Si te encanta cocinar, seguro que te has animado a preparar en casa tu propio pan, o incluso puede que hayas sido de los que se compró una panificadora durante la pandemia. Sea como fuere, siempre es un placer trabajar nuestra propia masa y degustar el pan casero, así que te animamos a que no tengas miedo a ponerte a ello.

Pero para el caso de que quieras hacer algo un poco más especial y sorprender a tus comensales, toma nota de estas cuatro ideas originales para tus panes caseros que harán que triunfes en la mesa. ¿Encendemos el horno?

Pan nube

pan nube
Fuente: YouTube/@Cocina Para Todos

Comenzamos con una auténtica curiosidad culinaria: el pan nube. Y es que este pan no necesita harina en su elaboración, por lo que es más pan por su aspecto que por tratarse realmente del pan tradicional elaborado con harina y agua. Como ingredientes prepara 125 gramos de queso crema, 3 huevos, media cucharadita de bicarbonato sódico y una pizca de sal.

Separa las claras de las yemas de los huevos. Añade a las primeras el bicarbonato y la sal y monta las claras batiendo con varillas de manera enérgica. En otro bol bate las yemas de huevo con el queso crema hasta obtener una mezcla con burbujas. Añade una tercera parte de las claras y remueve bien. A continuación vuelve a añadir otro tanto y repite la operación en otra tanda más hasta que todos los ingredientes queden bien ligados.

Forra la bandeja de horno con papel vegetal y distribuye la masa en porciones separadas. Introduce en el horno precalentado a 150 ºC durante 25 minutos y retira cuando se doren. Deja enfriar luego los panecillos sobre una rejilla antes de consumir.

Pan de pita

panes de pita
Fuente: Pixabay/Ajale

Un clásico para los bocadillos, cenas y meriendas especiales es el sabroso pan de pita. Pues también puedes prepararlo de forma casera para hacer algo diferente. Solo necesitas 500 gramos de harina para hacer pan, 250 mililitros de agua templada, 1 cucharadita de sal, 1 cucharadita de azúcar, 1 cucharadita de aceite de oliva y 25 gramos de levadura fresca.

Mezcla en un bol la harina, la sal, el aceite de oliva y el azúcar, y añade a continuación la levadura disuelta en agua. Amasa todo durante unos 10 minutos. Corta luego la masa en porciones de 80 gramos y trabaja para darles forma de bola. Pon la decena de bolas que te saldrán sobre una bandeja y cubre con un paño húmedo. Espera unos 45 minutos a que reposen para que aumenten su volumen.

Después ya puedes precalentar el horno a 220 ºC e introducir la bandeja para calentarla antes de colocar en ella la masa. En la encimera enharinada, amasa cada bola con un rodillo y coloca en la bandeja caliente del horno. Lo mejor es que prepares este pan en dos tandas, horneando entre 8 o 10 minutos.

Focaccia casera

Focaccia
Fuente: Pixabay/Feelgoodpics

La foccacia casera es uno de esos panes tradicionales de Italia que en nuestra mesa dará un toque de originalidad, además de ser muy sabroso. Y es más fácil prepararla de lo que crees.

Mezcla 8 gramos de levadura seca de panadería con 200 mililitros de agua y media cucharada de azúcar. Espera 10 minutos para que fermente. Después, echa 350 gramos de harina de trigo de fuerza en un bol y añade la mezcla anterior, 2 cucharadas de aceite de oliva y una pizca de sal. Amasa todo bien, primero en el bol y luego sobre la encimera enharinada. Luego forma una bola con la masa, ponla en el bol de nuevo y tapa con un paño húmedo para dejarla reposar unos 30 minutos.

Precalienta el horno a 200 ºC, engrasa la bandeja con mantequilla, estira la masa con un rodillo para obtener un grosor de 2 centímetros y rocía con aceite de oliva y sal gruesa. Si quieres darle tu toque personal, espolvorea con ajo y finas hierbas en este momento. Luego ya puedes meterla en el horno unos 20 minutos o hasta que se dore.

Pan de cristal

Una auténtica delicia es el pan de cristal, que se caracteriza por su porcentaje de agua, que alcanza el 90 por ciento. Su corteza es fina y crujiente, y su sabor suave, así que te valdrá para acompañar cualquier tipo de comida. No es de las recetas más fáciles de preparar, puesto que su masa es pringosa y cuesta algo manipularla, pero cuando le coges el punto, sí es de las más agradecidas.

Necesitas 400 gramos de harina de fuerza, 340 gramos de agua, 9 gramos de levadura fresca y 8 gramos de sal. Vierte la harina en el bol de la batidora y añade poco a poco el agua. Primero comienza con 50 gramos y luego agrega otros 100 gramos. Después espolvorea con la sal y amasa a velocidad media. Una vez esté la masa igualada, vierte el resto del agua y la levadura.

Aumenta la velocidad de amasado para que todos los ingredientes queden bien integrados y pon la masa sobre la encimera para trabajarla con las manos humedecidas. Dobla en cuatro partes, tapa con un paño y espera unos 30 minutos a que repose. Repite la operación 3 veces. A continuación, deja la masa fermentar en la nevera toda la noche. Al día siguiente ya puedes dar forma al pan y hornearlo durante media hora a 240 ºC hasta que esté crujiente.



Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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