Uno de los cereales más sabrosos y saludables es la avena. Incluirla en nuestra dieta hace que nos beneficiemos de las propiedades de la fibra que aporta, de sus muchas proteínas y de vitaminas como la B1, además del hierro y el fósforo, entre otras.

Pero si eres de los que piensan que más allá de los cereales del desayuno y de las barritas energéticas no se puede cocinar con avena o no hay otra de consumirla, en esta ocasión vamos a demostrarte que estás equivocado. Anímate a meterte en la cocina y preparar alguna de estas recetas con avena que tienes que probar. Seguro que te acostumbras a incluirlas entre tus platos favoritos.

Tortitas de avena con arándanos

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Fuente: Pixabay/MarkusTT

Las tortitas son una de nuestras debilidades y, entre las frutas, los arándanos son una de nuestras favoritas, así que no es de extrañar que las tortitas de avena con arándanos nos encanten. Además, a los peques de la casa les entusiasman. Sanas y ricas.

Calcula por persona 50 gramos de copos de avena triturados, 1/2 cucharadita de levadura química, canela molida al gusto o ralladura de un limón, 1 pizca de sal, 2 claras de huevo, 1 cucharada de leche de avena, 3 cucharadas de yogur natural, un puñado de arándanos frescos y una cucharada de azúcar moreno, aunque esta última puedes quitarla si no eres de dulce o quieres que sean más ligeras.

Mezcla con varillas la avena, la levadura química, la canela, la sal y el azúcar. Añade a continuación las claras de huevo, la leche y el yogur y bate la mezcla. Luego, agrega con cuidado los arándanos. Después tienes que ir preparando tortita a tortita en una sartén antiadherente, que puedes engrasar con un poco de mantequilla si hace falta. Ves dando forma hasta que salgan burbujas de la masa y dale la vuelta. Sírvelas recién hechas.

Tortilla francesa con avena

Incluir la avena en algo tan sencillo de preparar como una tortilla francesa te sorprenderá. Solo tienes que añadir a los huevos ya batidos un par de cucharadas de salvado de avena o de copos de avena triturados. Puedes echar mayor o menor cantidad según tu gusto, y siempre teniendo en cuenta la cantidad de huevos de la tortilla, para no espesarla demasiado.

Te aconsejamos que la primera vez que la hagas seas comedido, para ver qué te parece y poder calcular cómo responde la mezcla. Ten en cuenta que el tamaño de los huevos también influye en ello. En todo caso, remueve bien y prepara la tortilla francesa de la forma habitual, en una sartén antiadherente bien caliente. Una receta fácil, rápida, sencilla y nutritiva con la que incluir la avena en tu dieta sin necesidad de recurrir a los desayunos.

Croquetas de boletus con avena

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Fuente: Pixabay/misskodak

Si quieres preparar unas croquetas bien especiales, prueba con estas de boletus con avena. Limpia unos 300 gramos de setas boletus, sécalas bien y pícalas. Pela y pica también una cebolla y sofríela con las setas. Asegúrate de que sueltan todo el líquido. Añade a continuación 80 gramos de foie cortado. Luego retira del fuego.

En una cazuela aparte funde 70 gramos de mantequilla y añade 50 gramos de harina. No dejes de remover para ir añadiendo poco a poco 400 mililitros de leche. Remueve hasta que espese, incorpora la mezcla anterior sazona al gusto. Deja que se cueza todo unos minutos. Retira esta masa, deja que enfríe y repose en la nevera unas 3 o 4 horas y luego ya puedes usarla para preparar las croquetas, rebozando en harina, huevo, pan rallado y avena. Fríelas en aceite bien caliente.

Helado de avena y arándanos

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Fuente: Pixabay/JernejaR

Y como postre con avena, ahora que viene la calor, nada mejor que preparar un helado. Este es tan sencillo que constituye una de esas recetas que puedes cocinar con los más pequeños de la casa. Para el helado de avena y arándanos necesitas 1 yogur natural, 1 cucharada de miel, un poco de leche, arándanos y entre 3 o 4 cucharadas de copos de avena.

Remueve la miel, los copos de avena y el yogur en un bol hasta conseguir una masa uniforme, y añade leche hasta obtener la textura que prefieras. Luego, solo te queda añadir los arándanos en la mezcla y volver a remover. Vierte después en moldes para helados e introduce en el congelador 24 horas. Y recuerda sacarlos de este una hora antes de consumirlos.

Lo mejor de esta receta es que te permite modificaciones para adaptarla a tus gustos. El yogur puedes usarlo de frambuesa o de fresa y los arándanos puedes sustituirlos por grosellas, moras o una mezcla variada de frutos rojos. Con ello podrás sorprender de forma fácil a los de tu casa y no repetir siempre el mismo tipo de helado. ¡Os encantarán!

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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