Hay pequeños detalles que podemos colocar en nuestro hogar que contribuyen a que resulte todavía más acogedor y nos permiten tener contacto con elementos naturales. Sucede así con los jardines zen, también llamados jardines japoneses o Karesansui, que se forman con arena, grava y piedras y contribuyen a una decoración minimalista.

La finalidad es contribuir a crear un ambiente relajante, con una técnica que lleva prácticandose desde hace más de cinco siglos, tanto en el exterior o como en el interior. Si te animas a preparar uno en casa, hoy vamos a darte las claves. Toma nota de estas ideas para crear tu propio jardín zen.

Piedras, grava y arena

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Fuente: Pixabay/marcovincenti

Si no dispones de mucho espacio, lo mejor es preparar un minijardín zen para el interior de tu casa, que podrás colocar sobre cualquier mueble o en el recibidor. Los encontrarás a la venta, con su bandeja y los elementos que puedes colocar en su interior para diseñar la composición que desees. Normalmente se incluye la grava o la arena y alguna piedra. No obstante también puedes conseguir esos elementos por separado y prepararlo tú mismo.

La arena para el terrario es perfecta para estos jardines y el número de las piedras siempre ha de ser impar. Queda muy bien organizar uno en una bandeja de madera para poner sobre la mesa del salón, e incluso puedes añadir otros elementos como musgo. Pero recuerda que el jardín ha de tener muy pocos componentes.

La arena o la grava simbolizan el mar, mientras que las rocas sobre ellas a la leona y sus cachorros. De tal manera, es necesario realizar dibujos ondulados en la arena en torno a las piedras como si fueran las olas del mar. Este gesto contribuye a relajarnos. Y precisamente para realizar esas ondas encontrarás que la mayoría de estos jardines zen incluyen un pequeño rastrillo.

Jardín zen de exterior

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Fuente: Pixabay/jggrz

También puedes realizar esta combinación, en el caso de tenerlo, en el jardín exterior. En este supuesto deberás tener en cuenta para tu jardín zen, además de la arena, la grava y las piedras, la colocación de las plantas, por lo que será necesario que realices un diseño antes de ponerte manos a la obra. Y no olvides el rastrillo.

Recuerda combinar las plantas entre sí teniendo en cuenta las distintas tonalidades de verde. Y si no tienes muy claro qué usar, el bambú siempre es un acierto seguro. Lo mismo sucede con los bonsáis, aunque es bien cierto que hay otras opciones más económicas, y son muchos los que prefieren utilizar suculentas. Si ya tienes unos bellos arbustos en tu jardín, aprovéchalo y diseña el jardín japonés a su alrededor.

Por otro lado, si te gusta estar al atardecer en las estaciones más cálidas sentado en tu jardín para relajarte, te vendrá bien que coloques unos farolillos o velas. Si te preocupa el consumo, elige balizas solares cuyo diseño case con el entorno.

Cantos rodados

Para aquellos que dispongan de una pequeña terraza o patio pueden preparar el jardín japonés con cantos rodados. Estos representan las dificultades que van a suponer una enseñanza en la vida, recordando la erosión que produce el agua en el río.

Distribuye los cantos sobre un espacio rectangular con poco fondo y coloca sobre ellos de manera simétrica un par de macetas con plantas. Esta es una forma sencilla de contar con un jardín zen en tu terraza. Recuerda que, como mucho, el jardín zen no debe superar los 10 x 30 metros, y que lo ideal es que siempre lo construyas sobre un contenedor de madera.

Modifica la composición con frecuencia

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Fuente: Pixabay/18121281

Una de las características primordiales de un jardín zen es que siempre ha de estar en movimiento. Esto implica que será necesario que, cada cierto tiempo, cambies la ubicación de los elementos y las ondas sobre la arena. Por supuesto, no hará falta que lo hagas con las plantas si no es posible o no te apetece. Este movimiento contribuye a que todo fluya de forma más positiva y a que te relajes cuando le dediques unos minutos o unas horas a la tarea.

Jardín zen de interior

Si tienes espacio dentro de casa como para destinar parte del suelo de una habitación o en el vestíbulo a este tipo de decoración relajante, puedes preparar un jardín zen de interior. No son tan pequeños como el minijardín y resultan un auténtico lujo a la vista, aunque estén al alcance de todos los bolsillos si seleccionas bien el tamaño y eliges austeramente los elementos. Ten en cuenta que la base de estos jardines es la armonía y el minimalismo.

El sonido del agua

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Fuente: Pixabay/MichaelGaida

Por último, si es posible, coloca una fuente para que se escuche el relajante sonido del agua. Desde luego, esto puede ser más fácil en un jardín exterior, donde son perfectas las fuentes japonesas de piedra y bambú, pero también las hay interiores que cuentan con algún sistema para que el líquido fluya y se pueda conseguir el mismo efecto.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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