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Yihadismo Dos condenados por el 11M, investigados por captar y radicalizar a yihadistas en las cárceles españolas

Según los investigadores, Jamal Zougam y Hassan El Haski, formaban parte del llamado frente de cárceles" yihadista, desmantelado este lunes. 23 personas han sido identificadas por su relación con esta red

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Jamal Zougam y Hassan El Haski, condenados por el 11-M.- EUROPA PRESS

Dos de los condenados por los atentados del 11M de 2004 en Madrid, Jamal Zougam y Hassan El Haski, están siendo investigados como pertenecientes al llamado "frente de cárceles" yihadista desmantelado este lunes, una suerte de red de captación y adoctrinamiento que según los investigadores, lideraría Mohamed Achraf, encarcelado tras la Operación Nova, que en 2004 desmanteló una célula de la yihad.

Según han informado fuentes de la investigación, Achraf lideraba el núcleo duro de esta organización junto a otras tres personas, responsables de promover la captación para la yihad de presos comunes españoles y extranjeros, no siempre musulmanes, en 17 cárceles de todo el país.

Zougam, condenado a 42.922 años de cárcel como autor de los 191 asesinatos del 11M, ha pasado por varios presidios aunque en la actualidad se encuentra en la cárcel de Alicante, donde ha coincidido con El Haski, que fue condenado a 15 años de prisión por liderar la organización terrorista que atentó en Madrid.

Achraf debía salir de prisión el próximo 15 de octubre tras 14 años de condena por terrorismo

Achraf, por su parte, fue condenado a 14 años de prisión por un delito de pertenencia a un grupo terrorista en concepto de promotor y director en el marco de la Operación Nova y debía salir de prisión el próximo 15 de octubre.

En total, 23 personas han sido identificadas por su relación con esta red, incluyendo tanto a los cuatro dinamizadores como a personas que habrían sido captadas en el proceso de adoctrinamiento yihadista, de acuerdo a las fuentes judiciales consultadas por Europa Press.

El Ministerio del Interior ha informado de que el proceso de adoctrinamiento se producía tanto cara a cara, mediante interacciones con otros presos, como estableciendo con ellos una "relación epistolar", cartas que forman parte de la documentación incautada a los presos por la Guardia Civil y que está siendo estudiada para su remisión al Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional.

Recurrieron, además, a "vías alternativas", conforme explica Interior, como utilizar a presos comunes no sujetos a especial vigilancia para tratar de burlar así los sistemas de control de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, los mismos que detectaron y dieron la alerta de esta extensión de la radicalización.

El objetivo, además de aunar internos en la órbita del DAESH, el autodenominado Estado Islámico, era cohesionar en general a los reos por terrorismo para fraguar "el embrión" de lo que podría considerarse un Frente de Cárceles yihadista.

No obstante, la Guardia Civil sospecha que podrían haber intentado ir más allá del proselitismo, como ya ocurrió en la prisión francesa de Osny en 2016, cuando un interno atacó a varios funcionarios de prisiones, o en la belga de Lieja este año, cuando un reo radicalizado asesinó a tres personas en un permiso penitenciario.