Tal vez vayas a instalar una cocina en tu casa o te haya dejado de funcionar después de muchos años y es la hora de comprar una nueva. Pero para el caso de que estés pensando en ahorrar y no quieras arrepentirte después por lo que hayas elegido, hoy vamos a contarte algo que te interesa al respecto.

De manera que, si quieres saber qué tipo de cocina te conviene para ahorrar y cuáles son las diferencias entre las que encontrarás en el mercado respecto a ello, te ofrecemos las claves que necesitas tener en cuenta.

Cocina de gas y fogones

Cocina de gas
Fuente: Pixabay/Three-shots

Tal vez ni siquiera te hayas planteado una cocina de gas y tengas claro que prefieres una vitrocerámica o una de inducción, pero no debes olvidarte de esta idea sin ni siquiera planteártela. Y es que la cocina de gas es una con la que tendrás un mayor ahorro en consumo. Prueba de ello es que suele ser elegida por los restaurantes, que tienen los fogones encendidos durante horas, además de tener otras ventajas como la rapidez en ofrecer una potencia calorífica directa. Si no estás acostumbrado a cocinar con ellas, corres el riesgo de que se te queme la comida.

Además, con la cocina de gas, tienes en todo momento control sobre la temperatura y podrás usar cualquier sartén, plancha y olla, por lo que también ahorrarás al aprovechar las que encuentres a precios más económicos. No obstante, solo comprobarás un gran ahorro de consumo en su uso con respecto a otras cocinas si la usas mucho, ya que si eres de los que encienden los fogones ocasionalmente, apenas lo notarás.

La principal desventaja de las cocinas de gas tiene que ver con la limpieza, ya que se ensucian con facilidad y no siempre es fácil limpiarlas. Además, deberás ser muy cuidadoso para evitar accidentes y recordar que estás obligado al mantenimiento y revisiones periódicas para asegurarte de que no haya ningún tipo de escapes en la instalación, lo cual no sucede con el resto de cocinas.

Cocina de vitrocerámica

vitrocerámica
Fuente: Pixabay/congerdesign

La cocina de vitrocerámica fue la que surgió como alternativa tras la popularización de las cocinas de gas. De hecho, se convirtió en la más frecuente en aquellas casas donde se tenía una cocina eléctrica. Su consumo es algo más elevado que el de la cocina de gas, ya que este tipo de placa es la que más consume en comparación con el resto. Por otro lado, calientan con lentitud y si anteriormente has tenido una cocina de gas, te costará un poco acostumbrarte a ella, ya que estarás habituado a la potencia de calor instantánea.

Pero hay que tener en cuenta que las principales ventajas de la cocina de vitrocerámica son la instalación, ya que es tan simple como enchufarla, y la facilidad para su limpieza. Si la limpias después de usarla siempre estará impecable. Asimismo, la mayoría del menaje que encuentres a la venta sirve para la cocina vitrocerámica. No obstante, asegúrate de revisar primero la etiqueta del envase o los símbolos que lo indican en las cacerolas o sartenes para cerciorarte de que sea así.

Cocina de inducción

cocina de inducción
Fuente: Pixabay/LuisaK

Las cocinas de inducción son las más modernas dentro de las que estamos tratando. Su aspecto es similar al de las placas de la vitrocerámica, pero su funcionamiento es completamente distinto. Y es que la inducción facilita que se produzca un campo magnético que produce calor cuando entra en contacto con el recipiente, de manera que este se calienta.

Aunque se trata de otro tipo de cocina eléctrica, lo cierto es que consume menos que la vitrocéramica, de hecho, se calcula que en torno a un 20 %. También se calientan con mayor rapidez y resultan más seguras para aquellas casas donde hay niños y para evitar accidentes. La limpieza es otra de sus grandes ventajas. En definitiva, se trata de la más eficiente, rápida y limpia de entre las cocinas, pero a lo mejor no te compensa adquirir una si cocinas poco, ya que se trata de las más caras.

Los recipientes para cocinar deben ser especiales para las placas de inducción, por lo que están fabricados con material ferromagnético. De tal manera, si te animas a adquirir una, recuerda que tendrás que cambiar las ollas, las cacerolas y las sartenes. No obstante, es fácil saber si una de ellas vale para las placas de inducción. Solo tienes que usar un imán: si se adhiere, puedes usarla.

El principal problema de las cocinas de inducción es el desembolso inicial que supone adquirir una, pues este electrodoméstico, comparado con las cocinas de gas o de vitrocerámica, cuenta con un precio notoriamente más elevado. Y si a ello sumas que deberás cambiar parte de tu menaje de cocina, el gasto es todavía mayor.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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