Sea cual sea la caldera que tienes instalada en tu casa, de gas, gasoil, biomasa o eléctrica, es necesario que funcione correctamente para aprovechar todos sus beneficios, aportar comodidad a nuestro hogar y no correr ningún riesgo con su uso. Para ello, nada mejor que tener unos buenos hábitos a la hora de su utilización.

Te ofrecemos para ello algunos consejos para un adecuado mantenimiento de la caldera, que seguro que te serán de utilidad para mejorar su rendimiento, evitar posibles averías y mantenerla a punto todos los días del año.

Comprueba la presión y los termostatos

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De forma periódica es necesario que compruebes la presión en la caldera, ya que con el paso del tiempo, suelen perderla. En frío, la caldera debe tener una presión de entre 1 y 1,5 bares. Cuando se pone en funcionamiento, esta cifra se elevará solo un poco y cuando se enfríe de nuevo volverá a la presión inicial. Además, el circuito de la caldera ha de encontrarse lleno de agua y las llaves de calefacción, tanto de salida como de retorno, han de estar abiertas.

Revisa el indicador de la caldera para asegurarte de que sus valores son los adecuados y, en caso de que sea necesario, introduce más presión al circuito si es posible. Si tienes dudas a la hora de subsanar esta anomalía, no dudes en revisar el manual del aparato o ponerte en contacto con el servicio técnico.

En lo que respecta a la temperatura de los termostatos de regulación de la caldera, ha de encontrarse regulado en 70 ºC y el de ambiente debe estar situado en 20 ºC.

Revisa las llamas y la ventilación

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Otro de los aspectos en el que te debes fijar para asegurar un buen mantenimiento de la caldera es en el color y estado de las llamas del quemador. La llama ha de ser azulada, con un tono azul fuerte, y no emitir humos ni olores. En el supuesto de que la llama sea amarilla o parezca ahumada, podría haber algún problema, por lo que sería necesario llamar a un técnico para subsanarlo cuanto antes.

Debes de tener en cuenta que todas las calderas han de contar con una ventilación suficiente. Así que tendrás que asegurarte de que el espacio a su alrededor se encuentre limpio y despejado, por lo que no almacenes objetos en él y dificultes tanto su ventilación como su acceso.

Purga los radiadores

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En el supuesto de que alguno de los radiadores haga ruido, será necesario purgarlo. Para purgar los radiadores deberás desconectar los radiadores, parar la caldera y, en frío, volver a llenar la instalación lentamente hasta los 1,5 bares. En todo caso, aunque funcionen correctamente, los radiadores deben purgarse al menos una vez al año.

Inspecciones y revisiones

Además de todo ello, no debes saltarte ni las inspecciones ni las revisiones de tu caldera. Las inspecciones las realiza un operario de la compañía o distribuidora con la que hemos contratado el servicio de suministro, ya sea de gas, gasoil o biomasa. Este operario revisa todo el funcionamiento de la instalación, incluidas llaves y gomas. La propia empresa de servicios avisa con antelación que se debe hacer la inspección, ya que es necesario realizarla cada 4 o 5 años.

Las revisiones deben efectuarse cada uno o dos años por un técnico cualificado, que ponga a punto la caldera y se asegure de su buen funcionamiento.

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