Seguro que más de una vez te has desesperado durante los meses invernales al ver cuánto tiempo tarda en secar la ropa en el caso de que no tengas secadora o de que, para ahorrar energía y reducir el coste de la factura de la luz, la enciendas lo menos posible.

Para mitigar ese pequeño problema doméstico, hoy vamos a ofrecerte algunos trucos para secar la ropa en invierno que puede que te solventen algo la vida. Algunos puedes adoptarlos como hábitos y otros tenerlos en cuenta para que te quiten de algún apuro.

Utilizar tendederos

Tendedero
Fuente: Pixabay/congerdesign

Acostúmbrate a tender la ropa tan pronto como termine de funcionar la lavadora. Es el mejor modo de que no se arrugue y no coja olor a humedad. Si la dejas mucho tiempo en el bombo, saldrá más arrugada y con ese olor característico que suele costar eliminar. Una vez que tiendas las prendas, colócalas de manera que quede lo más estirada posible.

Lo mejor es tenderla en el exterior, para lo que puedes echar un plástico de calidad por encima, pero en invierno es frecuente que tengamos que poner la ropa a secar dentro de casa. Utiliza los tendederos de alas plegables, metálicos o de resina. Estos últimos resisten mucho más peso. Si tiene gran tamaño podrás tender la ropa bien espaciada para que el aire circule entre las prendas. También hay tendederos eléctricos, aunque no es una opción tan económica. Los encontrarás en el mercado a partir de 50 euros.

De igual modo, recuerda no pegar el tendedero a la pared para posibilitar una mejor circulación de aire. También puedes aprovechar la parte superior para poner estiradas sobre él las prendas de lana, las únicas que no debes de colgar con pinzas para evitar que se deformen. O, en el caso de que pongas la calefacción, utilizar algún tendedero de radiador.

Utilizar un deshumidificador

Otra opción más efectiva y económica es colocar debajo del tendedero un deshumidificador y pasar por encima de su parte superior alguna sábana o toalla grande después de haber tendido toda la ropa. El túnel que se forma con la circulación de aire provoca que seque más rápido. Si nunca has probado este método, seguro que te sorprenderá.

Las ventajas del deshumidificador son muchas, además de resultar más saludables. Los gérmenes y el polvo que puedan permanecer en las prendas húmedas o en los tejidos desaparecerán por completo. Además, eliminarás el resto de humedad que se encuentre en el ambiente. Selecciona mejor una habitación pequeña para colocarlo y ten en cuenta que, aunque te servirá un deshumidificador normal, también hay a la venta deshumidificadores con opciones de secado de ropa, que son un poco más eficientes.

Utilizar secadores y ventiladores

Ventilador
Fuente: Pixabay/StockSnap

Si cuelgas la ropa próxima a un radiador o un ventilador, puede que te salve de algún apuro. También puedes aprovechar si utilizas un calefactor de aire caliente mientras te duchas para poner la prenda próxima a él. En cualquier caso, no debes poner ninguna en contacto encima de cualquiera de estos aparatos eléctricos. Cuélgala a una distancia prudencial para evitar accidentes.

Para las prendas más pequeñas, como calcetines o ropa interior, puedes utilizar ocasionalmente el secador de pelo. También puedes usarlo en aquellos casos en los que la prenda esté algo húmeda. Controla la temperatura del aparato, ya que las telas delicadas podrías dañarlas o quemarlas sin pretenderlo.

Secar ropa con toallas

toalla
Fuente: Pixabay/bhorali

A lo mejor no conoces las posibilidades que nos ofrecen las toallas para contribuir a un rápido secado de la ropa. Puedes extender una toalla gruesa en el suelo y colocar sobre ella la camiseta, el pantalón o prenda que quieras secar. Luego, enróllala al tiempo que haces presión para que absorba la humedad. Necesitarás tener una poca de fuerza en las muñecas para que el truco sea realmente efectivo. Conseguirás que la prenda quede con menos humedad y seque mucho antes.

Una costumbre que puedes adoptar es introducir en la lavadora una toalla gruesa con el resto de la ropa a lavar cuando llenes el bombo. Luego, ya puedes encenderla y utilizar un buen programa de centrifugado. Y es que la toalla también será la encargada de absorber mayor cantidad de humedad. Pruébalo cuando vayas a lavar sábanas, fundas nórdicas o pantalones vaqueros. Notarás la diferencia.

Secar ropa con el escurreverduras

Otro truco para contribuir a que la ropa seque antes es echar mano del escurreverduras. Puedes aprovechar la utilidad de este aparato con calcetines y pequeñas prendas de ropa interior, ya que te facilitará escurrirlas al máximo para quitarles la humedad. Luego, utiliza el secador o ponlas un momento frente al radiador y estarán secas mucho antes de lo que crees.

Y recuerda que, cuando tengas la ropa colgada en el tendedero, si estás en casa y te es posible, dale la vuelta pasadas unas horas. Un gesto tan simple también provoca que se seque más rápido por ambos lados.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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