Si hace algún tiempo nos ocupábamos de explicarte qué es la economía circular y sus beneficios, hoy vamos a conocer otro tipo de economía de la que se habla cada vez con más frecuencia: la economía naranja.

Este sector económico se centra en determinados bienes y servicios culturales, por lo que tal vez nunca hayas oído hablar de él. Así que nos proponemos despejar tus dudas para contarte qué es la economía naranja.

Economía creativa

Fuente: Pixabay

Cuando se habla de las actividades que facilitan que las ideas se conviertan en bienes y servicios culturales, vinculados al contenido de propiedad intelectual, hablamos de economía naranja. El término fue acuñado por John Howkins (2001) en su obra La economía creativa: Cómo las personas hacen dinero de las ideas.

El color elegido para esta acepción no es casual. Y es que el naranja suele vincularse con la creatividad, el conocimiento y la cultura, por lo que fue elegido para hacer referencia a todo este universo económico que engloba las actividades culturales, donde destacan las de la industria de entretenimiento. De hecho, a menudo, a la economía naranja también se la denomina economía creativa.

Ámbito de actividad

Si entramos en términos de lo concreto, la economía naranja se nutre de la industria editorial, las artes visuales y escénicas, la industria cinematográfica, el diseño y la arquitectura, la industria de los juegos y los videojuegos, la publicidad, el software, la televisión, la radio, y la industria de la moda, así como cualquier otro tipo de actividad que genera un bien o un servicio creativo.

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Como resultado, es posible dividir el sector de la economía naranja en tres grandes grupos: las artes y el patrimonio, donde se agrupan las artes visuales, escénicas, el turismo y la educación; las industrias culturales, con la industria audiovisual, editorial y fonográfica; y las nuevas tecnologías, entre las que se encuentran los medios digitales, la publicidad y el diseño.

Los agentes que intervienen en la economía naranja van desde el creador del contenido o del servicio (diseñadores, escritores, pintores, compositores, etc.), hasta productores, colaboradores, artistas y distribuidores, sin olvidar la audiencia o destinatario final del producto o servicio.

Conociendo esto, no es de extrañar que la economía naranja se encuentre íntimamente relacionada con la innovación, el emprendimiento y la divulgación. Además, ese componente creativo e innovador facilita que los bienes o servicios tengan en consideración otros factores igual de importantes en nuestro mundo, como son los proyectos de inclusión social o con fines sociales, el reciclaje, el cuidado del medio ambiente y la difusión del conocimiento a mayor cantidad de personas.

Ámbito de influencia

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Puede parecer que la economía naranja tenga escasa importancia en el contexto de las grandes actividades comerciales, no obstante, son miles de millones de dólares anuales los que se mueven en el mundo gracias a ella. De hecho, la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) calcula que solo entre los años 2002 y 2011 las exportaciones de este tipo de bienes y servicios culturales crecieron un 134 por ciento.

Aunque no todo el mundo lo conozca, este sector de la economía, en constante crecimiento y evolución, rodea cada una de las facetas de la vida: desde la serie de televisión que ves en tu plataforma de streaming y la aplicación que utilizas en tu teléfono móvil, hasta el libro que lees, la página en la que navegas, la música que escuchas y el modelo exclusivo de esa última mochila que te compraste. Sean todos ellos solo un ejemplo de hasta qué punto la economía creativa contribuye a mover el mundo.

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