Cada vez que llega el buen tiempo, es habitual que las dietas y la alimentación se conviertan en una conservación recurrente, ya sea porque se necesita perder un par de kilos, porque se tiene sobrepeso o porque se desea conseguir el mejor aspecto posible para la temporada de verano, cuando lo habitual es andar más ligero de ropa y lucir bikinis y bañadores.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta que para mantener un peso saludable no hay mayor secreto que seguir una sana y equilibrada alimentación a lo largo de todo el año, acompañada de una vida activa, y, en caso de ser necesario, contar con asesoramiento profesional. Seguir por nuestra cuenta determinadas dietas constituye un auténtico peligro para nuestra salud. Ejemplo de ello son las denominadas dietas macrobióticas y los riesgos que conllevan. Si quieres saber más, estas líneas te interesarán.

Qué son las dietas macrobióticas

dietas macrobióticas
Fuente: Pixabay/dbreen

Las dietas macrobióticas son aquellas que regulan la ingesta y consumo de alimentos en función de una teoría oriental que divide aquellos en dos grupos que se corresponden con los tradicionales conceptos del Ying y el Yang. Alimentos Ying según estas tendencias serían las frutas y verduras, mientras que los alimentos Yang se centrarían en carnes, legumbres y pescados.

En base a esto,de forma general, las dietas macrobióticas distribuyen todo lo que debes comer en diez etapas diferentes. En cada una de ellas se va eliminando de la dieta el consumo de algún alimento de origen animal, hasta que al llegar a la última ya no tomas ninguno. Desaparecen así la carne, el pescado, los huevos, la leche y el queso, por ejemplo.

De tal forma terminan siendo un tipo particular de dietas vegetarianas basadas en consumir cereales, legumbres y frutas. De hecho, en la última de las fases de las dietas macrobióticas los alimentos que solo puedes comer son el arroz, los cereales integrales, las semillas y los frutos secos. En algunos casos, se llega a tales extremos que hasta se puede limitar la cantidad de agua que se bebe. Esto resulta ser algo tan peligroso como absurdo, ya que el agua es imprescindible para la salud y, desde luego, bastante ilógico eliminar su ingesta, puesto que no engorda.

Deficiencias de las dietas macrobióticas

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Fuente: Pixabay/ExplorerBob

Teniendo en cuenta todos los alimentos que eliminan y que prohíben consumir a aquellos que las siguen, las dietas macrobióticas conllevan el riesgo de provocar carencias en la alimentación de proteínas, como la B12, hierro y calcio. Todo esto puede causar osteoporosis, además de retrasar el crecimiento en los niños y adolescentes. Son especialmente peligrosas para aquellos que hacen deporte, ya que estos necesitan una buena cantidad de proteínas y una dieta adecuada para suplir todo lo que queman con el ejercicio físico.

Si a todo esto sumamos la falta de agua y la consecuente deshidratación, el peligro a efectos nutricionales es evidente. Además, el agua es necesaria para nuestro interior y nuestro exterior. De tal manera si quieres tener una piel bonita e hidratada no basta con que utilices cremas, beber suficiente agua es fundamental, al igual que si quieres que tus riñones funcionen estupendamente aunque pasen los años.

Hay otro aspecto en el que las dietas macrobióticas suelen ser mencionadas con frecuencia y es en relación a las enfermedades. De tal manera, a esos rumores que aseguran que las dietas macrobióticas contribuyen a prevenir o curar el cáncer, no se les puede hacer caso, pues no existe evidencia científica al respecto. De hecho, es uno de los caballos de batalla de las pseudociencias que tienen que combatir los expertos, ya que ninguna dieta cura el cáncer. Lo que sí contribuye a nuestro bienestar y a nuestra salud es una alimentación variada y equilibrada.

Alimentos procesados

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Por supuesto, entre aquellas pautas que siguen las dietas macrobióticas hay una que sí vale la pena que tengas en cuenta, pues eliminan completamente los alimentos procesados. Pero con tu alimentación normal, si solo haces eso, será suficiente para que notes los efectos en tu cuerpo. Elimina los alimentos procesados y come con normalidad de forma variada, sin necesidad de sucumbir a pseudociencias ni a hacer experimentos con tu salud. Si dejas de tomar platos precocinados, bollería industrial, refrescos e ingerir bebidas alcohólicas, no solo bajarás de peso, sino que también conseguirás que tu cuerpo esté en mejor forma.

En definitica, todos los riesgos que conllevan las dietas macrobióticas contribuyen a que no valga la pena seguirlas. Cuida tu salud, realiza con frecuencia ejercicio físico moderado y mantén una alimentación variada con mucho colorido de frutas y verduras. Y si son muchos los kilos que tienes que adelgazar, lo mejor es que consultes primero a tu médico, quien te hará los análisis de sangre pertinentes para ver si tienes alguna carencia y te aconsejará después sobre las pautas a seguir.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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