Los temas hipotecarios suelen ser tan farragosos que, con frecuencia, generan un montón de dudas y alguna que otra confusión. Entre todos ellos se encuentra el hecho de subrogarse en una hipoteca, que no siempre nos queda muy claro en qué consiste.

Así que, si hace algún tiempo ya te explicábamos los trámites que tienes que hacer después de haber firmado un préstamo hipotecario, hoy vamos a contarte cómo funciona la subrogación de una hipoteca para que, si te encuentras en esas circunstancias, sepas exactamente cómo funciona y puedas distinguir entre la subrogación del deudor y la subrogación del acreedor.

Subrogación de la hipoteca

Fuente: Pixabay

Subrogar implica colocar o sustituir a una persona en vez de otra. Así que cuando hablamos de la subrogación de una hipoteca hacemos referencia a la modificación de alguna de las partes que aparecen en el contrato hipotecario. Puede ser la entidad bancaria (el acreedor) o puede ser el titular de la hipoteca (el deudor). Según se trate de uno o de otro será necesario distinguir entre la subrogación del acreedor y la subrogación del deudor.

Subrogación del acreedor

La subrogación del acreedor, también denominada subrogación acreedora, se produce cuando se tiene contratado un crédito o préstamo hipotecario con un banco y, tras recibir una mejor oferta por otra entidad, con unas condiciones más ventajosas, se decide cambiarlo por otro. El banco es el acreedor, ya que es quien ha dejado el dinero para la compra.

El procedimiento de este tipo de subrogación es más sencillo de lo que pudiera parecer. El nuevo banco te debe informar de si aceptará el préstamo hipotecario, indicando costes, intereses, cuadro de amortización y condiciones del contrato. Esta nueva entidad que quieres que se subrogue en el contrato de tu hipoteca tiene que contactar con el banco acreedor para asegurarse del importe pendiente del préstamo que queda por pagar.

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Este banco tiene que facilicitar esa información sobre el saldo deudor en un plazo de siete días naturales. Además, puede efectuar una contraoferta para mejorar las condiciones que te ofrece la nueva entidad, aunque solo disponga de 15 días para hacerlo. No obstante, debes ser consciente de que tienes libertad total para aceptar la oferta de tu banco hasta el momento o rechazarla.

Si decides llevar a efecto la subrogación y cambiar de entidad bancaria, deberás entregar al nuevo banco la documentación que te solicite, entre la que se encontrará la última declaración del IRPF, copias de las nóminas recientes, copia del Documento Nacional de Identidad, contrato de la hipoteca, último recibo del IBI, recibos recientes del pago de la cuota de la hipoteca, forma de contacto con el tasador de la vivienda, datos del Registro de la Propiedad y datos completos de localización de la vivienda. Ten en cuenta que la nueva entidad también evaluará si puede concederte o no el préstamo hipotecario.

Las causas más frecuentes para decidir subrogar la hipoteca son cambiar el índice de referencia, el plazo de devolución o el interés establecido; eliminar o incluir determinadas cláusulas; o presionar al banco para que te ofrezca nuevas condiciones contractuales, al comunicarle que, en caso contrario, cambiarás de entidad.

Subrogación del deudor

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La subrogación de la hipoteca del deudor tiene lugar cuando se cambia el titular de un préstamo hipotecario por otro, manteniendo las mismas condiciones. Se produce con frecuencia en la compra de pisos de segunda mano, cuando los primeros propietarios todavía no han terminado de pagar la hipoteca, o cuando se adquiere un piso nuevo y es necesario subrogar la hipoteca del promotor. La subrogación del deudor también tiene lugar en los casos de separación o divorcio. Sea cual sea la circunstancia, has de tener en cuenta que el banco puede aceptar o rechazar al nuevo deudor, motivo por el cual elabora un estudio de riesgo para decidir si es conveniente concederle el préstamo.

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