Existen motivos de peso para creer que la inversión sostenible y, por tanto, los fondos sostenibles brindan un gran potencial de cara al presente y los próximos años. Así lo ha demostrado el mercado financiero ente esta situación de crisis e incertidumbre generada por la actual emergencia sanitaria mundial.

En este sentido, los productos de inversión sostenible, en la mayoría de los casos, han soportado mejor los vaivenes de volatilidad del mercado, probablemente por la tipología del inversor, de largo plazo, así como porque se evitaban sectores más afectados por los efectos de la crisis sanitaria.

Un aspecto que hay que destacar es que esta situación ha reenfocado las finanzas sostenibles hacia los aspectos sociales, que pasan a un primer plano, conviviendo con los medioambientales. En este contexto, la inversión sostenible y responsable, se constituye como una de las grandes tendencias del 2021.

Oportunidades de inversión y creación de empleo

Inversión Sostenible
Inversión Sostenible

Aunque pudiera parecer contradictorio, esta crisis trae oportunidades, concretamente oportunidades de inversión. De la misma forma también se produce la creación de empleo en todo el proceso derivado de la transición energética, considerando sectores relacionados con la movilidad, agricultura, salud, tecnología y economía circular.

La inversión responsable o sostenible, en consecuencia, es un concepto amplio. Existen multitud de razonamientos, enfoques y definiciones. Se basan en conceptos que van desde los principios éticos hasta la mera búsqueda de mejores resultados de inversión.

Por otro lado, existen diversos métodos de inversión sostenible, tales como el ejercicio activo de la titularidad de participaciones en el capital de las empresas, integración de factores ASG, enfoques tipo ‘lo mejor de cada categoría’, inversión temática, inversión de impacto y exclusión.

Métodos de inversión responsable

Hay un gran número de siglas en torno a la Inversión Sostenible que lo único que ha conseguido es confundir al público en general. Detrás de abreviaturas como ISR (Inversión Socialmente Responsable), ESG (o ASG en castellano: Ambiental, Social, Gobierno) o RSC (Responsabilidad Social Corporativa) se esconde una idea común, que es la de conseguir vivir en un mundo cada vez mejor.

Por lo tanto, este enfoque de inversión trata de influir en las empresas para que realicen buenas prácticas e incluir en las carteras a las que más contribuyen al medio ambiente, a la sociedad y al buen gobierno corporativo. Partiendo de esta premisa, hay que saber que existen tres principales formas de invertir de forma sostenible.

1. El método de la Exclusión. Seguramente la forma más intuitiva de elegir dónde invertir consiste en excluir a empresas de sectores poco éticos, como las que se dedican a fabricar armas, experimentar con animales, usan energía nuclear o llevan a cabo cualquier otro tipo de abuso sobre los derechos humanos y no humanos.

2. La aplicación de criterios ESG. Este el método más extendido y consiste en elegir a las empresas que mejor estén aplicando los principios de buen gobierno, respeto al medio ambiente y a la comunidad.

3. Inversión de impacto. El último método queda relegado a unos pocos, puesto que se trata de influir en las empresas con el voto que se tiene como accionista para que lleve a cabo políticas más sostenibles. Ahora bien, hay carteras con “fondos temáticos” a los que pueden tener acceso el público en general y que incluye este tipo de inversiones.

¿Puede un particular invertir de manera sostenible?

plantar tomates
Fuente: Pixabay/Katya_Ershova

Por lo general, son las gestoras de fondos de inversión quienes estudian el cumplimiento de los criterios ESG de las empresas en las que invierten. De esta forma, los pequeños inversores ya tienen el trabajo hecho de antemano. Sin embargo, actualmente hay pocos fondos de inversión con un enfoque sostenible cien por cien.

Una forma de saber si una gestora de activos se guía por criterios de sostenibilidad es tener en cuenta los siguientes factores:

  1. Experiencia en inversión responsable. Lo primero a comprar es la experiencia, pero también que la firma demuestra ser fiel a sus valores desde el punto de vista de la responsabilidad social corporativa, si no hay coherencia en esto, no es fiable.
  2. Transparencia e información. La actividad de la gestoría debería demostrarse y revelarse de forma clara para que los inversores puedan tomar la decisión más adecuada.
  3. La generación de cambios sociales. Es importante que la gestoría tenga un objetivo superior que trascienda las ganancias mostrando el mayor nivel de diálogo y participación posible.

En definitiva, para escoger la gestora adecuada, lo principal es que esta empresa “predique con el ejemplo”. Si no hay coherencia en sus acciones no sería una firma adecuada para el propósito que el inversor particular pretende seguir. Habrá que prestar atención a los mercados, pero sin duda, todo apunta a un plan de recuperación verde e inclusivo promovido por la UE para reconstruir las economías europeas durante la actual pandemia.

*Contenido elaborado en colaboración con una marca

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