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Yoga caliente: encontrando el nivel justo del termostato

Reuters

Por Dorene Internicola

Cuando se trata del yoga, a algunosles gusta hacerlo en un entorno cálido, pero no demasiado. Poreso, ciertos estudios están ajustando la doctrina de estamodalidad tal y como la estableció su maestro para encontraruna vía intermedia.

"Algunas personas no soportan el calor, otras se hacenadictas desde el primer minuto", dijo Brooke Eddey, profesorade yoga "caliente" en Crunch, una cadena estadounidense degimnasios. "Nuestra sala está a 32 grados centígrados. Siempieza a hacer mucho calor, apago (la calefacción)", agregó.

Esta flexibilidad termal sería un anatema para losrigurosos seguidores del gurú del yoga caliente, BikramChoudhury, que mantiene un control firme sobre la temperatura yla secuencia en las casi 500 franquicias que tiene en todo elmundo.

Una sala de Bikram yoga está a una temperatura de 40,5grados centígrados, con una humedad del 40 por ciento. Hasta sufundador las llama cámaras de tortura.

"El calor te ayuda a estirar y tiene sus propios beneficiosdesintoxicantes", explicó Ainslie Faust, portavoz del Bikram'sYoga College of India en Los Angeles, California.

Faust dijo que la serie de 26 posturas de Bikram fueseleccionada porque son las posiciones más curativas para laspersonas que viven en el mundo occidental.

"Lo cambiamos", afirmó Eddey simplemente. "He tomado muchascosas de Bikram y creo que las 26 posturas son un gran sistema,realmente bien pensado. Eso lo acepto, pero también incorporoalgo de flujo, algo de vinyasa", añadió.

Vinyasa es un término del yoga que se refiere a movimientossincronizados con la respiración. Es otra modificación delmétodo Bikram, que mantiene cada postura durante alrededor deun minuto antes de pasar a la siguiente.

"Me encanta el movimiento", dijo Eddey. "Permite abrirse atodo el cuerpo. Y permanecemos constantemente hidratados,mientras que en algunas clases de Bikram quieren que te quedesen el 'presente'", sostuvo.

Fabio Comana, fisiólogo del Consejo Estadounidense delEjercicio (ACE, por sus siglas en inglés), cree que haceractividad física con demasiado calor puede ser peligroso, con osin vinyasa.

"Puede que pienses que es purificante y limpio, pero hayque respetar la fisiología del cuerpo", dijo.

"El cuerpo humano está diseñado para tolerar temperaturasde entre 36 y 37,7 grados Celsius. No está pensado para salirsede ese rango", aseguró. "La temperatura base puede subir muyrápidamente. Por encima de 40,5 grados empiezas a dañar lasproteínas. Es causa y efecto", explicó.

Además, añadió que después de una clase de Bikram, bajar depeso no es bueno, porque lo que se ha perdido son líquidos.

Tanya Boulton, profesora de Pure Yoga, en Nueva York, dijoque la temperatura en su salón puede llegar a los 37,7 grados,por lo que conviene ir acostumbrándose gradualmente, al tiempoque se toman muchos descansos.

"Uno tiene que prepararse de verdad para el yoga caliente.Tienes que estar al máximo de hidratación y ser consciente deque vas a sudar mucho más de lo habitual", afirmó Boulton.

"Enseñamos 'power' yoga, que dura alrededor de una hora conmucho movimiento", dijo. "Y yoga caliente Ki, que combina artesmarciales con fluido vinyasa y música rock", agregó.

Boulton aseguró que todo lo que pasa en tu vida se reflejaen la colchoneta.

"¿Bebiste anoche? ¿Qué has desayunado? ¿Estás estresado?Cuerpo, mente, espíritu... Si uno está agotado, lo vas anotar", dijo. "A veces el calor molesta, otras veces, no",concluyó.

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