Además de la leche de vaca que hemos consumido la mayoría de nosotros desde pequeños, en la actualidad, el mercado nos ofrece la posibilidad de adquirir numerosos tipos de bebidas blancas, aunque no sean leche propiamente dicha.

Para que no tengas confusiones en las estanterías del supermercado en donde se expone gran variedad de este tipo de productos, te explicamos los diferentes tipos de leche y sus propiedades, para que puedas elegir con conocimiento cuál es la que más se adecúa a tu dieta y a tus necesidades. 

Leche animal

Leche de vaca
Fuente: Pixabay/Couleur

La leche de vaca es la que hemos tomado muchos de nosotros desde niños. Principalmente la puedes encontrar comercializada como leche entera, con un 3,5% de grasa, leche semidesnatada, con un 1,5% de grasa o leche desnatada, con el 0,1% de grasa. Se trata de una bebida nutritiva y natural, con proteínas, hidratos de carbono, minerales y vitaminas. Por todo ello resulta beneficiosa para el sistema inmunitario, el sistema cardiovascular y el sistema digestivo.

Los intolerantes a la lactosa deben consumir la leche sin lactosa, que se prepara a partir de la leche desnatada y resulta adecuada para las personas que no toleran esta clase de azúcar.

La leche de cabra no resulta tan fácil de encontrar como la de vaca, aunque su aporte nutricional es similar. Sin embargo, tiene menos lactosa y caseína, de manera que resulta más digestiva. La leche de cabra también se caracteriza por sus propiedades antiinflamatorias.

Leche de soja

Leche de soja
Fuente: Pixabay/bigfatcat

Además de la leche de origen animal, encontrarás a tu disposición numerosas leches vegetales, aunque en realidad no son estrictamente leches sino bebidas lácteas. De tal modo, lo más correcto sería denominarlas simplemente bebidas vegetales.

Entre ellas, la más popular es la leche de soja, ya que resulta adecuada para los alérgicos a las proteínas de la leche de vaca o a los que son intolerantes a la lactosa. Su aporte es similar al de la leche de vaca y resulta beneficiosa para el corazón y el sistema circulatorio, además de contribuir a la prevención de la osteoporosis.

Leche de almendras

Leche de almendras
Fuente: Pixabay/Couleur

Aunque el aspecto y consistencia de la leche de almendras recuerda a la leche de vaca, no contiene gluten ni lactosa. Se caracteriza por sus pocas calorías y porque contribuye a mejorar las funciones gástricas. Además es rica en potasio y calcio, y favorece el fortalecimiento de las uñas y el pelo, la regulación del colesterol y las funciones gástricas. Puedes animarte a preparar tu propia leche de almendras en casa.

Leche de avena

Leche de avena
Fuente: Pixabay/purple_zeppelin

Otra de estas bebidas vegetales es la leche de avena. No obstante, aunque es una de las más consumidas por los intolerantes a la lactosa, no siempre está recomendada para aquellos que sean alérgicos al gluten. El aporte calórico es parecido al de la leche semidesnatada y también aporta vitamina B y fibra. Por el contrario, no resulta útil como fuente de calcio ni de proteínas, ya que tiene muchas más la leche de vaca.

Leche de arroz y leche de quinoa

arroz
Fuente: Pixabay

La leche de arroz tiene muy pocas calorías pero sí que posee un índice glucémico elevado, motivo por el cual no se aconseja a los diábeticos. No tiene ni gluten ni lactosa, por lo que pueden consumirla alérgicos e intolerantes.

Tampoco tiene lactosa ni gluten la leche de quinoa. Pero sí contiene un porcentaje elevado de fibra y ácidos grasos, además de incluir más proteínas que el resto de las bebidas vegetales.

Leche de coco y leche de sésamo

Leche de coco

La leche de coco es una bebida vegetal con sabor algo dulce que contiene ácido láurico, el cual contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico. También aporta hierro y una elevada concentración de fibra.

La otra de las bebidas vegetales que encontrarás con más frecuencia a la venta es la leche de sésamo, que pueden consumir tanto los intolerantes a la lactosa como los celíacos.

Leche enriquecida

Vaso de leche
Fuente: Pixabay/Pezibear

Pero además de todos estos tipos de leche también se ofrecen otras con suplementos que se agregan a su composición principal. Nos referimos a las leches enriquecidas. Lo más habitual son las leches con fibra, leches con magnesio o leches con Omega-3.

No obstante, siempre debes cuidar tu alimentación de forma que tu dieta sea lo más variada posible con verduras, legumbres, pescados y frutas, y si consumes este tipo de leches enriquecidas que sean simplemente un suplemento, nunca un sustitutivo.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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