Las altas temperaturas del verano provocan que tengamos que tener especial cuidado con la comida, pues determinados alimentos se estropean fácilmente ante aquellas y pueden causarnos alguna intoxicación alimentaria o provocarnos algún malestar ciertamente peligroso.

Así que no solo tendrás que tener cuidado cuando prepares la cesta de picnic si marchas lejos de casa y vas a tardar tiempo en comer o si llenas la nevera para pasar el día en la playa, sino también en tu propio hogar. Dejar fuera del frigorífico alguna comida o producto, incluso recién cocinado para el caso de que no vayas a consumirlo al momento, puede ser un error fatal. Recuerda los alimentos que se vuelven peligrosos por culpa del calor en estas fechas y toma precauciones.

Lácteos

lácteos
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La leche y los yogures son uno de los mayores peligros en verano si los tienes expuestos a la calor. De hecho, no debes llevar nada de eso en la cesta de picnic, pues tales productos necesitan guardarse en el refrigerador y solo sacarlos de él en el momento en que los vayamos a consumir.

Ten en cuenta que la leche y sus derivados, como el queso y el requesón, deben exponerse muy poco tiempo a temperatura ambiente, pues es sencillo que se contaminen y empiecen a salir en ellos los hongos, el moho y bacterias dañinas para nuestro organismo. E incluso en la nevera, si llevan poco tiempo abiertos, puedes llevarte una sorpresa. Si te sabe rancio o presenta un olor extraño, no lo tomes. Vale más prevenir.

Pescados y mariscos

mariscos
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Seguro que si tenemos que decir algo que es un auténtico peligro comer si le ha dado el sol, ha estado fuera de la nevera o expuesto a altas temperaturas, muchos diremos antes que nada el marisco, pues será lo primero que se nos venga a la cabeza. Y es que es muy fácil que se contamine, por lo que resulta primordial comprarlo fresco en lugares de confianza como mercados y plazas de abastos, y tan pronto llegues a casa, introducirlo en el frigorífico y consumir en el día.

Recuerda que los mariscos deben tener siempre ese olor a mar tan característico, y si te huelen raro o amoniaco ni se te ocurra tomarlos. Piensa que los mariscos en mal estado pueden provocar vómitos, diarreas e incluso un choque anafiláctico. Con los pescados pasa algo similar, también muy sensibles a los cambios de temperatura, así que también deberás extremar con ellos las precauciones.

Salsas

salsas
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Otro de los problemas típicos en verano relacionados con los alimentos son las salsas. Y es que el huevo crudo que suele formar parte de muchas de ellas se convierte en una de las principales causas de intoxicación alimentaria en estas fechas. Eso es lo que sucede con la mayonesa y el resto de salsas que lo incluyen entre sus ingredientes, que pueden provocar la temida salmonelosis.

Evita introducirlas en tu cesta de picnic y consumirlas en el exterior a menos que estés muy seguro del lugar en el que lo haces. No obstante, no tienes por qué renunciar a consumirlas en casa. Simplemente recuerda meterlas en la nevera tan pronto como termines de servirla.

Alimentos procesados

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No todo el mundo lo tiene en cuenta, pero incluso hay que tener cuidado con los alimentos procesados en verano, y estos incluyen snacks o aperitivos, galletitas saladas y pizzas. Por un lado, este tipo de alimentos provocan digestiones muy pesadas cuando hace mucho calor, por lo que tampoco deberíamos consumirlos en los días más tórridos ni introducirlos en la cesta de picnic, pues pueden contribuir a que nos pongamos indispuestos.

Si vas a comer al aire libre, consume y lleva sin problema ninguno en tu bolsa frutas, pan y frutos secos, además de latas de conservas, preparadas especialmente para aguantar condiciones más extremas que otros alimentos.

Carnes

pollo
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Entre los peligros de la carne en verano, destaca el pollo y el resto de aves de corral, puesto que pueden proliferar en él bacterias como la salmonella y el estafilococo, a partir de 37 grados de temperatura. Otra de las carnes que es un auténtico peligro si no se tiene cuidado en esta estación es la carne picada, puesto que se deteriora a mayor rapidez que las otras.

En cualquier caso, una vez que cocines carne, no la dejes a temperatura ambiente. Si no la vas a consumir, métela en la nevera o congélala, y evitarás peligros innecesarios.

Frutas cortadas

sandía
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Aunque no siempre se comenta, los nutricionistas advierten sobre los riesgos de comprar la fruta al corte, como en el caso de las sandías y melones, que en los supermercados las envuelven luego con papel film, con lo cual ya han etrado en contacto con el exterior. Y es que el riesgo reside precisamente en la capa que se forma sobre la superficie cortada, que puede contener bacterias que te produzcan listeria o salmonela, así que ten cuidado.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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