El agua es uno de esos bienes naturales que no debemos desperdiciar jamás, así que vale la pena cuidar el riego de nuestro jardín de manera tal que podamos aprovechar hasta la última gota con máxima eficiencia.

Para ello, hoy te vamos a recomendar algunas alternativas eficientes para regar el jardín y que, al mismo tiempo, te facilitarán la vida lo máximo posible por si te vas de vacaciones o tienes que ausentarte algunos días de tu casa. De igual modo, en verano, no olvides consultar nuestros consejos para cuidar las zonas ajardinadas de tu hogar.

Riego por goteo

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Si tu jardín es pequeño, tiene pocas plantas o cuentas en él con macetas, debes considerar instalar un sistema de riego por goteo. Puedes encontrar varios tipos en las tiendas de jardinería, como el cono de riego automático que se clava en la tierra y se conecta a una botella plástica llena de agua, que suele rondar el litro y medio, para que el líquido se vaya vertiendo dosificándose.

Si tienes muchas plantas o maceteros, o el jardín es de mayor tamaño, puedes optar por un sistema de riego con depósitos de agua de mayor tamaño y una tubería que consta de agujeros por los que va saliendo el líquido gota a gota. Los diferentes modelos traen un programador, por lo que puedes seleccionar la hora y el momento en el que se pondrán en funcionamiento. No obstante, deberás asegurarte de la duración de la batería del temporizador, por si tienes que ausentarte varios días.

Hidrogel

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Otra opción para jardines pequeños, junto con la del riego por goteo, es la utilización de hidrogel, que encontrarás a la venta en varios formatos, como perlas, cristales o tubos para inyectar. Se trata de un polímero elástico en cuya composición se han usado agua y nutrientes. Si entierras estas perlas en tu jardín, el hidrogel se irá descomponiendo y regando con el agua que contiene. Calcula para repartirlo en proporciones de entre 40 y 60 gramos por metro cuadrado y, en lo que respecta a las macetas, prepara unos 4 orificios en las que miden 10 centímetros de diámetro y añade en ellos las bolitas.

Riego automático

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La otra opción es el riego automático con programador de grifo. Este es muy habitual y si se programa el tiempo exacto para no desperdiciar agua, con varios goteros, puede resultar muy eficiente. Funciona con la tradicional manguera que se coloca en el grifo para regar. Con este sistema, se adapta un programador a la boquilla del grifo y el programador irá abriendo y cerrando la válvula en los tiempos que dejes programados. El grifo ha de estar abierto.

Sensores

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Si quieres ahorrar agua al máximo, debes utilizar sensores para conseguir sistemas de riego inteligentes. Si conectas sensores meteorológicos al programador de riego podrás calcula la cantidad exacta de agua para regar. Así, si instalas un sensor de lluvia, el sistema no se encenderá cuando detecte que está lloviendo, ya que no será necesario, mientras que el sensor de humedad determinará la humedad del suelo para saber cuánta agua es realmente necesaria, evitando el riego excesivo y que te lleves la mala sorpresa de encontrar a tus plantas o a tu césped literalmente ahogados.

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