Aceite de colza: ¿Por qué tiene tan mala fama?

Te contamos qué es lo que has de saber sobre el aceite de colza y por qué motivo tiene tan mala fama entre los consumidores

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Fuente: Pixabay/JACLOU-DL

Además del aceite de girasol y del aceite de oliva, hay otro tipo que puede usarse en alimentación pero que no siempre se tiene en cuenta: el aceite de colza. Esto es así porque debido a una serie de circunstancias son muchos los consumidores que se muestran reticentes a su sola mención, aunque no siempre tengan muy claro por qué.

Pero ¿tienen razón aquellos que lo consideran un aceite menos bueno que los otros? ¿O quiénes lo tildan de peligroso? Veamos qué es lo que hemos de saber del aceite de colza y descubramos pues por qué motivo tiene tan mala fama.

Qué es el aceite de colza

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El aceite de colza es aquel se obtiene de las semillas de la Brassica napus, comúnmente conocida como colza. Se trata de una planta crucífera cuyo cultivo está extendido a nivel mundial. Los principales productores del aceite que se deriva de ella son Canadá, China, India, Francia, Reino Unido, Australia, Polonia y Ucrania.

Este aceite se caracteriza por su viscosidad y un intenso color pardo. En su composición se haya una buena cantidad de grasas, tal y como sucede en el resto de los aceites. Aunque este tiene especialmente ácido erúcico, por lo que debe seguir una serie de procesos para disminuir su cantidad, de manera que, tras ellos, no es nocivo para la salud y se pueden obtener beneficios de su ingesta.

De tal modo, el aceite de colza aporta grasas insaturadas y un alto contenido en ácido oleico, como el aceite de oliva, y de ácido linolénico. De hecho, de todos los aceites vegetales es el que más cantidad de omega 3 contiene. Así, ofrece propiedades cardiosaludables y vitamina E que resultan beneficiosas en nuestra dieta, y que favorecen que sea una buena opción como aceite de freír.

Mala fama del aceite de colza

Con todo ello, ¿por qué motivo tiene tan mala fama el aceite de colza? Pues todo se remonta al año 1981 cuando, durante la primavera, se produjo una intoxicación masiva en la población española que lo consumía. Se la denominó Síndrome de Aceite Tóxico.

No obstante, aunque el origen de la intoxicación procedía de ese aceite, se trataba de un aceite adulterado, por lo que, a decir verdad, no era el aceite de colza en sí el responsable. Es decir, se trataba de una producción de aceite de colza que había sido adulterada, puesto que no estaba destinada al consumo humano, sino a otros fines productivos, motivo por el cual contenía restos de plaguicidas. El gran problema fue que ese aceite adulterado se comercializó como aceite para consumo alimentario cuando no estaba destinado a tal fin ni había seguido el proceso adecuado para ello.

El fraude fue tal que este aceite de colza destinado a fines industriales se coloreó y procesó hasta obtener un aspecto tal que asemejara aceite de oliva para poder ser vendido como si fuera este. Tal aceite de oliva falsom que era en realidad aceite de colza industrialm fue el que provocó el Síndrome de Aceite Tóxico o Síndrome Tóxico por Aceite.

Hubo 25000 afectados, en unas 20 provincias de nuestro país, y alrededor de 400 fallecimientos a causa de su consumo, aunque posteriormente se elevó la cifra a miles. Tomarlo provocaba erupciones cutáneas, dolores abdominales, dolores musculares, náuseas, dolor de cabeza y neumonía. Los afectados se vieron aquejados por una enfermedad crónica que siguen padeciendo en la actualidad.

El aceite de colza en la actualidad

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Fuente: Wikimedia/Netojinn CC BY-SA 4.0

Desde entonces, el consumo de aceite de colza en España cayó en picado y comenzó incluso a omitirse en las elaboraciones y preparados de determinados productos de alimentación por el temor que originó entre los consumidores, cuya sola mención bastaba para que dejaran de comprar el artículo que lo incluyera. A día de hoy, todavía son muchos los que no quieren saber nada de él ni valoran meterlo en su cocina por el temor adquirido ante aquella desgracia. No obstante, en el resto de países de Europa, el aceite de colza se vende y consume con total normalidad.

Desde el año 2014 es obligatorio incluir en el etiquetado de los alimentos y diversos productos procesados la presencia de cualquier tipo de aceite en su composición: aceite de colza, de oliva, de girasol, de palma u otros. Aunque también es verdad que los productores optan por llamar al aceite de colza de otras formas para maquillar su uso y que los consumidores más desconfiados o aprensivos no puedan identificarlo de manera tan clara. Así, podrás encontrarlo indicado en algunas etiquetas y envases como aceite de canola o nabina.

Pese a todo lo sucedido durante la década de los ochenta del siglo XX en España, hemos de recordar que no hay ningún problema en consumir el aceite de colza, pues lo que sucedió por aquel entonces ni siquiera tenía como protagonista al aceite preparado para comer, sino a un aceite industrial.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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