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Cuáles son las diferencias entre un titular y un autorizado en una cuenta bancaria

Hoy, para despejar tus dudas, ser previsor y evitar incidencias en el futuro, te explicamos a rasgos generales las diferencias entre titulares y autorizados en una cuenta bancaria.

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A menudo sufrimos cierta confusión al comprender las características que diferencian a un titular y a un autorizado en una cuenta bancaria. No siempre se tiene claro qué implicaciones conlleva asumir una u otra condición y, aunque en ocasiones no todo el mundo le da demasiada importancia, cuando vienen los problemas (deudas, herencias, etc.) más de uno hubiera preferido haber comprendido claramente cuáles eran aquellas.

Así que para despejar tus dudas, ser previsor y evitar incidencias en el futuro, te explicamos a rasgos generales las diferencias entre titulares y autorizados en una cuenta bancaria.

Titularidad

Banco
Fuente: Pixabay

Aquel que apertura la cuenta bancaria, y firma el contrato mercantil correspondiente con el banco para ello, es el titular. En el supuesto de que el titular sea una sola persona, ya sea física o jurídica, se habla de cuenta individual, pero cuando la abren varias personas, a las que se considera cotitulares, la cuenta se denomina conjunta o mancomunada. La cuenta conjunta puede acordarse de tres formas: indistinta, mancomunada o subordinada.

La cuenta bancaria indistinta o solidaria implica que cualquiera de sus titulares puede efectuar movimientos en ella y gestionar el dinero sin pedir autorización al resto. Es la fórmula que se ha utilizado con más frecuencia en las cuentas familiares.

En la cuenta conjunta o mancomunada se requiere la autorización o firma de todos los titulares, o bien de aquellos que se haya determinado en contrato para poder realizar movimientos y disponer del dinero. En aquellos casos en que no se haya especificado el tipo de disposición, se entiende como norma general que la disposición es conjunta. Es la opción más habitual en las cuentas de empresas en las que intervienen varios socios, detallando aquellas operaciones en las que no será necesaria la autorización de todos los titulares, para no frenar la actividad.

Por último, la cuenta con titularidad subordinada es aquella en la que se establece un titular o titulares que pueden obrar sin autorización del resto, mientras que los otros cotitulares sí deberán contar con ella para poder efectuar movimientos y disposiciones de dinero.

Autorizaciones

Autorización
Fuente: Pixabay

El titular de una cuenta puede autorizar a una u otras personas a que retiren el dinero de ella en su nombre, e incluso puede establecer un límite en la cantidad a retirar. Para conceder esta autorización, deberán firmar el documento correspondiente en el banco. La cuenta tendrá así un titular y un autorizado. Hay que tener en cuenta que el titular puede revocar la la autorización en cualquier momento.

Si queremos que alguien figure en nuestra cuenta bancaria o un familiar ha decidido incluirnos en ella, debemos tener muy claras las diferencias entre los titulares y los autorizados. Cualquier titular puede disponer del dinero, tomar decisiones e incluso cancelar la cuenta, además de que debe responder a su vez de las deudas y descubiertos con el banco, así como asumir las obligaciones fiscales correspondientes. Por el contrario, el autorizado solo tiene derecho a efectuar las operaciones para las que se le ha dado autorización, sin que el saldo, descubiertos ni similares se consideren suyos. Cuando el titular de la cuenta fallezca, el autorizado dejará inmediatamente de poder disponer del dinero, la cual constituye otra de las grandes diferencias con los titulares.

Fallecimiento del titular

Dinero
Fuente: Pixabay

A efectos prácticos, en el momento del fallecimiento del titular de una cuenta bancaria es necesario ponerlo en conocimiento del banco presentando el certificado de defunción. Entonces, el dinero de la cuenta quedará inmovilizado hasta el instante en que se ejecute la herencia. No obstante, en el supuesto de las cuentas conjuntas indistintas, el resto de cotitulares pueden seguir disponiendo del dinero que haya en ella, pues se bloquea solo la cantidad que corresponde al finado. Esto es lo que sucede normalmente en los matrimonios con cuenta indistinta con dos titulares, en los que se presume que el 50 % corresponde a cada cónyuge, por lo que se solo se bloquea la mitad del dinero que haya en la cuenta.

Por el contrario, si hablamos de cuentas conjuntas con disposición mancomunada, cuando fallece uno de los titulares, los otros cotitulares deberán contar con el consentimiento expreso de los herederos del fallecido para poder disponer del dinero.

Silvia Pato
Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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