Reducir nuestro consumo energético representa un importante ahorro en nuestras facturas a fin de mes y, sobre todo, un beneficio para el planeta. No obstante, pequeñas acciones como dejar las luces encendidas o poner a trabajar lavadoras casi vacías encarecen nuestra forma de vida.

Todas estas pequeñas acciones por más minúsculas que parezcan generan un gran impacto energético a nivel global. Para afrontar esta situación, gobiernos de todo el mundo y organizaciones a gran escala han emprendido políticas para que los requerimientos energéticos para diversas actividades sean cada vez mayores.

Bombilla
Bombilla

No obstante, una forma sencilla de ahorrar energía consiste en las decisiones que tomamos al momento de comprar nuestros electrodomésticos. Aunque no lo parezca, escoger uno u otro modelo puede afectar de sobremanera no solo la factura de la luz, sino en el cuidado del planeta. Por tanto, es necesario que nuestros artefactos posean un bajo consumo energético.

Para optimizar el uso doméstico de la energía, en los años 90 se creó a nivel europeo el sistema de etiquetado energético de los electrodomésticos, el cual inició con la Directiva 92/75/CEE. El sistema de etiquetado proporciona a los usuarios información fundamental sobre el consumo energético de los electrodomésticos y su comparativa con otros aparatos similares.

De acuerdo con datos proporcionados por ReviewBOX, portal especializado en el análisis y clasificación de productos, el sistema de etiquetado tiene una escala de letras y colores que inician desde la A y el color verde (los equipos más eficientes) hasta la letra D y el color rojo (los equipos menos eficientes). También hay tres clases adicionales de eficiencia energética: A+, A++ y A+++. 

Fuente: Pixabay

Según Camila Córdova, portavoz del sitio web, si bien los aparatos más eficientes son los más caros al momento de la compra, a la larga terminan siendo más rentables por su vida útil. ‘’Un ejemplo de ellos son las bombillas LED, cuyo consumo está entre los 4W y 5W por hora. El televisor es otro de los aparatos que menos energía consume en el hogar. Los ordenadores portátiles también son mucho más eficientes que los convencionales’’, agrega. 

No obstante, cabe precisar ciertos aspectos a tener en cuenta para tener un ahorro de verdad. Por ejemplo, aunque la lavadora gasta mucho más por hora que el frigorífico, este último está todo el tiempo encendido, lo cual encarece más la factura de luz.

Lo principal para ahorrar de verdad es aprender sobre el consumo y tomar en cuenta cuál es el uso de cada aparato en el hogar. Todo ello en beneficio de nuestro bolsillo y para beneficio del medioambiente. Revisar el etiquetado energético puede llevarnos a saber, por ejemplo, que hay aparatos más modernos y atractivos que otros pero cuyo consumo es muchísimo mayor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here