La miel es uno de esos productos con múltiples propiedades y que no caduca, perfecto para endulzar nuestras infusiones o bebidas e imprescindible para muchas recetas de cocina, además de usarlo para trucos caseros como el clásico miel con limón cuando tenemos problemas de garganta. Sin embargo, no siempre compramos la miel que creemos y es habitual encontrar miel adulterada a la venta.

Has de fijarte muy bien en el etiquetado a la hora de comprarla, pero si este no estaba claro, la has adquirido en alguna granja o tienes algún tarro en casa, en esta ocasión, te explicamos cómo saber si la miel es pura o está adulterada.

Miel pura y pasteurizada

tarros de miel
Fuente: Pixabay

Se denomina miel pura al producto que fabrican las abejas, sin ningún tipo de añadido. Esta es la que se recolecta tal cual de la colmena y luego se envasa. Cuando la miel es objeto de un proceso de pasteurización a 63 grados, es necesario hablar de miel pasteurizada, la cual no tiene usos terapéuticos.

A efectos prácticos, cuando compras en el mercado la miel, debes asegurarte que en el etiquetado no se incluyan expresiones tales como «jarabe de alta fructuosa» o «glucosa comercial», ya que se le han añadido aditivos para que la miel no se solidifique. A mayores, es frecuente que se incluyan agua, edulcorantes artificiales o azúcar. Ten en cuenta que la miel natural tiene muy poca agua y es absorbida con rapidez por la piel, así que si la frotas con las yemas de los dedos y te quedan pegajosas, esa miel está adulterada.

La forma más sencilla de saber si la miel es pura es verter una cucharadita en un vaso de agua. Si llega al fondo del vaso y hace grumos, la miel es pura. Más sencillo es poner un poco de miel en el dedo, la natural no se caerá, pero el resto de ellas sí se derramarían.

Miel natural o adulterada

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Fuente: Pixabay

Hay un par de trucos que podemos hacer con papel para asegurarnos si la miel que hemos comprado es natural. Si colocas una cucharada sobre un papel absorbente y luego la retiras, debes fijarte si quedan marcas. La miel pura no dejará ninguna huella. De igual modo, una miel adulterada que contenga agua en su composición romperá en seguida un papel si la derramamos sobre él, mientras que la miel pura tardará cierto tiempo.

Por último, otro de los métodos más fáciles para saber si la miel ha sido o no adulterada es hacer la prueba del vinagre, este líquido imprescindible en cualquier casa. Si añades un par de gotas de vinagre a una cucharada de miel y esta se espuma, la miel está adulterada.

Cristalización de la miel

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Fuente: Pixabay

Como norma general, has de tener en todo en momento en cuenta que la miel pura siempre cristaliza. Es solo cuestión de tiempo que se produzca la cristalización. De tal manera, es posible que compres un tarro de miel que esté solidificada o escarchada, por lo que no debes preocuparte: se trata de miel pura. Si tienes un bote de miel, lo metes en el frigorífico y no se cristaliza, o pasa el tiempo y tampoco se da solidificado, lo más probable es que se trate de una miel adulterada. Como último dato a destacar, has de recordar que la miel natural no tiene fecha de caducidad, así que si el frasco a la venta indica que caduca, por ejemplo, a los dos años, ya sabes que esa miel no es pura.

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