La primavera y el verano son dos de esas estaciones del año en las que se suele aprovechar el buen tiempo para tareas tales como pintar la casa. Seleccionar el material, los colores a elegir y todo lo relativo a decorar y poner a punto nuestra vivienda resulta fundamental para terminar la tarea con éxito.

Para que nada de ello suponga un problema para ti, te ofrecemos nueve consejos para pintar el interior de tu casa, con los que podrás hacer frente a tal labor sin agobios y sin dudas.

Planifica tiempo y orden

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En el supuesto de que vayas a pintar todas las habitaciones de la casa, deberás decidir por cuál empezar. Lo mejor es hacerlo por la más vacía o despejada. Ten en cuenta que cuantas menos cosas haya por el medio, más sencillo será realizar el trabajo, pues te podrás mover con libertad. Así que planifica en qué orden vas a pintarlas y de qué manera podrás ir moviendo algunos muebles de una para otra para ello.

De igual modo, una vez qué decidas en qué orden vas a pintar, tendrás que determinar el tiempo que te va a llevar y cuánto vas a poder dedicarle. Organízate mejor un fin de semana o un puente para poder emprender y terminar la tarea sin problemas.

Consulta el tiempo

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Es recomendable el consultar la información meteorológica y que organices las fechas para pintar en función de ella. Si puedes adaptarte, mejor que mejor. Y es que no se debe pintar ni los días de lluvia, en los que la humedad es elevada, ni los días de mucho calor. Lo mejor son los días secos con una temperatura cálida, pero no en exceso, que contribuirá a que la pintura seque de forma óptima.

Selecciona los colores

Paleta de colores
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Cuando decidas qué habitaciones de tu casa vas a pintar, tendrás que seleccionar el color de las paredes. Ten en cuenta siempre que el color de la pintura aplicada oscurece una vez se seca, es decir, su tonalidad sube.

En el supuesto de que nunca hayas pintado o si las paredes no estén en perfecto estado, lo más aconsejable es que pintes con tonos claros, ya que disimulan mejor las imperfecciones, la luz rebota en ellos, por lo que incrementan la luminosidad, y hacen los espacios ópticamente más amplios.

Los tonos oscuros no te darán problema si estás acostumbrado a pintar y si las estancias tienen mucha luz natural, pues oscurecen sobremanera el ambiente. Piensa que la luz que incide sobre un objeto oscuro muere en él y no rebota. Además, las habitaciones orientadas al norte suelen ser menos luminosas, por lo que es aconsejable usar colores claros en ellas, mientras que en las orientadas al sur o al este puedes permitirte ser más osado y rompedor con los colores.

Elige la pintura

botes de pintura
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Puedes elegir entre pintura con brillo, satinada o mate, pero has de tener en cuenta que el brillo solo es adecuado para las paredes que estén en un estado excelente, ya que, en caso contrario, haría resaltar todavía más las imperfecciones.

Si escoges pintura de brillo no te excedas en su uso, ya que puedes obtener un aspecto recargado, sobre todo, si también tiene presencia en el mobiliario. La pintura satinada es fácil de limpiar y resulta muy resistente, además de que su leve brillo aporta más luminosidad. Es aconsejable para pasillos y habitaciones infantiles. La pintura mate es la que debes elegir siempre que la pared no esté perfecta. Su poder de cubrición es excelente, que se nota aunque apliques una sola mano, y la paleta de colores es inmensa. Además, resulta ideal para pintar los muebles, los dormitorios y los salones.

Selecciona el material

pinceles
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Si adquieres pinceles, brochas y rodillos de calidad no solo lograrás que te duren más tiempo sino que también evitarás que suelten pelos o dejen pegotes o rastros en las paredes, que terminarían estropeando tu trabajo.

Para las zonas centrales de las paredes y para los techos, necesitas rodillos de fibra con mango de aluminio. Si compras uno telescópico, a la larga, ahorrarás dinero y ganarás en salud. Para los pequeños rincones de puertas, bordes y esquineras tendrás que utilizar brochas de esquinas y pinceles.

Protege el entorno

cinta de carrocero
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Resulta fundamental la protección del entorno a la hora de pintar. Vale la pena dedicar una buena cantidad de tiempo para dejar muebles, enchufes, zócalos y marcos protegidos, pues pintarás de forma más relajada, cómoda y tranquila. Para ello has de utilizar la indispensable cinta de cerrajero y plásticos para cubrir los muebles, así como papel para poner por el suelo. Recuerda retirar la cinta de cerrajero antes de que la pintura seque del todo, pues si lo haces cuando esté seca corres el riesgo de arrancarla al retirarlo.

Prepara las paredes

pared
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Antes de aplicar la pintura, revisa las paredes. Tienes que dejarlas en buen estado para pintar. Emplasta si es necesario, es aconsejable darles imprimación y enmasillar los pequeños desperfectos y agujeros de clavos y puntas, tras lo cual deberás lijar. En el caso de que tengas que retirar papel pintado de la pared deberás arrancarlo todo y preparar la pared.

Pinta primero el techo

Brocha de pintura
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Comienza siempre a pintar por el techo y por las zonas superiores, para que la pintura no gotee sobre el resto, sin cargar demasiado el rodillo. Entre capa y capa deben pasar entre 6 y 8 horas, aunque hay quien asegura que lo mejor es dejar transcurrir 24 horas entre una mano de pintura y la siguiente. En todo caso, consulta las instrucciones o sugerencias de la pintura que hayas adquirido.

Retoca al terminar

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Cuando esté todo listo y hayas retirado la cinta de carrocero, revisa cada esquina y rincón por si es necesario algún retoque final. Asegúrate de hacerlo bajo una buena iluminación, y si tienes que retocar usa uno de los pinceles o rodillos pequeños.

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