Cada año, en el mes de julio, se pone en marcha el movimiento Plastic Free July (Julio sin plástico). Con esta campaña anual se pretende concienciar a la población sobre el cuidado del medio ambiente y el exceso de plásticos. Para ello, se pone en práctica un reto que, en principio, parece más simple de lo que es: vivir 31 días sin plásticos. Por si te animas a participar en el reto de este año, nos anticipamos un poco, te damos algunos consejos y nos preguntamos si es posible vivir un mes sin plásticos.

Plastic Free July

supermercado
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La iniciativa Plastic Free July nació en el año 2011 de la mano de Rebecca Prince-Ruiz, tras haber visitado una planta de reciclaje de residuos y haberse sorprendido de la cantidad de basura plástica que en ella había, además de la complejidad de su reciclaje, para el caso de que este pudiera hacerse.

Desde el principio el concepto sobre el que se basa es el mismo: vivir a lo largo del mes de julio consiguiendo desechar la menor cantidad posible de objetos plásticos.

Si el plazo de un mes te parece excesivo, puedes intentar probarlo durante un par de días o una semana. Lo cierto es que proponerse conseguir este reto contribuye a que adquiramos una serie de hábitos que pueden acabar formando parte de nuestra vida, aumentando su calidad, cuidando el medio ambiente y disminuyendo nuestra huella ecológica.

Nada de usar y tirar

sushi
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Lo primero que hemos de eliminar de nuestras compras serán todos esos objetos plásticos de usar y tirar. Es fácil eliminar objetos tales como los vasos, las pajitas y los platos de plástico, así que toca olvidarse de esos cumpleaños infantiles llenos de cubiertos y decoraciones plásticas, así como de las barbacoas con utensilios similares. Tendremos que ser conscientes de que vale más fregar que contaminar nuestro entorno. También será necesario renunciar a mucha comida a domicilio o preparada que se sirve en envases plásticos, al igual que a los vasos de café o chocolate para llevar que podemos comprar en algunas cafeterías o máquinas expendedoras.

De igual modo, es sencillo sustituir la bolsa plástica que nos ofrecen en las tiendas por bolsas de tela, de rafia o bien por el carrito para ir a la compra. Pero cuando nos fijamos en los envases y en los envoltorios, nos damos cuenta que hasta aquí llega gran parte de nuestro margen de acción.

Y es que es en ese momento en el que vamos al supermercado cuando nos percatamos de cómo se ponen a la venta los alimentos y qué envases se utilizan. En ese instante comprendemos que el reto es bastante más difícil de lo que parece.

Envases de vidrio

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Para vivir sin plástico hemos de elegir siempre botellas de vidrio, así como envases de comida y yogures que se comercialicen también en frascos de cristal. Recuerda que con los productos de cosmética y de higiene pasa exactamente lo mismo, ya sea con las cremas, los geles de baño, las colonias o las lociones corporales, por ejemplo. Ten en cuenta que los envases de vidrio podemos reutilizarlos con algún proyecto DIY para darles otro uso, transformarlos en objetos decorativos o reciclarlos.

Compra a granel

mercado
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La solución ideal es comprar a granel. Así, uno lleva sus propios frascos, fiambreras o bolsas de tela e introduce en ellas la cantidad que compra en aquellos establecimientos que lo permiten. Aunque cada vez proliferan más los comercios que venden su mercancía a granel, también es cierto que no siempre tenemos la opción de poder adquirir de tal forma todo tipo de productos. Pero si tienes en cuenta que, cuanto más natural es la alimentación, menos proceso requiere, habrá algunos que sí podrás adquirir a granel sin problema en granjas pequeñas y a determinados agricultores.

Por ejemplo, si compras huevos en el hipermercado, pueden venir envasados en plástico, pero no sucederá tal si se los compras directamente a pequeños productores. Investiga si en tu entorno hay tiendas, autónomos o panaderías que venden a granel productos del campo o haz una visita al mercado para elegir los puestos en los que puedes comprar de esta forma.

Objetos de uso cotidiano

bolígrafo
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Hay otros objetos de uso cotidiano que es casi imposible evitar y que te darás cuenta de que son de plástico cuando afrontes el reto. Seguro que nos has reparado en que tu bolígrafo, con toda probabilidad, es de plástico y cuando se acaba, hay que tirarlo. O las lentillas desechables que vienen en esos pequeños envases plásticos. O las pinzas de plástico para la ropa, en vez de adquirirlas de madera. Por no hablar de todo el plástico en el que vienen envasados los medicamentos, los cuales debes reciclar siempre en el Punto Sigre de tu farmacia.

Vivir sin plástico

plástico
Fuente: Pixabay

A día de hoy, vivir sin plástico es casi imposible, aunque sí que podemos reducir en gran medida los desechos de este material que generamos. Además, para mayor contrariedad, los productos envasados en cristal o la compra a granel de muchos de ellos encarecen su precio, por lo que nuestro bolsillo deberá poder permitirse algunos gastos. Piensa que un yogur en envase de cristal puede tener el mismo precio que cuatro en envase de plástico.

Pero llevar adelante una iniciativa como Plastic Free July, que puedes animarte a hacer en otro momento del año, te permitirá reparar en todos esos pequeños detalles de los que no te habías dado cuenta y que sí puedes cambiar. Fíjate en ellos y busca una solución que no genere tanto residuo. En todo caso, sé responsable con tu consumo y recuerda que ya hay islas de plástico contaminando nuestros océanos.

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