para un dossier en el que de momento el Gobierno de Obama no se ha metido de lleno, más preocupado por los otros conflictos en la zona y sobre todo por Irán, país para el que Estados Unidos tiene una postura mucho más clara, mezcla de palo y zanahoria.

Clinton dijo ayer a los congresistas que Washington está dispuesto a hablar con Teherán, pero advirtió de que aplicará "duras" sanciones si el Gobierno iraní rechaza la vía diplomática y persiste en sus ambiciones nucleares.

La secretaria de Estado explicó que EEUU está ensayando "nuevos enfoques" para abordar la "amenaza que representa Irán", estrategia que se desplegará "con los ojos muy abiertos y sin ilusiones", agregó Clinton.

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