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"Ya no entiendo nada, ahora los pijos cantan mis canciones"

Rosendo. Desde los siete años Rosendo soñaba con una guitarra, todo un lujo en el barrio obrero de Carabanchel donde se crió y sigue viviendo

MAGDA BANDERA

Los primeros dos reales los ganó cuidando las vacas de Paco el Bruto, que era "uno de los capos" del Carabanchel de los años sesenta. En aquella época, el barrio madrileño era "como un pueblo" y apenas sí había las cuatro casas que se empezaban a construir en el extrarradio, recuerda Rosendo Mercado (Madrid, 1954).

Los descampados eran ideales para jugar a peleas y a las chapas, pero sus amigos preferían refugiarse en la parte de atrás de una taberna. "Les hice comprar a todos una guitarra para montar el típico grupo que no va a ningún lado, pero nos pasábamos las siestas allí, a la sombra".La suya se la compró su abuelo materno a los 12 años. Llevaba dando la lata desde los 7 con la dichosa guitarra sin que nadie entendiera aquel empeño en querer ser rockero. Hasta entonces, sus únicos referentes musicales eran el coro de los salesianos donde cantaba y la guitarra que colgaba de la peluquería a la que le llevaba el abuelo Rosendo. Al final, se la compró. "Era muy cariñoso con todo el mundo y tenía conciencia. Se decía que en la guerra había acogido a algunos perseguidos y estuvo condenado a muerte. Me caía muy bien".

Por desgracia, no pudo ver que su nieto acabaría viviendo del rock. Al mismo Rosendo le costó lo suyo. El primer single se lo grabaron "sin que supiera nada, mientras estaba en la mili en el Aaiún, en plena Marcha Verde". Su grupo, Ñu, había hecho los acompañamientos a Kurt Savoy -el silbador de El bueno, el feo y el malo-. Al acabar, les dejaron grabar un par de temas. Un productor se los apropió y los editó sin avisar. Poco antes, tuvo otro disgusto cuando ganó el concurso que organizaba el Teatro Monumental: "Nos pasaron por la tele, en la UHF". Lo malo es que ya estaba en el campamento militar en Canarias y allí sólo se veía la primera."Sí, he vivido una serie de acontecimientos especiales que me han marcado", bromea. Luego, más serio, dice que tener reuma en el corazón siendo niño sí fue duro.

"En aquel momento era algo muy grave y peligroso. Me quitaron de jugar al fútbol y de hacer deporte. A cada uno nos toca lo que nos toca y tenemos que apechugar". Como ejemplo, cita la "pelea eterna" con su madre. "Quedó claro que me iba a dedicar a esto cuando empecé a dejarme el pelo largo a los 16". Desde entonces hasta hoy no se le va de la cabeza que estaría hasta guapo si se lo cortara. La hija del abuelo Rosendo no tenía "ninguna confianza" en la carrera musical de su hijo menor, y no entendió que iba para artista hasta el día en que vio su foto junto a la de Antonio Flores en una revista. "Entonces sí", se queja. "Ahora está muy contenta porque cuando vamos al pueblo, en La Mancha, todos la saludan". Pero no siempre fue igual. "No entiendo que, por llevar el pelo largo, estuviera marcado en el barrio, donde todos me conocían". Tampoco los malos tragos en el banco, "hasta el punto de tener que poner el talón contra el cristal para que me dejaran pasar y decir: ¡Que vengo a traer dinero, coño!". Rosendo no oculta que eso le dolía. También el trato a los trabajadores eventuales, entre los que se encontró durante años este hijo de zapatero y ama de casa.

"El rock and roll tiene el espíritu de denunciar, con mala leche, lo que crees que no está bien". Por eso, se maravilla cuando ahora oye a "los niños pijos con sueldo fijo" corear, "encantados", canciones en las que les señala sin sutilezas. "La vida ha cambiado. Hoy cualquier hijo de currante se puede comprar una guitarra. Parece que pueden conseguirlo todo, pero tendrán otro tipo de problemas, como los que ya están surgiendo. Y eso se lo tendrá que comer quien le corresponda", apunta Rosendo. Él se rinde. Admite haber caído en el "consumo omnipotente" que lleva criticando más de 20 años, pero piensa tomar medidas. De momento, se está haciendo una casa en un pueblo de Burgos.

"Me he peleado por Madrid, pero me tiene desbordado. A mi mujer siempre le digo que este mundo ya no me pertenece". Aun así, piensa dedicar nuevas canciones "a todo este disparate" a partir de otoño. "Muy mal se tiene que dar para que no me jubile en esto. Me da que esta me la llevo conmigo".

01 un libro
‘El lobo estepario'
Herman Hesse
02 una película
‘Amadeus'
Milos Forman
03 una canción
‘White Room'
Cream
04 una escapada
Con el coche, a cualquier sitio que no conozca
05 prenda
Vaqueros
06 un plato
Pisto manchego
07 icono sexual
Marilyn Monroe

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