¿Se puede congelar el salmorejo? (y otros clásicos veraniegos)

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Salmorejo
Salmorejo/Foto: Unsplash

Las sopas frías como el salmorejo son típicas de la gastronomía española para degustar en verano, pero no son los únicos alimentos que tomamos principalmente en época estival. Sin embargo, puede dar pereza ponerse a cocinar esas recetas en estas fechas en que queremos aprovechar cada segundo al máximo o nos encontramos agotados por las olas de calor. Así que puede que te apetezca congelar algo para ahorrar tiempo y esfuerzo.

Pero entonces es cuando nos asaltan las dudas. ¿Se puede congelar el salmorejo y otras comidas veraniegas? Entramos en la cocina y te explicamos qué alimentos típicos de estas fechas puedes introducir en el congelador y que no en estas fechas.

Cuándo congelar los alimentos

Congelar sopas frías

Salmorejo
Salmorejo/Foto: Unsplash

Lo cierto es que no hay ningún problema en congelar las sopas frías como el salmorejo, el gazpacho y el ajoblanco. Además, hacerlo te permitirá planear las comidas y tener siempre algo listo y saludable para tomar en cualquier momento. No obstante, antes de introducir las sopas frías en el congelador, recuerda que puedes guardarlas sin problema en la nevera siempre y cuando las consumas antes de cuatro días. Si vas a tardar más tiempo, congela cuanto antes para evitar riesgos o desaprovechar comida.

De todas formas, para congelar el salmorejo y el gazpacho debes tener en cuenta una serie de factores. Has de triturar al máximo todos los ingredientes y no agregar agua a la mezcla. Si lo haces, se cristalizará al congelar. Lo idóneo es evitar añadirla y echarla luego a la hora de consumir si es necesario. En el caso concreto del gazpacho, recuerda colarlo para separar bien las semillas. Después, vierte el salmorejo o el gazpacho en recipientes horizontales herméticos adecuados para líquidos y para el congelador, y deja un poco de espacio entre la parte superior y la tapa para que puedan expandirse sin problema.

Cuando descongeles tu sopa fría para consumir, hazlo en la parte inferior de la nevera. Una vez descongelada, tritura de nuevo a velocidad baja para que vuelvan a ligarse bien todos los ingredientes y añade un poco de aceite de oliva o tomate. Casi parecerá recién hecho.

Una vez prepares cualquiera de estas recetas en frío, deberás guardarla rápidamente en la nevera hasta el momento de consumir en recipientes herméticos, puesto que en caso contrario entrará en contacto con el aire a temperatura ambiente y se estropeará y comenzarán a proliferar las bacterias. No rompas nunca la cadena de frío.

Ensaladilla rusa

ensaladilla
Guisantes, patatas y zanahorias para ensaladilla/Foto: Pixabay

Otro de los platos típicos del verano en España es la ensaladilla rusa. Nutritiva y refrescante, la ensaladilla está deliciosa en cualquier momento del día como aperitivo, comida principal o tapa. Pero lo cierto es que una buena ensaladilla es laboriosa de hacer, tanto por la cantidad de ingredientes como por su elaboración. Una vez preparada, puedes guardarla un par de días en la nevera sin problema, sobre todo, si no le añades la mayonesa y lo haces cuando vayas a consumirla. Para guardarla perfectamente debes usar un recipiente hermético adecuado y refrigerarla entre los 2 ºC y los 4 ºC.

La ensaladilla casera también puede congelarse, pero para hacerlo has de ser especialmente cuidadoso. Lo más seguro es congelar primero las verduras crudas sin el atún ni el huevo ni la mayonesa, es decir, como cuando compras el paquete de ensaladilla congelada en la sección de precocinados del supermercado.

No se debe congelar la ensaladilla con huevo ni con mayonesa porque el riesgo de enfermar por una infección de salmonela, tras consumirla una vez descongelada, es muy alto. De hecho, la mayonesa casera no debe congelarse jamás por que se corta, y esto también sucede con la comprada, aunque en menor medida.

Frutas de verano

Frutos rojos
Sandía y frutos rojos/Foto: Pixabay

Las frutas de verano con alto contenido en agua también se pueden congelar, lo que te permitirá ahorrar y tener un alimento saludable en el congelador para preparar batidos y zumos o añadir a los yogures. De tal modo, aguantan bien la congelación los arándanos, las frambuesas, las moras, las fresas, la sandía y el melón.

La forma más adecuada para congelar los frutos rojos es extenderlos sobre una bandeja o un recipiente, sin amontonar, e introducir en el congelador. Pasadas unas diez horas, ya congelados, puedes dividirlos en bolsas individuales. También puedes directamente guardarlos en recipientes de pequeño tamaño por puñados, y así sacar solo los que necesites cuando los vayas a consumir en el futuro.

La sandía y el melón pueden congelarse en trozos pequeños sin piel. De igual manera, para que no se apelmacen, resulta recomendable que los congeles repartidos sobre la superficie del recipiente sin que se toquen entre sí. Ten en cuenta que, en el momento de descongelar, van a estar blandos, así que son más adecuados para batidos, zumos y como ingredientes para postres.



Silvia Pato

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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