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Zapatero defiende la "coherencia" del PSOE ante las críticas de Llamazares

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El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha defendido hoy la "coherencia" del PSOE al apoyar una intervención militar en Libia avalada por Naciones Unidas ante las críticas del portavoz de IU, Gaspar Llamazares, quien le ha acusado de "perder el contacto con la gente" al acabar la legislatura.

Zapatero ha intentado aclarar las dudas de los grupos ante la operación militar en su segunda intervención en el pleno del Congreso, donde ha señalado que, después de tres días de bombardeos por parte de la coalición internacional, no hay constancia de víctimas civiles.

Buena parte de su discurso ha estado dirigido a Llamazares, quien, recordando a José María Aznar y la guerra de Irak, ha dicho no entender qué ocurre con los presidentes del Gobierno cuando terminan sus legislaturas, que "pierden el contacto con la gente", que es pacifista, y piensan que ya sólo responden ante la historia.

Zapatero ha mostrado su malestar con esa comparación porque, ha dicho, sólo Francisco Franco pensaba que iba a ser juzgado únicamente por la historia, y ha destacado que ha acudido al Congreso a pedir su aval.

"No es fácil ni agradable el uso de la fuerza, es probable que haya gente que sufra, pero estoy convencido de que en estos días (de ataques internacionales) hay mucha más gente que ha dejado de sufrir", ha recalcado antes de pedir a Llamazares que reflexione y defienda al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas porque es necesario un orden internacional.

Zapatero le ha acusado de intentar "desfigurar de forma burda y superficial" la posición de los socialistas, que rechazaron una guerra en Irak sin aval de la ONU y que apoyaron la intervención en Afganistán, donde no hay ni gas ni petróleo, porque sí estaba respaldada por una resolución internacional.

Ha llegado a leer parte de su intervención en uno de los debates parlamentarios sobre la guerra de Irak, donde defendió una política de seguridad y defensa basada en la Carta de Naciones Unidas y en la legalidad internacional.

"Puede decir 'uso de la fuerza nunca', pero no diga que nosotros hemos cambiado", ha advertido a Llamazares; "respeto su posición, le pido que no desvirtúe la nuestra, porque es coherente", ha insistido.

Llamazares, sin embargo, ha reiterado que la guerra no es la solución para defender los derechos humanos y la democracia, sino "el peor método".

Como Zapatero ha defendido la necesidad de atacar al régimen libio porque no había respetado una primera resolución de la ONU, le ha preguntado con sorna si la comunidad internacional actuará del mismo modo ante Birmania, Israel o Marruecos.

En respuesta al resto de los grupos, el presidente del Gobierno ha recalcado que el objetivo de la misión en Libia es "limitado y proporcionado" ya que se busca proteger a la población civil de los "crímenes de lesa humanidad" del régimen y no derrocar al coronel Muamar el Gadafi.

Como muestra de la "limitación responsable" en el uso de la fuerza, ayer una operación de la aviación británica no se llevó a cabo porque existía "riesgo cierto de producir víctimas civiles".

Tras dejar claro que en ningún caso habrá una intervención terrestre, no ha querido aventurar qué pasos dará la comunidad internacional si continúa el régimen de Gadafi, convencido de que los bombardeos, las sanciones y los embargos "van a producir efectos".

"Lo ideal sería el cambio de régimen político, la transición a la democracia como se ha vivido en Túnez y Egipto, a través de un proceso de consenso nacional y de una sustitución del régimen actual", ha señalado Zapatero antes de instar a esperar para ver cuánto resiste Gadafi.

Zapatero ha considera lógico que el mando de la operación de exclusión aérea esté en manos de EEUU y ha dicho que ve "con buenos ojos" que el liderazgo de la operación de embargo recaiga en la OTAN, aunque no ha descartado la opción estadounidense.

Tampoco ha podido avanzar cuál será la "estrategia de salida", ya que la voluntad es actuar hasta que se garantice la protección de la población.

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