Cómo cuidar los girasoles para que nos aguante la flor

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Los girasoles son una de las plantas ornamentales más bonitas que puedes poner en tu hogar, siendo el verano la época del año en la que más florecen, por lo que resultan perfectos para tener en casa y decorar una mesa o el recibidor. Además, hay variedades que también florecen en otoño, por lo que podemos seguir disfrutando de su belleza en esta estación del año.

Sin embargo, una vez que ya ha florecido, ¿qué podemos hacer para que tarde tiempo en marchitarse? Puedes seguir las siguientes pautas sobre cómo cuidar los girasoles para que aguante más la flor, tanto en los plantados como cuando las utilizamos para preparar hermosos ramos. Son más sencillas de lo que te imaginas.

Luz natural

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Girasoles/Foto: Pixabay

Los girasoles (Helianthus annuus), con su gran tamaño, pueden quedar bien en cualquier lugar del jardín, la terraza, el balcón o la casa, sobre todo, en aquellos rincones en los que queremos dar un toque de color. Ten en cuenta, no obstante, que necesitan mucha luz, entre seis y ocho horas diarias.

Hay variedades enanas, perfectas para tener en casa en macetas, en pequeñas terrazas o en jardineras en el balcón, pero el resto pueden llegar a alcanzar entre dos y tres metros de altura. El peso de las flores sobre esos largos tallos es lo que provoca que se doblen con frecuencia.

Estas plantas resultan hipnóticas para niños y mayores, al comprobar cómo van girando siguiendo la dirección del sol a lo largo del día. Sin embargo, esta característica, denominada heliotropismo, solo la conservan mientras crecen. Los ejemplares que alcanzan la madurez dejan de girar y permanecen estáticos orientados hacia levante.

Suelos arcillosos

Para que tus girasoles se mantengan preciosos y floridos, debes asegurarte de que el suelo aporte los nutrientes que necesita. Se desarrollan perfectamente en suelos arcillosos, ricos en potasio y en fósforo, y siempre resulta recomendable que utilices un suplemento específico si crees que no resulta suficiente.

Además asegúrate de que mantienen una distancia adecuada de entre 30 y 40 centímetros con otras plantas, para el caso de que los tengas en jardineras, grandes macetas o plantados en el exterior. En todo caso, recuerda que requieren suelos con gran profundidad.

Flores marchitas

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Maceta con girasoles/Foto: Pixabay

Una costumbre que debes adquirir es quitar las flores marchitas de los girasoles enseguida, tan pronto como veas que empiezan a ponerse feas, con ello lograrás que se refuercen las otras y que pueda seguir creciendo rápidamente la planta. De igual modo, ese crecimiento rápido propicia la aparición de malas hierbas que también deberás eliminar, para que no se alimenten de los nutrientes que necesitan los girasoles o rompan su ciclo natural.

Nunca coloques tus flores de girasol cerca de un frutero ni de fruta, puesto que los gases que expulsa esta provocará que se marchiten con mayor rapidez.

Riego moderado

regadera
Regadera/Foto: Pixabay

Si quieres que tus girasoles luzcan sus flores más tiempo, no te excedas en el riego. Este debe ser moderado, pero frecuente y siempre sin encharcar la tierra o, en caso contrario, terminarías ahogando la planta, pudriendo las raíces o favoreciendo la aparición de hongos.

Si están en el exterior y ha llovido, no hará falta que les eches más agua. Ten en cuenta que si el suelo está muy húmedo no aguantará su peso y terminarán cayendo las flores. Para saber si necesita ser regado, solo has de fijarte en sus hojas, que estarán caídas, y en sus corolas, que se replegarán.

Ramo de girasoles

Girasoles
Jarrón de girasoles/Foto: Pixabay

Para conservar las flores de los girasoles en un precioso ramo para adornar tu mesa o tu dormitorio, debes tener en cuenta que es necesario cambiar el agua cada ves que compruebes que esté turbia. Y recuerda que siempre debe ser agua a temperatura ambiente, la misma que la de la habitación.

Mejor coloca el jarrón, preferentemente de cristal, en un lugar iluminado pero con luz indirecta, y no lo ubiques cerca de un cesto de frutas ni de fuentes de calor ni de frío. Aléjalos todo lo posible de la calefacción, la cocina, el frigorífico y el aire acondicionado.

De igual modo, resulta muy efectivo ir cortando un centímetro los tallos cada jornada, mejor dentro del agua y siempre en diagonal, con tijeras o cuchillos especiales de podar bien limpios, y parecerá que están siempre frescos. También resulta muy recomendable agregar al agua un sobre de nutriente para flores. No hace falta que lo vacíes entero, calcula para ir echando cada ocasión en que cambies el agua. Sigue las indicaciones que verás en el envase.

Y por último recuerda que si dejas las hojas de los girasoles para que el ramo tenga un toque más rústico, nunca deben entrar en contacto con el agua del jarrón. Si eso sucede, esta se ensuciará más rápido y estropeará antes las flores.



Silvia Pato

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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