En días en los que se habla constantemente de economía circular y la necesidad de elegir y practicar otra forma de consumo, llega la hora de la verdad en hechos cotidianos. No nos arranca el coche y tras llevarlo a un taller de peritaje nos dicen que le hace falta cambiar una pieza. Ésta se puede mandar a hacer o probar a encontrarla en los desguaces en Córdoba o en la ciudad en la que te haya ocurrido.

Siguiendo un poco el formato de elige tu propia aventura, si mandas a que te la fabriquen puedes parar de leer aquí. Si, por el contrario, estás dudando, puedes seguir leyendo. De la duda nace la inquietud y la apuesta por la otra forma de consumo que decíamos al principio.

Arreglar el coche
Arreglar el coche

Sí, porque si hace unas semanas en las grandes ciudades de todo el mundo se salía a la calle para afirmar, para gritar que no hay un planeta B, no tendría ningún sentido haberlo hecho y decidir que tu vehículo es tan importante que necesita piezas relucientes recién salidas de fábrica cuando no es así y, sobre todo, cuando no es necesario.

Salir del bucle de un consumo lineal es tan sencillo como tomar la decisión de ponerte manos a la obra a buscar algún desguace en tu ciudad que pueda tener la pieza que te hace falta en buen estado y así arreglar tu coche, además, de una manera más económica.

Esta es una de las ventajas más tangibles de apuntarse a elegir esta opción, porque no solo haces un favor al medio ambiente sino que, además, por hacerlo se te premia de alguna manera, ahorrando el precio que podría tener el adquirir una pieza completamente nueva. Así que, doble efecto positivo, una especie de karma o recompensa por hacer las cosas bien más allá de tu interés personal.

Porque detrás de cada proceso de fabricación hay una cadena de acontecimientos que conforman la llamada huella de carbono y reducirla es uno de los mayores retos a los que se enfrentan las sociedades en nuestros días y, una forma de hacerlo es, precisamente, cambiar la mentalidad y cambiar la forma de consumir.

Bien. Entonces, si eres de los que dudabas, suponemos que ya has decidido por la opción de buscar una pieza que ya esté en circulación y puedes leer el final del artículo.

vehículo
Fuente: Pixabay

A partir de aquí, la tarea de búsqueda no debería ser muy difícil. Muchos talleres ya tienen algunos desguaces colaboradores a los que poder preguntar, pero si lo prefieres hacer tú directamente, siempre puedes tirar de Páginas Amarillas e ir llamando a cada uno  – sin hacer una selección demasiado grande – para saber si tienen disponibilidad y cotizarla, tanto a precio de usuario final como a precio de taller, ya que a veces varía.

Una vez localizada y hecha la reparación, si el coche funciona correctamente, en realidad, no vas a notar si es usada o nueva y habrás dado un paso pequeño que se irá integrando en el paso de gigante que tiene que hacer toda la sociedad para salvar al planeta.

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