Cómo preparar bolsas de semillas para calentar en el microondas

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Saco térmico
Fuente: YouTube/Esther's Worlds

Cuando llega el frío, nada como una mantita y una bolsa de agua caliente. Sin embargo, esta última podemos cambiarla fácilmente por una más práctica que podemos fabricar en nuestra propia casa: una bolsa de semillas o saco térmico.

Si todavía no tienes una, no te pierdas nuestro proyecto casero de hoy. Apunta cómo preparar bolsas de semillas para calentar en el microondas y olvídate del frío y los dolores musculares. Además, es un regalo estupendo para tus seres queridos si esta Navidad quieres soprenderlos con algo hecho por ti mismo.

Cómo hacer bolsas de semillas

Saco térmico
Fuente: YouTube/Esther’s Worlds

Los elementos que necesitas para hacer una bolsa de semillas son una tela de algodón con los dibujos o estampados que más te gusten, una tela de algodón lisa, hilo, tijeras y las semillas a utilizar, de las que nos ocuparemos más adelante.

Para preparar el saquito térmico donde van a ir metidas las semillas, corta dos rectángulos del mismo tamaño: uno con la tela estampada y otro con la tela lisa. Según para lo que quieras la bolsa deberás hacerla más o menos grande. No es lo mismo una pequeña para usar como calientamanos que una alargada para colocar sobre las cervicales o una del tamaño más habitual para poner sobre la barriga o en el sofá.

Dobla la tela lisa a la mitad por el revés. Cose el contorno y deja una abertura. Luego dale la vuelta. Por esa abertura introduce las semillas. Llena solo ⅔ partes y después procede a coser la abertura. A continuación, dobla la tela estampada por el revés y cose alrededor dejando una abertura por la que quepa la bolsa de tela lisa con su relleno. Métela en la bolsa estampada y cósela. De tal forma, la bolsa de semillas tendrá dos capas de tela de algodón, aunque también es posible prepararla solo con una capa.

Pero si lo tuyo no es la costura y tienes alguna bolsa de algodón, también puedes utilizarla para preparar tu saquito térmico. Hay incluso quien aprovecha un par de calcetines. Los llenas con las semillas, los cierras con un nudo y listo. Ten también en cuenta que son muchas las tiendas de artesanía, manualidades y costura que venden sus propios modelos de sacos térmicos a precios económicos, un artículo que también puedes encontrar en ferias y mercados.

Tipos de semillas para saquitos térmicos

semillas de mijo
Fuente: Pixabay/frankin1212

Son varias las opciones para rellenar las bolsas de semillas. Es habitual utilizar huesos de cereza o de aceitunas, aunque la desventaja de estos es que no son demasiado ergonómicos. Las lentejas y los garbanzos, sin embargo, dan muy buen resultado y aguantan mucho tiempo la calor.

Es frecuente usar arroz, semillas de mijo o semillas de trigo. Estas son pequeñas y se adaptan sin problema al cuerpo, por lo que resultan una buena opción. No obstante, en este caso tienes que tener en cuenta que, con el paso del tiempo, pueden aparecer bichos en el interior, así que hay que tener mucho cuidado. No es nada agradable encontrarse los gorgojos en las semillas.

Puedes cambiar con frecuencia el relleno de tu saco térmico si utilizas algunas de estas opciones o bien comprar semillas específicas y tratadas para este uso, que encontrarás en tiendas especializadas y plataformas online.

Otra opción a la hora de preparar la bolsa de semillas es añadir plantas aromáticas, que contribuirán a que aromaticen el ambiente cuando se calientan. Así, si les pones lavanda, también tendrá efectos relajantes.

Consejos de uso de bolsas térmicas de semillas

saco térmico de semillas
Fuente: www.amazon.es

Para calentar la bolsa térmica de semillas, solo tendrás que introducirla en el microondas unos 2 o 3 minutos junto a un vaso de agua, para evitar que el saco se queme. Podrás utilizarla tantas veces como desees. Sin embargo, debes tener en cuenta que es necesario guardarla siempre en un lugar seco y a salvo de la humedad para evitar riesgos.

Esto es así porque, en el supuesto de que las semillas estén húmedas, al introducirlas en el microondas puede producirse un autocalentamiento que provoque la combustión espontánea, con el consecuente riesgo de incendio que ello supondría. Por ese motivo, lo más adecuado es almacenarla en un lugar seco y cambiarla cada 2 o 3 años.



Silvia Pato

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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