En qué alimentos ingieres más microplásticos

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Los microplásticos, y el plástico en general, constituyen uno de los grandes problemas del medio ambiente. La contaminación ambiental, tanto marina como terrestre, y los efectos perniciosos en los seres vivos que lo habitan, incluidos los humanos, son indiscutibles. Reducir su utilización y cuidar al máximo su eliminación y reciclaje resultan fundamentales para el planeta.

Y es que los microplásticos forman parte ya de la cadena alimenticia mucho más de lo que crees. Averiguamos hoy en qué alimentos se ingieren más microplásticos y cuáles son sus efectos sobre nuestra salud.

Qué son los plásticos

Botellas de plástico
Botellas de plástico/Foto: Unsplash

Los plásticos son materiales sintéticos o semisintéticos, fabricados con materias primas como petróleo y celulosa, que se han venido utilizando desde hace más de un siglo para todo tipo de usos: en la ropa, los dispositivos, los automóviles, los juguetes, las bolsas y los envases, entre muchos otros artículos.

Los plásticos se caracterizan por ser baratos y maleables, así que no es de extrañar que todas las industrias se lanzaran a utilizarlos. Desde mediados del siglo XX, se han producido alrededor de 8.300 millones de toneladas métricas de plásticos, mientras que solo se recicla un 9%. Con estas cifras, cualquiera entiende hasta qué punto se ha ido contaminando el entorno y cómo hay islas de plástico en los océanos.

Qué son los microplásticos

Pellets en la playa
Pellets en playa de Sri Lanka/Foto: Unsplash

Los microplásticos, por su parte, son partes diminutas de los plásticos. Y, aunque no existe unanimidad sobre qué tamaño han de tener para ser considerados como tales, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estima que se puede hablar de microplásticos siempre que sean inferiores a los cinco milímetros de diámetro. Los pellets tienen menos de estos cinco centímetros, por lo que podemos denominarlos microplásticos.

Cómo llegan los microplásticos a los alimentos

plásticos y peces
Peces y plásticos en el océano/Foto: Unsplash

Los microplásticos pueden llegar al medio ambiente de dos maneras. La primera de ellas es cuando se lanzan directamente como partículas, como cuando los neumáticos rozan contra el asfalto o cuando se produce un vertido como el de pellets en las costas gallegas. La segunda es cuando llegan al medio de manera indirecta, cuando se tira un objeto plástico, como una bolsa en la playa o un botellín en el mar, y se va degradando.

Una vez que los microplásticos forman parte del hábitat natural, en la tierra y en el agua, si se descomponen, pasan a integrar estas, y si los animales los ingieren de una forma u otra, los comemos nosotros. De tal manera, los microplásticos integran nuestra cadena alimentaria.

Pescado azul

sardinas
Caja de sardinas/Foto: Unsplash

Como consecuencia, algunos de los alimentos que contienen más microplásticos son los productos del mar, como el salmonete, la merluza, el boquerón y la sardina. En general, es el pescado azul el más afectado, porque nada en la superficie e ingiere mayor cantidad. Hay que recordar que el plástico no desciende hasta las profundidades.

Sal marina

Sal marina
Sal marina/Foto: Pixabay

Dicho lo anterior, tampoco te extrañará saber que la sal alimentaria sea otro de los productos que ponemos en nuestra mesa que contiene microplásticos, en concreto, la sal marina. En el estudio de 2017, elaborado por la Universidad de Alicante y publicado en Scientific Reports, constató que todas las sales procedentes de las salinas españolas contienen microplásticos en diferentes concentraciones, entre 60 y 280 micropartículas por kilo de sal. De igual modo sucede en otras investigaciones similares alrededor del mundo.

Agua potable

agua
Copa de agua/Foto: Pixabay

El agua potable, tan imprescindible para la vida, es otra de las grandes afectadas por la contaminación de los microplásticos. En el estudio de Orb Media de 2017, después de haber analizado el agua del grifo de países de todo el mundo, halló microplásticos en un 83%. Y en los análisis del agua embotellada, la cifra fue aún mayor, hasta un 93%.

Este mismo mes de enero, Proceedings of the National Academy of Sciences publica una investigación en la que revela cómo las tres marcas de agua embotellada estudiadas contenían casi un cuarto de millón de microplásticos y nanoplásticos (de tamaño inferior a una micra) por cada litro y medio de líquido.

Efecto de los microplásticos en los humanos

sandwich
Mujer comiendo bocadillo/Foto: Unsplash

Aunque todavía es necesario efectuar más investigaciones sobre el efecto de consumir microplásticos a través de los alimentos, sí consta que producen alteraciones del microbioma intestinal y que incluso es posible que actúen como transportadores de contaminantes y quimiosensibilizadores de sustancias tóxicas. Así lo indica la doctora Elisabeth S. Gruber de la Universidad Médica de Viena en un estudio publicado en 2022 con el título de To Waste or Not to Waste: Questioning Potential Health Risks of Micro- and Nanoplastics with a Focus on Their Ingestion and Potential Carcinogenicity.

Asimismo, el CSIC, en el estudio sobre la ingesta de los microplásticos, publicado en Scientific Reports, concluye que estos reducen la microbiota del colon, disminuyendo las bacterias beneficiosas para la salud e incrementándose las relacionadas con una actividad patógena.



Silvia Pato

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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