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Zapatero acusa al PP de codicia

Contrapone un PSOE contrario a la especulación a la derecha del 'dinero fácil y rápido'

GONZALO LÓPEZ ALBA

José Luis Rodríguez Zapatero regresó ayer a la campaña electoral obviando la polémica sobre el uso de aviones de las Fuerzas Armadas en sus desplazamientos, pero pletórico por la conquista de la Copa de Europa de fútbol por el Barca.

Conocido su sentimiento blaugrana, recibió desde la tribuna la felicitación del presidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, y el auditorio coreó el clásico '¡Este partido lo vamos a ganar!', coherente con el lema de la campaña socialista: 'Este partido se juega en Europa'.

En el corazón de la cuenca minera de Asturias, Zapatero reforzó el trazo de la línea divisoria entre izquierda y derecha, y también entre él y Mariano Rajoy. Así, identificó al PP como el partido de 'la codicia y el dinero fácil y rápido' en contraste con la decisión de su Gobierno de 'arrinconar la especulación'. Y presentó a Rajoy como un dirigente que 'no tiene un proyecto ni una idea, o no se atreve a ponerla encima de la mesa', sino que actúa guiado exclusivamente por la ambición de 'intentar ganarme a mí', aunque apostilló- 'siempre pierde'.

El PP, según Zapatero, no sólo carece de proyecto, sino que sus recetas se han probado fracasadas. Así, subrayó que, 'igual que hace ya 25 años, dicen que el sistema público de pensiones entrará en quiebra', pero la realidad ha demostrado que lo que está en ruina son 'los fondos privados que ellos proponían'. Además, le reprochó que no sea 'leal, en su desarrollo y aplicación por las comunidades autónomas, a las leyes sociales como la de ayuda a la dependencia, que es la gran ley social de nuestro tiempo'.

En tono enojado, censuró a la derecha su 'poca lealtad y patriotismo' por llegar a decir, como hizo Jaime Mayor Oreja en TVE, que España participa en el G-20 gracias a gobernantes de derechas como Sarkozy y Berlusconi, lo que tradujo como una prueba de su falta de convicción en España. 'Todavía estoy esperando de Mayor Oreja y de Rajoy que digan alguna cosa buena de España, pero parece que algunos sólo quieren transmitir el afán de ruina cada vez que se suben a una tribuna. Sólo hacen que poner zancadillas y sembrar el pesimismo sobre el futuro', señaló.

'No hay más que oír a Mayor Oreja y no me extraña que a alguno le den ganas de rezar', ironizó, para preguntarse: '¿Qué país añoran?'. Zapatero presentó a Rajoy como un dirigente fuera de la realidad mundial: 'Dice que eso de la economía sostenible es un cuento chino y en las resoluciones del G-20 se menciona hasta quince veces como el futuro de la economía. Son los únicos que no se enteran porque están obsesionados con usar la crisis'. En ese ánimo, según añadió, resulta 'obsceno ver cómo critican a los sindicatos porque no organizan una huelga general'.

Frente a esa actitud, subrayó que los socialistas 'tenemos el proyecto más ambicioso, más renovador y más transformador para que cuando salgamos de la crisis tengamos una nueva etapa de desarrollo, de prosperidad y de mayor reconocimiento entre todos los países de la tierra'. 'A mí me gusta la España y los españoles de hoy', proclamó el presidente, que hizo hincapié en que el PP no demuestra 'el más mínimo sentido de la colaboración por más que les invito a arrimar el hombro'. Lejos de ello, dijo que sus 'reiteradas invitaciones a dar ideas y compartir propuestas' tienen como única respuesta 'las descalificaciones y los insultos'.

Zapatero concluyó apelando a la participación, especialmente de los trabajadores, porque 'en Europa se decide una parte de nuestro futuro colectivo, que cada vez más no depende de un país, ni siquiera de un continente', y porque será determinante para 'la vida de nuestros hijos'.

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