Conoce a los diferentes tipos de consumidores

No todos los consumidores somos iguales. Te explicamos diferentes tipos de consumidores según sus hábitos de consumo. ¿Te ves reflejado en alguno?

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No todos los consumidores somos iguales. Lo habrás notado: por ejemplo, todos conocemos a alguien a quien le gusta repasar los catálogos y folletos de precios de cada supermercado, hasta encontrar la mejor oferta. Y también tenemos algún conocido o conocida que, a diferencia del anterior, se deja llevar por el anuncio más grande y estridente, o por la supuesta oferta, sin contrastar si el mismo producto se ofrece a mejor precio en otro sitio. Hay, incluso, quien ni siquiera se para a pensar si necesita el producto en cuestión. Compra por impulso, guiado por la campaña comercial o por la recomendación de un amigo.

Existen diversos tipos de consumidores, según el blog «Tu Proyecto de Vida«. A continuación te los explicamos:

El consumidor racional

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Es el tipo de consumidor que analiza las características del producto, para realizar un consumo adecuado a sus necesidades y sus condicionantes. Este tipo de consumidor planifica sus compras. Es decir, no es de salir a comprar, a ver qué encuentra, sino que reflexiona con antelación sobre sus necesidades, toma una decisión de compra y la ejecuta de acuerdo a unos parámetros: el tipo de producto, la marca y el precio están entre esos parámetros.

Evidentemente, este tipo de consumidor consigue ahorrar porque planifica. De esta forma puede aprovechar ofertas y promociones. Hay productos necesarios que si se compran al día salen más caros, pero que adquiridos en lotes más amplio pueden suponer un gran ahorro. También puede adquirir ropa a mejor precio se aprovecha las rebajas. Aunque en el momento de la compra esté fuera de temporada, podrá usarla al siguiente verano o invierno.

El consumidor experimental

Es un tipo de consumidor que vincula la experiencia de compra con la emoción. Se trata de vivir sensaciones o probar productos que se desconocen. Como se trata de novedades, es probable que se trate de productos o servicios caros. Por eso, lo mejor que puede hacer es comparar para no dejarse llevar por un bluf, una estafa o algo peor. Por ejemplo, una persona puede tener mucho interés en hacer puenting, pero conviene que se informe muy bien de con quién va a realizar esta actividad de riesgo sin un marco legal claro en España.

El consumidor que se deja llevar

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Es el consumidor «sugestionado». Es decir, aquel que se deja llevar por una foto espectacular del producto o del servicio en cuestión (por ejemplo, un gran crucero, o un suculento plato), sin pararse a reflexionar si es lo que necesita, si realmente lo desea (o se está dejando llevar por un impulso) y puede asumir el coste. Es el consumidor inmediato: «Lo quiero ya».

Este consumidor gastará más de lo que gastaría si planificara y fuese menos impulsivo. Puede incluso que sufra alguna dificultad financiera por esta tendencia, o que tenga que renunciar a otras cosas porque ha comprado sin control. Aunque la crisis restringió las posibilidades de comprar compulsivamente, este tipo de consumidor suele gastar casi todo lo que tiene, e incluso puede recurrir a préstamos rápidos, que luego exigen un altísimo tipo de interés.

La recomendación de los expertos es clara: hay que plantearse si el producto se necesita. Y si se llega a la conclusión de que sí, al menos comparar precios para adquirirlo lo más barato posible.

El consumidor por impulso

Es, en realidad, un subtipo del anterior. El consumidor sugestionado se deja llevar por un anuncio o una foto espectacular. El impulsivo acude a la compra guiado por un deseo casi irracional. Como Internet ha puesto a nuestro alcance productos infinitos en apenas un par de clicks, este tipo de consumidor lo tiene más fácil que nunca. Le basta sentarse delante del ordenador y comprar. Frente a esto, la recomendación es extremar el autocontrol.

Quizá seamos una mezcla de todos

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Aunque parece evidente que hay diversos tipos de consumidores, porque cada uno tenemos nuestra forma de comprar, la publicidad tiende a dirigirse al consumidor más impulsivo (de ahí las llamativas ofertas de última hora, y el «corre que se agotan»). También al consumidor emocional.

Desde los años 60 se trata, por ejemplo, de vincular una marca con una emoción, para generar en el consumidor esa respuesta afectiva. Un capítulo de Mad Men refleja a la percepción cómo surgió esta tendencia, que se ha perpetuado hasta nuestros días. El protagonista descubre al cliente y a algunos compañeros la nueva campaña publicitaria que ha ideado para una rueda de diapositivas, el «carrusel». Y les dice la verdad: se trata de crear un sentimiento de profunda conexión con el producto: nostalgia.

Sin embargo, está claro que hay diferentes tipos de consumidores, y que quienes adquieren sus productos después de un análisis racional no están solos. Quizás, al final cada consumidor no sea más que una mezcla de todos los tipos posibles, en función del producto o servicio a adquirir, de su propia capacidad económica o del contexto en el que está comprando. No es lo mismo comprar en el contexto de una crisis económica, cuando el gasto se mide y se limita, que en las fechas que preceden a la Navidad, donde está mejor visto darse «un capricho».

Desde aquí solo podemos recomendarte que si vas a consumir, lo hagas con cabeza.

Encuentra consejos de ahorro y alternativas para un consumo más responsable en el blog de Diario Público

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