Abren las piscinas: seis consejos de seguridad para no liarla parda

Tanto en lo que se refiere al mantenimiento de las piscinas como al cuidado que hay que tener como usuarios, sigue estos consejos de seguridad para no liarla parda.

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Estamos en junio. Mes de apertura de piscinas. Es la hora de disfrutar del sol y nadar en sus aguas. Sin embargo, siempre hemos de ser cuidadosos a todos los efectos para no llevarnos un disgusto.

Tanto en lo que se refiere al mantenimiento de las piscinas como al cuidado que hay que tener como usuarios, es necesario seguir estos consejos de seguridad para no liarla parda. Que no te pase como aquella socorrista cuyo video se viralizó al reconocer cómo había mezclado en la piscina unos productos químicos que no debía. ¡Evita estos sustos!

Riesgos en la limpieza de piscinas

Limpiador de piscinas
Hombre limpiando piscinas/Foto: Unsplash

Comenzamos por lo más práctico: la limpieza de piscinas. En este caso, si tienes piscina en casa, debes ser cuidadoso en el mantenimiento, además de tenerla vallada si hay niños pequeños. Pero si vas a alguna piscina pública, mantente alejado de los productos químicos y respeta el cuidado y la limpieza del entorno.

Y es que a la hora de limpiar las piscinas se utilizan productos químicos para desinfectarlas, además de evitar la proliferación de bacterias y algas. La toxicidad de estos limpiadores provoca que solo deban ser manipulados por los profesionales que se dedican a tal tarea. Además, deben estar almacenados lejos de las manos de personas ajenas a tal labor. El almacén debe estar bien ventilado.

Recuerda que los riesgos de manipular estos productos sin las protecciones adecuadas o mezclarlos en el agua de la piscina son altos. De hecho, el hipoclorito sódico o lejía, el ácido sulfúrico y el ácido clorhídrico deben estar siempre separados. También se deben extremar las precauciones con el cloro y el ozono si se utilizan como desinfectantes.

Ducha antes de meterse en la piscina

Piscina
Hombre y mujer en piscina/Foto: Unsplash

Ten en cuenta que debes ducharte siempre antes de meterte en la piscina. La razón va más allá de la higiene. Y es que es necesario hacerlo para evitar que sustancias químicas como cremas, champúes, perfumes, colonias, sudor y saliva entren en contacto con el cloro y otros desinfectantes del agua de la piscina. Si no lo hacemos y esos productos en nuestra piel se mezclan con aquellos, se produce la cloramina. Esta puede causar irritación en el sistema respiratorio y en los ojos, además de provocar ataques de asma o de tos.

Nivel de natación

Mujer nadando en piscina
Mujer nadando en piscina/Foto: Unsplash

Cuando vayas a bañarte en piscinas ten en cuenta una cosa: tu nivel de natación. Si eres consciente de ello, sabrás elegir mejor en cuál meterte y evitarás riesgos. Nada en las zonas donde te sientas más cómodo y seguro, y si te das un chapuzón con los peques no los pierdas ni un solo segundo de vista.

Aunque haya socorristas y lleven un flotador, todas las precauciones son pocas cuando de niños se trata. En un segundo se escabullen y puedes llevarte un buen susto. Y recuerda que flotadores y manguitos siempre han de estar homologados.

Cuidado de la salud

Mano en piscina
Mano en piscina/Foto: Unsplash

Hay un par de cosas que es necesario tener en cuenta respecto a la salud y las piscinas. Para disfrutar del agua con seguridad, evita en todo momento los cambios bruscos de temperatura. Estos pueden provocar mareos o el conocido corte de digestión. No es necesario que hagas la digestión si has comido ligero, pero sí que esperes algo de tiempo antes de bañarte si la comida ha sido cuantiosa. En este caso, tu temperatura corporal será notablemente más elevada.

En cualquier caso, el mejor hábito, tanto en piscinas como en el mar, es irse mojando poco a poco. Acostumbra tu cuerpo a la temperatura del agua. Mete las piernas, humedece las muñecas, moja los brazos y la nuca… y luego podrá zambullirte del todo.

Respeto por las zonas de tránsito

Piscina
Piscina en hotel/Foto: Unsplash

Alrededor de las piscinas siempre debe haber zonas de tránsito para que la gente camine sin problema hacia su hamaca o toalla, y salga y entre del agua con tranquilidad, sin aglomeraciones. Es necesario también este espacio libre para que los socorristas pueden realizar su labor, efectuar salvamentos y ayudar a quien lo necesite.

Por todo ello, no debes detenerte nunca en las zonas de tránsito. No te quedas de pie nunca en el bordillo. Imagina que estás quieto, llega alguien, tropieza contigo y vas para el agua de cabeza. No son pocos los accidentes que transcurren de esta forma y que tienen graves consecuencias. No solo puedes hacerte daño tú sino también a otros bañistas.

Cuidado con los resbalones

Pies en piscina
Pies en piscina/Foto: Unsplash

De igual modo, es necesario tener cuidado con los resbalones. El suelo húmedo es resbaladizo alrededor de la piscina y de las duchas. Cierto es que suele estar preparado con materiales antideslizantes, pero eso no quita que podamos pegar un resbalón al salir del agua y caernos. Resulta recomendable usar chanclas para evitarlo. Sé cuidadoso y no corras por esas zonas mojadas.

Si sigues estos hábitos y consejos de seguridad, y se los inculcas a los niños, los asimilarán sin darse cuenta. Al fin y al cabo, la forma más efectiva de educar es con el ejemplo.



Silvia Pato

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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