Cómo cuidar un poto: consejos para que crezca

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El poto (Epipremnum aureum) es una de las plantas de interior más bonitas que podemos tener en nuestro hogar. Además, resulta muy fácil de cuidar, por lo que siguiendo unas pequeñas pautas puede potenciar su crecimiento y conseguir tener un precioso ejemplar en el comedor o en el salón.

Si crees que no se te dan bien las plantas o te muestras reticente a la jardinería, no dudes en elegir un poto. Este es el modo en que has de cuidarlo con unos cuantos consejos para que crezca de manera sana.

¿Qué es el poto?

Potos
Potos en maceta dorada/Foto: Unsplash

El poto es una resistente planta de hoja perenne de la familia Araceae procedente del sudeste asiático. También se la conoce como Potho o Potus. Originaria de Malasia, Indonesia y Nueva Guinea, puede alcanzar una altura de 20 metros, por lo que resulta idónea para decorar grandes estancias de nuestro hogar. Sin embargo, como planta de interior, lo más habitual es que llegue a medir entre dos y tres metros.

Además, entre sus cualidades se encuentra la de purificar el aire, por lo que también contribuye a eliminar de sustancias nocivas y tóxicas el que hay en casa. Es uno de esos purificadores de aire naturales que vale la pena tener en cuenta.

Frecuencia de riego

El riego del poto, como suele suceder con el resto de plantas, depende de factores como la estación del año, la cantidad de luz que recibe y las corrientes de aire. De manera general, es necesario tener en cuenta que no necesita que la tierra esté siempre húmeda, puesto que la planta misma es capaz de coger la humedad del ambiente. Como referencia, si ves un par de días la tierra seca, riégalo al tercero. En cualquier caso, asegúrate de que la maceta tiene un buen drenaje y nunca dejes agua en el plato o podrían pudrirse las raíces y ocasionarle alguna enfermedad.

Cantidad de luz

Al poto le gustan los ambientes luminosos, así que lo mejor es colocarlo en un lugar con buena luz, pero que no le den los rayos de sol de manera directa. Otra opción es suavizarlos con una cortina que haga que no caigan sobre él con fuerza. Recuerda que si los rayos caen directamente sobre las hojas pueden quemarlas. En consecuencia, lo ideal es que goce de una buena cantidad de luz indirecta.

Asimismo, debes tener en cuenta a la hora de decidir dónde colocarlo que su temperatura ideal ronda entre los 16 ºC y los 21 ºC. Y no soporta bien las temperaturas que descienden de los 3 ºC.

Poto con hojas amarillas

Poto
Poto/Foto: Pixabay

Cuando las hojas del poto están amarillentas y secas es posible que sea una señal de que tenga un exceso de humedad, por lo que deberás retirar el agua sobrante y, en el supuesto de que esté muy encharcada, cambiar el sustrato. Una posibilidad peor es que esté enfermando y tengas que combatir alguna plaga.

Y una tercera opción por la que las hojas de tu poto comiencen a amarillearse o adoptar un tono marrón es que la tierra tenga pocos nutrientes. En este caso, si el sustrato no cuenta con sales y minerales suficientes puede comenzar a enfermarse. La solución es añadir un poco de abono líquido para plantas naturales para subsanarlo y propiciar que la tierra vuelva a estar nutrida para alimentarlo. En cualquier caso, se recomienda abonar la planta una vez al mes cuando está en pleno proceso de crecimiento, y hacerlo solo cada tres meses si se encuentra en periodo de descanso.

Combatir las plagas

De igual modo, es necesario recordar que el poto es sensible a determinado tipo de plagas, como de los ácaros y arañuelas. Para combatirlas, lo mejor es pulverizar las hojas con frecuencia, porque así eliminas la sequedad que facilita la aparición de este tipo de parásitos. No obstante, si la infección es notable y se encuentra extendida por toda la planta, tendrás que recurrir a alguna clase de producto químico para erradicarla.

Además, resulta recomendable limpiar las hojas con un paño húmedo cada cierto tiempo, sobre todo, si está en un lugar donde suele acumular polvo.

Trasplantar el poto

Potho
Potho/Foto: Pixabay

Si el poto ha crecido mucho y la maceta le queda pequeña, deberás trasplantarlo. Ten en consideración que puedes dejarlo crecer libremente, como planta colgante o utilizar guías para colocarlo como planta trepadora. En cualquier supuesto, si necesitas trasplantarlo, lo más recomendable es hacerlo durante la primavera.

Por último, debes recordar que el poto es tóxico, motivo por el que no se recomienda ni en casas con niños ni si tienes mascotas. En el supuesto de que no quieras renunciar a esta planta, asegúrate de colocarla en un lugar que esté fuera de su alcance y que en ningún caso puedan acceder a sus hojas, incluso aunque caigan al suelo.



Silvia Pato

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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