Son muchos los defensores de las cafeteras de cápsulas, pero más allá de los gustos personales y de las modas, hay hechos que no podemos ignorar o no debemos negar para decir que son mejores que las cafeteras de goteo, de émbolo o italianas.

Así que, frente a las numerosas campañas publicitarias que promueven su consumo, hoy vamos a detenernos a reflexionar sobre los motivos para no comprar una cafetera de cápsulas, ya que sabiendo los contras podrás decidir si estás dispuesto o no a efectuar ese gasto y llevarte una para casa.

Contaminación de plásticos y aluminio

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Entre los motivos más relevantes para pensarse seriamente si adquirir o no una cafetera de cápsulas, el cuidado del medio ambiente resulta fundamental. Y es que todavía no se ha encontrado una manera de que el reciclaje de cápsulas esté generalizado y sea realmente eficaz, si bien es cierto que algunas marcas han instalado algunos puntos verdes específicos para la gestión de estos residuos o han establecido programas de recogida de cápsulas.

La proliferación de las cápsulas de un solo uso ha sido tal que la realidad es que su costoso reciclaje resulta especialmente preocupante si tenemos en cuenta que están hechas de plástico y aluminio, además de restos de materia orgánica. Puede que lo que tú consumas te parezca ridículo, pero son millones y millones las que se venden y utilizan cada año. De hecho, se han convertido en muy poco tiempo en uno de los contaminantes más peligrosos para nuestro planeta. Tanto es así que cada vez son más los sitios del mundo donde se están prohibiendo las cápsulas de café, como Baleares.

Precio del café

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Reconozcámoslo. Las cafeteras de cápsulas resultan más costosas que una cafetera de goteo convencional o una cafetera italiana. Hacer un café en ellas sale más caro. Echa cuentas, comparando la misma marca de producto, y saldrás de dudas al descubrir cuánto cuesta un kilo de café en grano o en polvo y cuánto cuesta un kilo de cápsulas. Y luego piensa cuántos cafés se toman en tu casa, el tamaño de esos cafés, el equivalente en cápsulas y empieza a multiplicar.

Las mismas fábricas lo saben y hacen campañas agresivas en determinadas épocas del año, lanzando ofertas muy jugosas de este tipo de cafeteras, siguiendo una táctica de marketing similar al negocio de las impresoras, de manera que abaratan al máximo el precio del aparato para que el consumidor la adquiera y luego se vea obligado a comprar las cápsulas o los consumibles, que es donde realmente está el negocio.

Poca variedad de cafés

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En la elección del café, cuando vayas a comprarlo para tu cafetera exprés o italiana, tendrás mucha más libertad, ya que la variedad es inmensa, mientras que la cafetera de cápsulas te ofrecerá menos opciones. En este último caso, estarás obligado a adquirir la marca de la casa o aquellas otras con las que haya llegado a un acuerdo. La escasez de marcas blancas para cada modelo de cafetera es otro de los inconvenientes. Además, a menudo, es un auténtico problema encontrarlas en los supermercados, ya que no todos disponen de ellas.

Por lo que respecta al cacao, ya que estas cafeteras dan la posibilidad de preparar el chocolate con sus correspondientes cápsulas, pasa lo mismo. Los amantes del cacao no podrán elegir entre la gran variedad que supone comprarlo en polvo o en tableta para hacer. Cierto es que también encontrarás las cápsulas de infusiones, pero de nuevo el precio es más elevado que comprarlas en bolsa o a granel.

Orígenes del café

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Precisamente, esa posibilidad de escoger las infusiones, el cacao o el café que sí tienes cuando compras estos productos sin ser en cápsula, te permite informarte y seleccionar su origen, por lo que puedes propiciar un consumo responsable y comprar las infusiones, el café y el chocolate de marcas éticas, así como en cooperativas y tiendas de comercio justo. En el caso de las cápsulas el origen del café suele ser mucho menos transparente.

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